Una mujer de 89 años fue víctima de un engaño en su vivienda de Villa Ballester, partido de San Martín, donde dos delincuentes se hicieron pasar por operarios de una empresa eléctrica para ingresar al domicilio y robarle $700.000. Los falsos trabajadores llegaron a bordo de una camioneta ploteada con insignias de la firma y uno de ellos llevaba vestimenta con el logo de la compañía.
La víctima, identificada como Herminda, vivía sobre la calle Córdoba al 4300. Las cámaras de seguridad de la zona registraron el momento en que regresó a su casa después de hacer las compras, mientras llevaba un changuito. Poco después, uno de los delincuentes se acercó hasta la entrada y le aseguró que debía controlar una supuesta falla en el suministro eléctrico.
La mujer le permitió el ingreso y, de esa manera, comenzó el engaño. El hombre le manifestó que existía una importante pérdida de electricidad en la cuadra y comenzó a realizar una serie de maniobras dentro de la vivienda.
El falso operario le preguntó si tenía inconvenientes cuando encendía el televisor y luego se dirigió hacia la heladera. También manipuló los enchufes y llegó a desarmar parte de la instalación eléctrica. Herminda recordó la situación y explicó que el delincuente había revisado distintos elementos de la casa bajo la excusa de solucionar el supuesto desperfecto.
La jubilada reconoció que en ese momento no sospechó que estaba siendo engañada. Incluso lamentó no haber pedido ayuda a las mujeres que se encontraban en el gimnasio ubicado junto a su vivienda. Según contó, podría haberles avisado antes de permitir que los desconocidos entraran.
Mientras simulaba revisar las instalaciones, uno de los delincuentes desconectó la heladera y consiguió hacerse con la llave de la puerta del comedor. Después se dirigió hacia una habitación y dio aviso a su cómplice para que pudiera ingresar al domicilio.
La situación comenzó a generar sospechas cuando los hombres avanzaron hacia otros sectores de la propiedad. Herminda relató que uno de ellos llegó hasta una habitación en la que guardaba pertenencias de su hijo y rompió la cerradura para poder entrar.
La mujer entonces le preguntó cuál era el motivo de ingresar a ese lugar, ya que allí solamente había objetos que pertenecían a su hijo y que utilizaba como depósito. Sin embargo, los delincuentes continuaron con el recorrido por la vivienda.
Finalmente, los falsos operarios encontraron el dinero que la víctima tenía guardado. Se trataba de $700.000 correspondientes a los ahorros de su jubilación. Además, intentaron quitarle los aros que llevaba puestos, aunque la mujer les explicó que no eran de oro y que se trataba de piezas de fantasía.
Afortunadamente, Herminda no sufrió lesiones durante el robo.
Antes de abandonar la vivienda, los delincuentes intentaron mantener la puesta en escena y extender el engaño. Uno de ellos le indicó a la jubilada que debía firmar una boleta y comprar un difusor. La mujer respondió que no tenía dinero para adquirirlo.
Ante esa respuesta, los hombres le dijeron que iban a salir y regresar más tarde. “Voy y vengo”, le indicaron antes de retirarse. Sin embargo, el tiempo pasó y ninguno de los supuestos trabajadores regresó.
Fue entonces cuando Herminda comprendió que había sido víctima de un robo. Poco después se dirigió hasta el gimnasio ubicado al lado de su casa y contó allí que le habían sustraído sus ahorros.
Fuentes policiales confirmaron que los dos delincuentes escaparon y que, hasta el momento, no habían sido detenidos. La investigación quedó orientada a determinar sus identidades y establecer cómo llegaron hasta la vivienda de la jubilada.
Los investigadores analizaban las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona, que registraron tanto el regreso de Herminda a su domicilio como los movimientos posteriores de los sospechosos. La camioneta utilizada y la vestimenta que llevaban los falsos operarios también podrían resultar claves para avanzar en la identificación.
La víctima, todavía afectada por lo ocurrido, expresó su indignación por el ataque y pidió que los responsables fueran encontrados. “Dios los va a castigar, eso no se hace a una persona mayor”, manifestó.
A pesar de la pérdida de los $700.000 que tenía guardados, Herminda destacó que había logrado afrontar uno de sus gastos antes de ser víctima del robo. “Menos mal que ya había pagado el gas”, señaló.
