Sergio Gabriel “Bebe” Di Vanni, integrante de una facción disidente de la barra brava de Newell’s Old Boys, fue condenado este miércoles a 7 años y 6 meses de prisión por su participación en las amenazas dirigidas contra la familia de Ángel Di María en marzo de 2024, cuando circulaban versiones sobre un posible regreso del futbolista a Rosario Central, que finalmente se concretó en 2025.
Di Vanni, de 45 años, formaba parte del sector que buscaba disputar el control de la barra leprosa a Leandro “Pollo” Vinardi, señalado como hombre de confianza de Ariel Máximo “Guille” Cantero, uno de los principales referentes de la organización criminal Los Monos.
La condena se conoció durante una audiencia realizada este miércoles por la mañana en el Centro de Justicia Penal de Rosario. En esa instancia, la jueza Paula Álvarez homologó un juicio abreviado acordado entre la defensa de Di Vanni y la fiscal Paula Barros, quien estaba a cargo del legajo.
La pena contempló su participación en la asociación ilícita vinculada con la barra brava de Newell’s, su relación con un ataque a tiros ocurrido en julio de 2024 en la zona sur de Rosario y el papel que tuvo en las intimidaciones contra la familia de Di María.
“Bebe” era considerado un hombre cercano a Alejandro “Rengo” Ficcadenti, quien pretendía quedarse con el liderazgo de la hinchada rojinegra. Según la investigación, Ficcadenti buscaba imponerse mediante una oferta económica superior a “Guille” Cantero respecto de la realizada por “Pollo” Vinardi y a través de acciones destinadas a demostrar su capacidad de fuego.
En la investigación por las amenazas contra Di María, el fiscal Pablo Socca, quien tomó inicialmente intervención en el caso, sostuvo que Ficcadenti se jactaba de haber conseguido que el futbolista desistiera de regresar a Rosario Central.
Esa situación quedó reflejada en uno de los mensajes encontrados en el teléfono de Ficcadenti, fechado el 15 de julio de 2024. Allí, según la pesquisa, expresó: “Gracias a mí, no viene Fideo”.
De acuerdo con la acusación, Ficcadenti le encargó a Di Vanni la planificación de la intimidación contra la familia del futbolista a cambio de 4 millones de pesos.
La relación entre ambos integrantes de la barra se remontaba a años anteriores. En 2022, Di Vanni fue registrado como visitante de Ficcadenti durante su permanencia en la cárcel de Piñero. En ese momento, “Rengo” estaba imputado por el crimen de otro integrante de la barra, Nelson “Chivo” Saravia, causa por la que posteriormente recibió una condena a prisión perpetua.
Las dos acciones relacionadas con las amenazas a la familia de Di María ocurrieron el 25 de marzo de 2024.
Uno de los episodios se produjo en las inmediaciones del country Funes Hills Miraflores, donde se encontraba la vivienda vinculada al futbolista. Desde un Renault Megane gris, sus ocupantes realizaron disparos al aire y arrojaron un cartel con una amenaza dirigida a Ángel Di María. El mensaje advertía que no debía regresar a Rosario y señalaba que podían matarlo.
Según la investigación, Di Vanni fue quien encargó esa intimidación a Pablo Ezequiel Acotto, de 37 años, y Sara Belén Gutiérrez, de 25. Ambos fueron acusados por los disparos y por la colocación del cartel. En el caso de Gutiérrez, además, recibió una condena de 3 años y 6 meses de prisión.
Los investigadores determinaron que la joven habría recibido 100 mil pesos del dinero destinado a ejecutar el ataque, mientras que Acotto habría cobrado una suma mayor.
Ese mismo 25 de marzo se produjo el segundo episodio. En un edificio ubicado sobre Santa Fe al 1700, en pleno centro de Rosario, dejaron una caja en el inmueble donde funcionaba la inmobiliaria de la hermana de Di María.
El contenido tenía un fuerte mensaje intimidatorio: dentro de la caja colocaron la cabeza de un chancho con una bala incrustada, acompañada por una amenaza de características mafiosas dirigida al futbolista.
Además de la condena por las intimidaciones a la familia de Di María, Di Vanni enfrentaba otro expediente judicial de gravedad. En ese caso, será sometido a un juicio ante la Justicia federal por su presunta participación en el secuestro y asesinato del empresario entrerriano Gastón Alfredo Tallone.
Tallone fue secuestrado en julio de 2024 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Según la investigación, su familia llegó a pagar un rescate de 65.000 dólares, aunque el empresario nunca fue encontrado.
En esa causa intervino el fiscal federal Carlos Stornelli, quien consideró acreditado que Tallone tuvo “un destino trágico, como la muerte”, luego de analizar distintos elementos reunidos durante la investigación.
Entre esas pruebas se encontró la declaración de uno de los imputados, quien declaró como arrepentido y aseguró que el empresario había sido asesinado.
