La votación de las elecciones parlamentarias de Israel comenzó este martes a las 7 de la mañana, hora local (02:00 hora de Argentina), en una jornada que tiene como principal protagonista al primer ministro, Benjamin Netanyahu, quien busca mantener su posición al frente del Gobierno.
Durante la campaña, Netanyahu defendió su trayectoria en materia de seguridad y destacó sus estrechos vínculos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sus adversarios, en cambio, lo responsabilizan políticamente por las fallas que precedieron al ataque del 7 de octubre de 2023 y cuestionan la profundización de las divisiones internas, incluida la promoción de una controvertida reforma judicial.
Los últimos sondeos muestran una competencia ajustada entre el bloque de derecha encabezado por Netanyahu y las fuerzas opositoras, entre las que se encuentra el espacio liderado por el exjefe militar Gadi Eisenkot.
Las proyecciones previas indican que ninguno de los dos bloques alcanzaría por sí solo los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría absoluta en la Knesset, el Parlamento israelí, integrado por 120 miembros. De confirmarse ese escenario, el resultado podría dar lugar a varias semanas de negociaciones para conformar una coalición de gobierno.
Los números de las elecciones parlamentarias
De acuerdo con el Comité Electoral Central, un total de 7.331.981 israelíes están habilitados para votar en los 12.018 colegios electorales distribuidos en todo el país. En la contienda participan 36 listas.
Estos comicios son los primeros que celebra Israel desde el ataque encabezado por Hamas el 7 de octubre de 2023. Por ese motivo, la jornada es considerada por buena parte del electorado como una evaluación de la gestión de Netanyahu, especialmente por su desempeño durante las guerras, las fallas de seguridad y el rumbo político que pretende darle al país.
La votación también definirá cómo se distribuirán los escaños parlamentarios entre los candidatos de las distintas listas. Israel utiliza un sistema de representación proporcional, por el cual los partidos obtienen bancas en función de los votos recibidos.
Benjamin Netanyahu: el primer ministro busca prolongar su liderazgo
Benjamin Netanyahu, de 77 años, llegó por primera vez al cargo de primer ministro durante la década de 1990 y regresó al poder en 2009. Desde entonces, se convirtió en una de las figuras centrales de la política israelí y en el principal referente internacional del país, aunque su liderazgo provocó profundas divisiones dentro de la sociedad.
Sus simpatizantes lo apodan “el rey Bibi” y lo consideran un dirigente con la firmeza necesaria para proteger a Israel en una región atravesada por conflictos. Sin embargo, su partido, el Likud, sufrió una caída en el respaldo electoral después del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, un episodio que puso en discusión la capacidad del Gobierno para garantizar la seguridad nacional.
A las críticas por la respuesta a ese ataque se suman los cuestionamientos a sus políticas sobre la relación entre religión y Estado, que generaron rechazo entre distintos sectores de la población.

Netanyahu también enfrenta causas judiciales. La Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto en su contra por presuntos crímenes de guerra en Gaza, acusaciones que el primer ministro rechaza. En Israel, además, afronta un juicio por cargos de corrupción que también niega.
Pese a los cuestionamientos, el mandatario cuenta con una extensa trayectoria política y ha demostrado capacidad para mantenerse en el poder en escenarios complejos. En la campaña aseguró que, si obtiene la victoria, buscará conformar un Gobierno de “amplia unidad nacional”.
Si las negociaciones posteriores a los comicios desembocan en un bloqueo político, Netanyahu podría continuar como primer ministro interino durante varios meses.
Gadi Eisenkot: el exjefe militar que encabeza una alternativa opositora
Entre los principales adversarios de Netanyahu se encuentra Gadi Eisenkot, de 66 años, quien fue jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y perdió a uno de sus hijos durante los combates en Gaza.
Eisenkot construyó su imagen política sobre su experiencia militar, una postura firme en materia de seguridad y la intención de diferenciarse de los dirigentes tradicionales. Su historia personal, marcada por un origen humilde y los sacrificios de su familia, contrasta con las décadas que Netanyahu lleva en los principales cargos de poder y con los procesos judiciales que enfrenta.

El exjefe militar lidera Yashar, una nueva formación de centro cuyo nombre significa “recto” u “honesto” en hebreo.
Su espacio se presenta como una alternativa para los votantes que buscan un cambio de conducción, en un contexto en el que la seguridad nacional y la responsabilidad política por los acontecimientos de octubre de 2023 ocupan un lugar central en el debate electoral.
Naftali Bennett: el ex primer ministro que se alió con Yair Lapid
Otro de los candidatos relevantes es Naftali Bennett, de 54 años, quien ya ocupó el cargo de primer ministro. Antes de llegar a la política fue empresario del sector tecnológico, integró una unidad de comandos y mantuvo una relación de colaboración con Netanyahu.
Bennett se unió al ex primer ministro centrista Yair Lapid para crear Together, una nueva formación que busca posicionarse como una alternativa al actual Gobierno.
Durante la campaña, ambos dirigentes pusieron el foco en la necesidad de recuperar la cohesión de una sociedad profundamente afectada por los conflictos y de devolverle al país una dirección política clara.

