La fuerte tormenta que se registró sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) generó importantes complicaciones en la operación aérea durante la noche del viernes y la madrugada del sábado. Como consecuencia de la actividad eléctrica en las inmediaciones de los aeropuertos, cerca de una veintena de vuelos resultaron afectados en el Aeroparque Jorge Newbery y el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, según informaron fuentes aeroportuarias.
En Aeroparque, el impacto se reflejó en la cancelación de siete vuelos: cuatro correspondientes a Aerolíneas Argentinas, dos de JetSMART y uno de LATAM. Además, al menos otros cinco servicios registraron demoras de consideración. De acuerdo con las previsiones, la actividad comenzó a normalizarse gradualmente con el avance de la madrugada.
Por su parte, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se contabilizaron 15 vuelos demorados y otros tres debieron ser desviados hacia aeropuertos alternativos. Hasta la medianoche, la operatoria continuaba con una intensa actividad, aunque las autoridades esperaban que las condiciones meteorológicas permitieran una mejora durante las primeras horas del sábado.
Las demoras obedecieron principalmente a los protocolos de seguridad vigentes para este tipo de situaciones. Cuando se detecta actividad eléctrica en las cercanías de un aeropuerto, se suspenden todas las tareas en plataforma para proteger al personal.
Esta medida implica la interrupción de los servicios de asistencia en tierra, por lo que no se realizan operaciones de carga y descarga de equipaje, abastecimiento ni otras tareas indispensables para la salida y llegada de los vuelos, lo que genera demoras en la programación hasta que las condiciones climáticas permiten retomar las actividades con normalidad.
