Un violento episodio se ha registrado durante la noche del miércoles en Ciudad Evita, partido de La Matanza, cuando un grupo de delincuentes que se movilizaba en un vehículo había efectuado disparos mientras se desarrollaba un operativo de la Policía Bonaerense por el asesinato de un joven de 28 años.
El caso comenzó con un homicidio ocurrido en el barrio 22 de Enero, donde la víctima, identificada como Nicolás, había sido encontrada sin vida luego de recibir varios disparos. El fiscal Diego Rulli quedo a cargo de la investigación y una de las hipótesis había apuntado a un posible crimen relacionado con el narcotráfico.
El hecho había ocurrido en la intersección de Las Margaritas y Las Magnolias. Personal de la Comisaría 3° Centro había llegado al lugar luego de recibir una alerta a través del 911 por un homicidio.
Cuando los efectivos arribaron, encontraron al joven de 28 años muerto sobre la calle. Nicolás tenía domicilio registrado en Laferrere y presentaba varios impactos de bala. En el lugar también habían quedado numerosas vainas servidas.
Familiares de la víctima señalaron ante los investigadores que el joven tenía problemas de consumo de drogas. El homicidio se había producido en un contexto de violencia que ya había generado preocupación en el distrito: durante ese mes, La Matanza registró ocho homicidios en siete días.
Luego del hallazgo del cuerpo, los efectivos bonaerenses que permanecían en la zona habían solicitado refuerzos mediante la radio policial ante la posibilidad de que se produjeran incidentes con vecinos. Mientras tanto, habían preservado la escena a la espera de la llegada de los especialistas de Policía Científica.
Poco después arribó un grupo de oficiales y la UFI de Homicidios de La Matanza había sido notificada formalmente sobre el crimen.
Sin embargo, la situación tomó un giro inesperado durante el operativo. Una camioneta, que posiblemente había sido una Renault Sandero, apareció en la zona de la calle Las Azucenas.
Desde ese vehículo, según una alta fuente vinculada con el caso, un grupo de delincuentes había efectuado varios disparos en medio del procedimiento policial y luego había escapado del lugar.
Una de las cuestiones que la Justicia intentó determinar era precisamente hacia dónde habían sido dirigidos los disparos. La información recibida por los investigadores indicadaron que los delincuentes habían apuntado contra los efectivos policiales, aunque otra fuente de la zona sostuvó una versión diferente y aseguró que los disparos no habían sido dirigidos contra la Policía.
La camioneta sospechada de haber sido utilizada por los agresores apareció incendiada esa misma noche en otro sector de la zona.
En tanto, los peritos de Policía Científica levantaron 24 vainas servidas en el lugar. Varias de ellas habían quedado ubicadas siguiendo una trayectoria recta, una disposición que fue considerada compatible con el posible uso de una ametralladora.
Mientras la investigación avanzaba, la ex pareja de Nicolás también llegó a la escena. Al cierre de la información, la mujer se encontraba en las inmediaciones de la UFI de Homicidios de La Matanza, donde debía prestar declaración ante los investigadores.
Antes de ingresar para brindar su testimonio, había contado que había estado separada de la víctima y que Nicolás era el padre de su hija.
“Era el papá de mi nena y yo estaba separada de él. Consumía y me dijeron que fue a comprar antes de que lo mataran”, había señalado la mujer al referirse a los momentos previos al asesinato.
La Justicia quedo así frente a una investigación que comenzó con el homicidio de un joven y que luego sumó un segundo episodio de violencia armada durante el procedimiento policial. Los investigadores buscaron establecer quiénes habían participado del ataque, cuál había sido el motivo y si el crimen había estado relacionado con una disputa vinculada al narcotráfico.
