La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó el Premio Nobel de Química 2026 al francés Henri B. Kagan y al japonés Kenso Soai por sus descubrimientos sobre los efectos no lineales y la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica. Estos avances permiten orientar determinadas reacciones químicas hacia la formación predominante de una única variante molecular y tienen aplicaciones relevantes en la industria farmacéutica.
El anuncio se realizó este miércoles 7 de octubre y destacó la importancia de las investigaciones para comprender cómo puede originarse la homoquiralidad, una propiedad característica de los sistemas vivos. Los hallazgos también proporcionaron herramientas para que los científicos diseñen reacciones destinadas a producir medicamentos y otras sustancias.

Según destacó el comité del Nobel en un comunicado, los descubrimientos de ambos investigadores tuvieron un papel determinante para los químicos que trabajan en el desarrollo de reacciones orientadas a la fabricación de productos farmacéuticos.
Quiénes son los científicos premiados
Henri B. Kagan nació en 1930 en Boulogne-Billancourt, Francia. Se doctoró en 1960 en el Collège de France y posteriormente se desempeñó como profesor, hasta alcanzar el reconocimiento de profesor emérito de la entonces Universidad París-Sud.
Por su parte, Kenso Soai nació en 1950 en Hiroshima, Japón. Obtuvo su doctorado en 1979 en la Universidad de Tokio y desarrolló su carrera académica en la Universidad de Ciencias de Tokio, donde también fue distinguido como profesor emérito.
Ambos científicos realizaron aportes fundamentales para comprender cómo ciertas reacciones químicas pueden favorecer una de las dos formas especulares de una molécula, un fenómeno que resulta especialmente importante para el desarrollo de sustancias destinadas a interactuar con los organismos vivos.
El interrogante sobre las moléculas espejo
Algunas moléculas, como los aminoácidos, pueden presentarse en dos variantes que son imágenes especulares entre sí. Para comprender esta relación, puede utilizarse como ejemplo una mano derecha y una izquierda: ambas comparten características, pero no pueden superponerse exactamente.
Aunque las dos formas moleculares pueden tener la misma composición, los seres vivos suelen utilizar una de ellas de manera predominante. En las proteínas de las células, por ejemplo, se encuentra principalmente una de las variantes de los aminoácidos, mientras que su imagen especular opuesta es mucho menos frecuente en los sistemas biológicos.
Esta particularidad recibe el nombre de homoquiralidad. La palabra deriva de términos griegos relacionados con los conceptos de igualdad y mano, en referencia a la presencia de una misma orientación molecular en los organismos vivos.
Durante décadas, los científicos intentaron explicar cómo surgió esta asimetría. El problema radicaba en que, cuando se realizaban determinadas reacciones químicas capaces de producir las dos variantes, los resultados tendían a mostrar cantidades similares de ambas formas.
Comprender por qué la vida presenta una preferencia tan marcada por una de ellas se convirtió en una pregunta central para la química.
Por qué la homoquiralidad es importante para fabricar medicamentos
El control de la orientación de las moléculas tiene consecuencias prácticas, especialmente en la elaboración de medicamentos. Cuando una sustancia presenta dos variantes especulares, estas no necesariamente interactúan de la misma manera con el organismo.
En determinados fármacos, una de las formas puede generar el efecto terapéutico buscado, mientras que la otra puede tener una actividad diferente. Por esa razón, conseguir que una reacción produzca preferentemente la variante deseada es una herramienta valiosa para la industria farmacéutica.
Los descubrimientos de Kagan y Soai permitieron avanzar en el control de estos procesos y aportaron conocimientos para diseñar reacciones químicas más selectivas. Sus aplicaciones también alcanzan la elaboración de aromas, fragancias y nuevos materiales.
El presidente del Comité Nobel de Química, Heiner Linke, destacó la relevancia de los hallazgos y afirmó: “Henri Kagan y Kenso Soai han aportado una solución a un misterio químico de más de un siglo de antigüedad: cómo puede surgir espontáneamente la homoquiralidad”.
Linke también calificó de espectaculares las reacciones químicas desarrolladas por los investigadores. De esta manera, el galardón reconoce los avances que permitieron comprender y orientar procesos químicos hacia la formación predominante de una única variante molecular.
Los avances de Kagan y Soai
Las investigaciones de Henri Kagan marcaron un primer avance significativo en 1986, cuando descubrió una manera de manipular determinadas reacciones químicas para obtener un exceso de una de las dos imágenes especulares. El resultado superó lo que hasta entonces se consideraba posible y abrió nuevas perspectivas para el diseño de reacciones asimétricas.
Su trabajo fue especialmente importante para los químicos que buscan desarrollar procedimientos aplicables a la producción de compuestos farmacéuticos y otras sustancias de interés industrial.
A partir de esos avances, Kenso Soai profundizó el estudio de estos fenómenos. En 1995, una publicación describió una reacción química diseñada por el investigador japonés que ofrecía la posibilidad de alcanzar la homoquiralidad.
Posteriormente, en 2003, Soai presentó una reacción en la que se formó una sola de las dos imágenes especulares posibles. De acuerdo con la información difundida por la Academia, hasta ese momento no se había conseguido un resultado semejante fuera de los procesos propios de la vida.
El trabajo de Kagan permitió demostrar que una pequeña diferencia inicial entre las variantes moleculares podía amplificarse durante una reacción química. Los experimentos de Soai, por su parte, mostraron cómo ese mecanismo podía avanzar hasta favorecer exclusivamente una de las formas especulares.
La autocatálisis desempeña un papel importante en este proceso, ya que el producto de una reacción puede contribuir a impulsar la propia reacción y reforzar la formación de una determinada variante molecular.
En conjunto, los hallazgos de ambos científicos permitieron profundizar la comprensión del origen de la homoquiralidad y aportaron herramientas para controlar la orientación de las moléculas en la síntesis orgánica asimétrica.
El Premio Nobel de Química 2026 reconoce así investigaciones que conectan una de las grandes preguntas sobre las características químicas de la vida con aplicaciones concretas para la ciencia y la industria, en especial para el desarrollo de medicamentos, fragancias y nuevos materiales.
