El Senado aprobó por amplia mayoría el proyecto que modificó la ley de biocombustibles y estableció un incremento en los cortes obligatorios de bioetanol y biodiésel. La iniciativa llevó el porcentaje de bioetanol del 12% al 15% y el de biodiésel del 7% al 10%.
Los nuevos porcentajes comenzarían a aplicarse un año después de la sanción de la ley. La propuesta obtuvo 41 votos afirmativos y 25 negativos, por lo que ahora deberá ser revisada por la Cámara de Diputados.
El proyecto recibió el respaldo de La Libertad Avanza, el PRO, Independencia, Primero los Salteños, Convicción Federal, Movimiento por Misiones y la mayoría de la Unión Cívica Radical. También acompañó el senador tucumano y exgobernador José Manzur.
En cambio, el bloque justicialista, Movere por Santa Cruz y el senador radical Maximiliano Abad rechazaron la iniciativa.
El debate pudo avanzar después de que oficialistas y aliados alcanzaran un acuerdo sobre la participación de las pequeñas y medianas empresas dedicadas a la producción de biodiésel. Las diferencias se centraban principalmente en el porcentaje de mercado que conservarían esas compañías.
Las pymes pretendían mantener una participación del 7,5% del mercado, mientras que el proyecto original establecía una reducción progresiva de esa participación hasta su eliminación en 2031.
A partir de las modificaciones acordadas, las empresas no integradas contarán con un piso mínimo de participación. Desde el 1° de enero de 2031 y hasta 2036, ese porcentaje será del 4%, con lo que tendrán garantizada una parte del mercado durante ese período.
El debate en el Senado

La presidenta de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles, Flavia Royon, sostuvo que el dictamen buscó preservar y brindar previsibilidad a las capacidades productivas existentes, mientras planteó una transición hacia un esquema más competitivo, transparente y abierto a nuevas tecnologías.
Royon explicó que la propuesta no se limitó a incrementar los porcentajes de bioetanol y biodiésel, sino que también incorporó regulaciones sobre el abastecimiento y la comercialización de esos productos. Según señaló, el objetivo fue establecer las condiciones necesarias para garantizar una transición ordenada.
En relación con el biodiésel, destacó que se fijó un período de transición hasta 2036. De acuerdo con su planteo, ese mecanismo evitó una apertura abrupta y estableció una reducción gradual de la participación reservada para las empresas no integradas, al mismo tiempo que permitió ampliar progresivamente la competencia dentro del sector.

La senadora de Independencia, Beatriz Avila, también respaldó el proyecto. Señaló que acompañaba el incremento del corte obligatorio de biocombustibles al 15% por considerar que tendría un impacto favorable en el desarrollo energético, ambiental, industrial y regional.
Avila remarcó además el carácter federal de la iniciativa y puso el foco en las diferencias existentes entre las distintas regiones del país. En ese sentido, destacó la importancia de la producción de caña de azúcar en el norte argentino y consideró que la reforma representaba un avance de vanguardia para el sector.
La legisladora sostuvo que los cambios no solamente permitirían aumentar los cortes obligatorios, sino que también favorecerían una disminución de las emisiones, una mejora en la calidad de los combustibles y avances en innovación y tecnología. También señaló que la reforma podría generar efectos favorables sobre los precios y las economías regionales.
Por su parte, el exgobernador de Tucumán y senador Juan Manzur acompañó la reforma de la ley de biocombustibles. Durante el debate, afirmó que la iniciativa había puesto la mirada en el norte argentino, al que describió como una zona pobre y castigada.
Manzur consideró que la aprobación tendría un impacto especialmente positivo en Tucumán y remarcó que la nueva legislación beneficiaría a los pequeños productores de esa provincia.
La senadora cordobesa de Provincias Unidas, Alejandra Vigo, también defendió la propuesta y destacó el lugar que ocupaba Córdoba dentro de la industria de los biocombustibles.
Vigo afirmó que la provincia continuaba marcando el camino en ese sector y sostuvo que ese modelo representaba la Argentina que buscaban. En ese sentido, destacó que Córdoba lideraba el mercado de bioetanol y concentraba casi el 70% de la capacidad instalada para producir etanol.
Desde el peronismo, el senador Fernando Salino planteó objeciones sobre distintos puntos del dictamen de mayoría. El legislador consideró que existían aspectos que debían ser corregidos y cuestionó que el proyecto delegara en la reglamentación cuestiones que, según sostuvo, debían quedar establecidas dentro de la propia ley.
Finalmente, la presidenta de Convicción Federal, Carolina Moisés, manifestó su respaldo a la iniciativa. La senadora señaló que acompañaba la Ley de Biocombustibles por tratarse de un proyecto con el que había trabajado y vinculó su posición con su origen en San Pedro, una localidad rodeada de cañaverales.
Moisés explicó que su voto también estuvo relacionado con la situación de Jujuy, los productores y las familias vinculadas a la actividad azucarera. En ese sentido, destacó el significado que tenía para esas comunidades el sonido de la sirena del ingenio, asociado directamente con la generación de trabajo.