Aunque Bennett y Lapid mantienen posiciones diferentes y se ubican en extremos opuestos del espectro político, ya consiguieron desplazar a Netanyahu del poder tras las elecciones de 2021.
Ese antecedente refuerza la relevancia de su alianza en una elección en la que la distribución de los escaños y la capacidad de reunir apoyos parlamentarios podrían resultar determinantes.
Avigdor Lieberman: un antiguo aliado convertido en crítico de Netanyahu
Avigdor Lieberman, de 68 años, también participa de la contienda. Fue ministro de Defensa y durante años mantuvo una alianza política con Netanyahu, aunque terminó alejándose de su Gobierno.
En 2018 dejó el cargo después de acusar al primer ministro de adoptar una posición demasiado moderada frente a los grupos armados palestinos en la Franja de Gaza.

Desde entonces, Lieberman se consolidó como uno de los críticos más duros del mandatario. Sus posiciones en materia de seguridad incluso se caracterizan por una mayor dureza que las defendidas por Netanyahu.
El partido que encabeza, Israel Nuestro Hogar, obtiene una parte importante de su apoyo de la comunidad de inmigrantes provenientes de la antigua Unión Soviética.
Yair Golan y la izquierda israelí
La lista de los principales adversarios de Netanyahu incluye también a Yair Golan, de 64 años, exgeneral que ganó reconocimiento por haber rescatado a personas de uno de los lugares atacados por Hamas el 7 de octubre de 2023.
Golan lidera Los Demócratas, una fuerza política conformada a partir de sectores del histórico Partido Laborista israelí y de la formación de izquierda Meretz.
Su candidatura representa a un espacio que busca recuperar protagonismo en la política nacional y disputar la orientación del Gobierno en un escenario marcado por la guerra, las tensiones sociales y los cuestionamientos a la conducción del país.
Los aliados de Netanyahu: la influencia de la extrema derecha
Entre los principales socios del primer ministro se encuentran el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, de 46 años, y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, de 50. Ambos son referentes de la extrema derecha israelí y promovieron políticas hacia los palestinos que generaron una fuerte repercusión internacional.
Smotrich encabezó una rápida expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania y expresó su intención de terminar con la posibilidad de establecer un Estado palestino.
Ben-Gvir, por su parte, fue condenado en 2007 por incitación racista contra los árabes. Entre sus propuestas figuran la aplicación de la pena de muerte a militantes palestinos condenados, el endurecimiento de las condiciones de detención de los palestinos encarcelados y la flexibilización de las normas para que los ciudadanos israelíes puedan acceder a armas.

Los dos dirigentes también defendieron la expulsión de palestinos de la Franja de Gaza y el establecimiento de asentamientos israelíes en ese territorio.
La influencia de ambos sectores constituye uno de los factores que pueden incidir en las negociaciones posteriores a las elecciones, especialmente si Netanyahu necesita el respaldo de sus aliados para reunir una mayoría parlamentaria.
El apoyo de los partidos ultraortodoxos
Además de las fuerzas de extrema derecha, Netanyahu depende del respaldo de dos partidos judíos ultraortodoxos: Judaísmo Unido de la Torá y Shas. Durante años, ambas formaciones fueron fundamentales para sostener sus distintos gobiernos.
Uno de los principales reclamos de estos partidos es que la mayor parte de los integrantes de sus comunidades permanezca exenta del servicio militar obligatorio.
Esa exigencia genera controversia dentro de Israel, especialmente por la baja participación laboral de la población ultraortodoxa y su dependencia de las prestaciones estatales. El malestar se intensificó en el contexto de la guerra y de las obligaciones militares que recaen sobre otros sectores de la sociedad.
El peso parlamentario de estas formaciones podría resultar decisivo para determinar si Netanyahu consigue conservar el poder y bajo qué condiciones podría conformar una nueva coalición.
Los partidos que pueden definir el resultado electoral
Más allá de la disputa entre el Likud, liderado por Netanyahu, y Yashar, encabezado por Eisenkot, existen otras fuerzas políticas que podrían inclinar la balanza.
Los partidos que no están claramente alineados con ninguno de esos dos espacios pueden convertirse en actores determinantes a la hora de definir quién tendrá posibilidades de formar Gobierno.
Entre ellos se encuentran Raam y la Lista Conjunta, formaciones que representan a la minoría árabe de Israel, que constituye alrededor del 20% de la población del país.
También participan Pueblo de Israel, una nueva fuerza de derecha, y Los Reservistas, un espacio de centroderecha. Ambas agrupaciones registraron variaciones en las encuestas de opinión previas a la votación.
El desempeño de estos partidos podría ser clave para definir los acuerdos parlamentarios, en una elección en la que las proyecciones no anticipan que alguno de los principales bloques consiga por sí solo la mayoría absoluta.
Con las urnas abiertas, Israel enfrenta una jornada decisiva para el futuro político de Netanyahu y para la conformación del próximo Gobierno. El resultado no solo determinará la distribución de los 120 escaños de la Knesset, sino también el margen de maniobra de los distintos sectores para construir una coalición en medio de las tensiones internas y los conflictos regionales.
