Una partera de 88 años fue imputada en Rosario, Santa Fe, por la presunta supresión de identidad de una mujer que nació en 1970. La investigación se inició por un caso concreto, aunque la Justicia también analizó otras denuncias que señalaron a la acusada como responsable de confeccionar certificados de nacimiento con información falsa sobre los padres biológicos.
La fiscal federal Soledad García, quien estuvo al frente de la Oficina de Criminalidad Económica y Trata de Personas del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario, formalizó la investigación penal contra la mujer, quien se desempeñó como partera en un hospital público.
La acusación incluyó los delitos de supresión y alteración del estado civil y de la identidad de una menor de diez años, además de falsedad ideológica de instrumento público.
Según la investigación, la acusada confeccionó, durante su trabajo como partera en el Hospital Roque Sáenz Peña, un certificado de nacimiento en el que consignó datos falsos sobre los padres biológicos de una beba que fue registrada como nacida en 1970.
La información fue consignada por el portal Fiscales, que detalló los avances de la investigación encabezada por la fiscal federal Soledad García, perteneciente al Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario.
La investigación sobre otras cinco posibles víctimas

Además del caso por el que se formalizó la imputación, la pesquisa incorporó denuncias correspondientes a otras cinco personas que también podrían haber sido afectadas por maniobras similares.
Entre esos casos apareció el de una mujer identificada por sus iniciales como D.E.V., quien fue criada como hija de la propia acusada y era conocida con el apodo de “Dolly”.
En ese expediente se ordenó la extracción compulsiva de una muestra de ADN con el objetivo de determinar si existía o no un vínculo biológico entre ambas mujeres.
La medida formó parte de las diligencias destinadas a establecer el origen de la filiación y determinar si los datos consignados en los registros de nacimiento coincidieron con la realidad biológica.
