Argentina y Estados Unidos lanzaron este miércoles el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa bilateral que contempló inversiones y financiamiento por hasta USD 7.000 millones hasta 2027 para distintos proyectos de infraestructura estratégica. El programa abarcó áreas como energía, minería, transporte, telecomunicaciones y tecnología.
El acuerdo fue formalizado en Nueva York por el canciller argentino Pablo Quirno y el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau, en el marco de las actividades vinculadas con la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La ceremonia se realizó en el Consulado argentino en esa ciudad.
El entendimiento contó además con la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo; el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas; la jefa comercial del EXIM, Sarah Whitten; el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura; el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín; el embajador argentino ante la Casa Blanca, Alec Oxenford, y el cónsul argentino en Nueva York, Gerardo Díaz Bartolomé.

Durante la presentación, Quirno sostuvo que los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump habían profundizado una relación basada en la cooperación económica, la iniciativa privada y la búsqueda de mayores vínculos entre ambos países. Landau, por su parte, destacó el nivel de acercamiento alcanzado durante las actuales administraciones y consideró que la llegada de Milei al Gobierno argentino había representado un punto de inflexión para la relación bilateral.
Qué contempla el Corredor Andes-Atlántico
La iniciativa tuvo como objetivo central fortalecer y modernizar la infraestructura destinada a conectar el noroeste argentino, una región con importantes recursos minerales, y la cuenca energética de Vaca Muerta con los puertos del Atlántico y los mercados occidentales.
Para alcanzar ese objetivo, el proyecto contempló obras y oportunidades de inversión en ferrocarriles, oleoductos y gasoductos, puertos, generación y transmisión eléctrica y conectividad digital.
El Departamento de Estado estadounidense señaló que el corredor permitiría facilitar nuevas inversiones y ampliar las oportunidades para compañías de ese país, al mismo tiempo que buscaría reforzar las cadenas de abastecimiento vinculadas con minerales críticos y energía.
Entre los recursos considerados estratégicos aparecieron el litio, el cobre, el petróleo y el gas, además de otros minerales cuya explotación y procesamiento fueron incorporados a la estrategia de cooperación bilateral.
El Corredor Andes-Atlántico se presentó además como el primer corredor de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global en el hemisferio occidental, con el objetivo de profundizar la integración económica entre Argentina y Estados Unidos y acercar a los inversores estadounidenses a proyectos argentinos de energía, minería, infraestructura y tecnología.
Hasta USD 6.000 millones para Argentina LNG

Una de las principales iniciativas contempladas dentro del esquema estuvo vinculada con Argentina LNG, el proyecto de exportación de gas producido en Vaca Muerta y encabezado por YPF, junto con la italiana ENI y XRG, de Emiratos Árabes Unidos.
Del paquete de hasta USD 7.000 millones, alrededor de USD 6.000 millones estaban vinculados con el financiamiento de ese proyecto, que había sido presentado como la mayor inversión anunciada en la historia argentina, con una magnitud estimada de aproximadamente USD 51.000 millones.
El respaldo financiero estaría asociado al Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (EXIM Bank) y a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC).
El acuerdo también identificó otros proyectos energéticos, aunque sin establecer montos específicos. Entre ellos apareció AMBA I, destinado al transporte de energía eléctrica.
En materia de transporte, se incluyeron la Hidrovía, la posible participación en procesos vinculados con la privatización de líneas ferroviarias como Belgrano Cargas y otras conexiones, entre ellas una eventual vía destinada a unir Vaca Muerta con Bahía Blanca.
La infraestructura digital también quedó incorporada al esquema. En ese apartado se mencionaron Arsat, la expansión de las telecomunicaciones y distintos proyectos relacionados con cables submarinos y redes de fibra óptica.
El financiamiento del EXIM Bank
Dentro del acuerdo bilateral también se incluyó el marco denominado “Build the Future”, mediante el cual el EXIM Bank proyectó movilizar hasta USD 7.000 millones hasta 2027 para sectores considerados estratégicos.
El programa incluyó entre sus prioridades los minerales críticos, la seguridad energética, la modernización de la red eléctrica, la conectividad digital, los sistemas seguros, el sector espacial comercial y las tecnologías avanzadas.
Según la información difundida sobre el entendimiento, la cooperación también podía contemplar equipamiento y tecnología estadounidense para el desarrollo y procesamiento de minerales estratégicos argentinos, además de experiencia en minería e infraestructura.
El presidente del EXIM Bank, John Jovanovic, destacó que la entidad buscaba avanzar en sectores vinculados con las industrias consideradas de futuro y señaló la importancia de asegurar cadenas de suministro y ampliar la presencia de empresas, trabajadores, productos y tecnología estadounidenses en el hemisferio occidental.
El marco de cooperación apuntó, además, a profundizar los vínculos económicos entre ambos países, generar actividad para empresas estadounidenses y contribuir al desarrollo de infraestructura en Argentina.
Los proyectos relacionados con minerales críticos quedaron vinculados con la Iniciativa de Resiliencia de la Cadena de Suministro (SCRI) del EXIM Bank, orientada a reforzar el abastecimiento de minerales críticos y tierras raras para compañías estadounidenses.
Vaca Muerta, minería y nuevas conexiones
El acuerdo bilateral también estableció que Estados Unidos podía aportar instrumentos financieros para el desarrollo comercial de Vaca Muerta, mediante préstamos directos, garantías y seguros destinados a facilitar la llegada de capital, equipamiento y proveedores de servicios.

En minería, ambos países plantearon identificar oportunidades relacionadas con el Acuerdo Marco de Minerales Críticos, con el propósito de respaldar la producción y el procesamiento de estos recursos y diversificar las cadenas internacionales de suministro.
En materia digital, el entendimiento contempló el impulso de tecnologías consideradas confiables y la cooperación en mecanismos de seguridad para plataformas y equipos utilizados en controles aduaneros.

Para concretar las inversiones y brindar asistencia a los proyectos podían intervenir, además del EXIM Bank, la DFC y la Agencia de Comercio y Desarrollo de Estados Unidos (USTDA), junto con capital proveniente del sector privado.
El rol de Argentina y el contexto internacional

Como parte del acuerdo, Argentina se comprometió a continuar fortaleciendo su marco legal y regulatorio y las condiciones de protección de las inversiones extranjeras. El objetivo planteado fue ofrecer reglas transparentes y previsibles para las concesiones y los proyectos de infraestructura.
El Gobierno estadounidense también destacó el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) como una de las herramientas destinadas a brindar beneficios fiscales, comerciales y cambiarios de largo plazo para proyectos de gran escala en sectores considerados prioritarios.
El entendimiento se produjo además en un escenario internacional marcado por dificultades para el transporte de energía a través de rutas estratégicas de Medio Oriente, especialmente los estrechos de Ormuz y Bab al-Mandab, cuya situación había generado preocupación sobre las cadenas globales de abastecimiento energético.
En ese contexto, la disponibilidad argentina de recursos energéticos y minerales había adquirido mayor relevancia dentro de la estrategia estadounidense para diversificar proveedores y fortalecer sus cadenas de suministro.
De esta manera, el Corredor Andes-Atlántico quedó planteado como un esquema de cooperación destinado a vincular los principales polos productivos argentinos con infraestructura de transporte, energía y tecnología y, a través de los puertos del Atlántico, facilitar su conexión con los mercados internacionales.
