Una joven de 29 años fue encontrada asesinada dentro de su departamento ubicado en el barrio Cofico, en la ciudad de Córdoba, y la Justicia comenzó a investigar el crimen como un posible femicidio. El caso salió a la luz después de que recolectores de residuos encontraran una valija con rastros de sangre en un contenedor.
La víctima fue identificada como Daniela Villalba, cuyo cuerpo fue hallado el miércoles en una vivienda situada sobre el bulevar Las Heras al 200, frente al Parque Las Heras. De acuerdo con las primeras informaciones conocidas sobre la investigación, la joven presentaba heridas en el cuello y cortes en los brazos. Su cuerpo permanecía acostado sobre una cama y cubierto con sábanas.
El episodio que condujo a los investigadores hasta el domicilio comenzó un día antes. El martes 20 de octubre, trabajadores encargados de la recolección de residuos encontraron una valija que tenía manchas de sangre y una peluca en su interior. El equipaje estaba dentro de un contenedor ubicado en la esquina de La Rioja y Sucre.
Entre los elementos vinculados con la valija apareció un nombre que coincidía con el de una mujer cuya desaparición había sido denunciada por una amiga. Ese dato permitió establecer una conexión entre el equipaje abandonado y la posterior búsqueda de Villalba.
La mujer que realizó la denuncia aseguró que había perdido contacto con la joven desde el lunes y que, pese a sus intentos, no conseguía comunicarse con ella. A partir del cruce de esa información con los elementos encontrados, los investigadores llegaron hasta el departamento de Villalba, donde finalmente encontraron su cuerpo sin vida.
La víctima vivía sola y se había mudado al inmueble aproximadamente tres semanas antes del crimen. Además, trabajaba en un comercio de indumentaria ubicado en la zona y tenía un hijo que vivía junto a su padre.
La investigación quedó en manos del fiscal de Instrucción de Violencia de Género y Familiar de Primer Turno, Pablo Camacho, quien buscó establecer cómo ocurrió el asesinato y determinar quién fue el responsable.
Entre las primeras medidas ordenadas dentro de la causa, los investigadores comenzaron a analizar las cámaras de seguridad instaladas tanto en el edificio como en los sectores cercanos. El objetivo fue reconstruir los movimientos registrados antes y después del crimen y obtener elementos que permitieran identificar a la persona involucrada.
Otro de los puntos centrales de la investigación estuvo relacionado con el teléfono celular de Villalba. El dispositivo no fue encontrado en el departamento y los investigadores consideraron que habría sido sustraído de la vivienda.
Al mismo tiempo, las imágenes de las cámaras relevadas permitieron orientar la búsqueda hacia un hombre que habría ingresado al edificio y posteriormente se habría retirado. Sin embargo, hasta ese momento todavía quedaban por establecer tanto la identidad del sospechoso como su eventual responsabilidad en el asesinato de la joven.
El crimen también provocó preocupación entre las mujeres que residían en el mismo inmueble. Las vecinas reclamaron mayores medidas de seguridad después de conocer las circunstancias en las que fue encontrada Villalba.
De acuerdo con sus testimonios, el presunto autor del hecho se habría llevado las llaves correspondientes tanto al departamento de la víctima como al acceso principal del edificio. Frente a esa situación, solicitaron el cambio de la cerradura por temor a quedar expuestas ante la posibilidad de que una persona ajena pudiera volver a ingresar al inmueble.
La Justicia continuó con las medidas destinadas a reconstruir las últimas horas de Villalba, determinar qué ocurrió dentro del departamento e identificar al responsable del crimen, mientras el caso permaneció bajo investigación como un posible femicidio.
