El papa León XIV comenzó su visita a Uruguay con un encuentro oficial junto al presidente uruguayo, Yamandú Orsi, quien lo recibió con una referencia al clima que acompañó su llegada: “Acaba de llegar usted y salió el sol”.
El avión papal aterrizó en territorio uruguayo a las 16.19, marcando el regreso de un pontífice al país después de 38 años. Cuatro minutos más tarde, las campanas de las parroquias de todo Uruguay sonaron como señal de bienvenida, en una nación considerada la más laica del continente.
Dos niños recibieron al Sumo Pontífice con ramilletes de flores, una ofrenda simbólica que representaba las banderas de Uruguay y del Vaticano.

La Plaza Independencia, ubicada en el acceso a la Ciudad Vieja de Montevideo, fue el escenario central de la recepción. Desde temprano, algunas personas comenzaron a acercarse al lugar, aunque durante las primeras horas no se registraron grandes concentraciones. Al tratarse de una jornada laboral, muchos aguardaron hasta finalizar sus actividades para participar de la bienvenida.
Entre quienes se acercaron a los sectores por donde estaba previsto el paso del líder de la Iglesia Católica se escucharon cánticos como “Papa León, te recibimos con amor”.

Durante el recorrido por la rambla montevideana, el Pontífice llegó al Parque Rodó, uno de los espacios más concurridos de la ciudad, donde abordó el papamóvil.
Uno de los momentos más espontáneos de la jornada ocurrió cuando León XIV llegó a la Plaza Independencia. Allí volvió a saludar a Orsi y caminó frente a un grupo de jóvenes que le entregaron cartas. En medio del encuentro, un niño lo abrazó y le colocó una nota en la mano.

La ceremonia también dejó una imagen representativa de la democracia uruguaya: el encuentro de los presidentes que gobernaron el país desde la recuperación democrática.
León XIV saludó a Julio María Sanguinetti, quien estuvo al frente del Ejecutivo entre 1985 y 1990 y entre 1995 y 2000, por el Partido Colorado; a Luis Alberto Lacalle Herrera, presidente entre 1990 y 1995 por el Partido Nacional; y a Luis Lacalle Pou, quien gobernó entre 2020 y 2025, también por esa fuerza política.
Los mensajes de León XIV sobre el aborto y la eutanasia
Durante su primer discurso en Uruguay, el papa León XIV realizó referencias indirectas al aborto y la eutanasia, dos prácticas que se encuentran habilitadas por ley en el país. La interrupción voluntaria del embarazo fue despenalizada en 2012, mientras que la normativa sobre muerte asistida comenzó a aplicarse durante este año.
En ese contexto, el Pontífice puso el foco en la dignidad de la vida desde la concepción y en la protección de quienes todavía no nacieron.
“Quien todavía no ha nacido pertenece a la familia humana y al futuro de su pueblo. Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece”, manifestó.
A continuación, destacó el papel de la familia como espacio fundamental para el desarrollo de las personas. “La familia sigue siendo el primer ámbito donde cada persona es acogida y aprende a vivir con los demás”, sostuvo.
Más adelante, León XIV abordó la situación de los enfermos terminales y la necesidad de garantizar que todas las personas puedan acceder a los cuidados sanitarios, independientemente de su situación económica.

“Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona independientemente de sus recursos es una responsabilidad que interpela a toda la sociedad. Quien atraviesa cualquiera de esas situaciones no deja de ser miembro pleno de la sociedad ni pierde nada del valor de su vida”, expresó.
El Papa remarcó que las personas que atraviesan estas circunstancias deben contar con asistencia, recursos y acompañamiento, y defendió el valor de la vida incluso frente a las situaciones más difíciles.
En ese sentido, afirmó que la “vida conserva siempre un sentido y un valor que no está solo y que tampoco en la oscuridad ha dejado de ser amado por Dios”.
Artigas, el eje del discurso del Papa sobre el ejercicio del poder
Otro de los principales ejes de la intervención de León XIV fueron las referencias a José Gervasio Artigas, considerado el prócer nacional de Uruguay.
La ceremonia se desarrolló en la Plaza Independencia, donde se encuentra el monumento dedicado al caudillo. El espacio incluye distintas representaciones históricas que evocan el éxodo del pueblo oriental de 1811, escenas que el propio Pontífice mencionó durante su discurso.
A partir del pensamiento de Artigas, León XIV dirigió un mensaje a quienes ocupan responsabilidades de gobierno y recordó una de las frases más conocidas del prócer: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa con vuestra presencia soberana”.
Sobre esa idea, el Papa planteó que el poder público debe estar orientado al servicio de la sociedad y al interés colectivo.
“La autoridad pública encuentra su razón en el servicio al bien común. Está llamada a ejercerse dentro del orden jurídico respetando la libertad y la responsabilidad de los ciudadanos”, señaló.
Orsi destacó el papel social de la Iglesia Católica en Uruguay
En su intervención, el presidente Yamandú Orsi también le dio la bienvenida al Pontífice y lo recibió con un mensaje dirigido a la región, a la que definió como parte de una “patria grande”. Además, se refirió a él como un “querido amigo”.
El primer encuentro bilateral entre ambos había tenido lugar en el Vaticano el 17 de octubre de 2025. Durante aquella reunión, el mandatario uruguayo invitó formalmente al Papa a visitar su país.
En su discurso de bienvenida, Orsi destacó a Sudamérica como una región que no atraviesa conflictos bélicos y puso como ejemplo la convivencia política de Uruguay, donde los distintos presidentes pueden reunirse “en paz y con alegría”.
Sin embargo, el jefe de Estado también reconoció que su país enfrenta dificultades y mantiene deudas sociales pendientes.
“No podemos resignarnos ni aceptar que con el PIB más alto de la región tengamos los niveles de pobreza infantil que hoy tenemos; los actuales problemas de salud mental; en niños y adolescentes; no debemos resignarnos a que los ancianos vivan en soledad”, expresó.

Orsi también hizo referencia a las limitaciones que tiene el Estado para responder por sí solo a todas las necesidades de la sociedad. En ese marco, destacó la tarea de las instituciones religiosas y el aporte de la Iglesia Católica.
“Somos conscientes de la tarea social de la Iglesia y debemos ser agradecidos”, afirmó.
Por último, el presidente uruguayo reconoció la intervención del Vaticano en la defensa de los derechos humanos y expresó su coincidencia con la posición favorable a la resolución pacífica de los conflictos que su gobierno sostiene ante los organismos internacionales.
Orsi concluyó su mensaje con un llamado a no bajar los brazos y reiteró su agradecimiento a León XIV por haber elegido Uruguay como parte de su gira sudamericana.
