Micaela Albornoz, la mujer de 32 años que había sido encontrada sana y salva en la ciudad brasileña de Florianópolis después de permanecer más de un mes desaparecida, regresó a Rosario y la Justicia comenzó a investigar un supuesto caso de abuso sexual.
Albornoz arribó a la provincia de Santa Fe poco antes de la medianoche, acompañada por un primo y luego de regresar desde Brasil.
De acuerdo con el testimonio brindado por su hermana, Micaela le habría contado que durante el período en el que permaneció desaparecida fue víctima de distintos episodios de maltrato y abuso.
Además, la familiar señaló que la mujer estaría embarazada. Esta información todavía deberá ser confirmada mediante las correspondientes actuaciones y estudios, mientras la investigación quedó a cargo de la fiscal en turno de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual.
Luego de su regreso, Micaela fue trasladada junto con su hermana y su madre hasta la Comisaría de la Mujer, donde se llevaron adelante las actuaciones correspondientes.
La mujer había sido vista por última vez el 24 de junio, cuando salió de su vivienda ubicada en Villa Manuelita, en la zona sur de Rosario. Desde ese momento se inició una intensa búsqueda para determinar dónde se encontraba y qué había ocurrido con ella.
Durante la investigación surgieron diferentes indicios relacionados con su posible recorrido. Entre las pistas analizadas se registraron movimientos bancarios en la terminal de micros de Córdoba y también se conocieron datos que indicaban que podría haber estado en Santiago del Estero.
Ante la falta de información concreta sobre su paradero, el Gobierno de Santa Fe había ofrecido una recompensa de $10 millones para quienes pudieran aportar datos que permitieran localizarla. A esa medida se sumó el Ministerio de Seguridad, encabezado por Alejandro Monteoliva, que había establecido otra recompensa de $5.000.000.
Finalmente, el 3 de agosto, Micaela fue localizada en buen estado de salud en el Consulado Argentino de Florianópolis, Brasil. Hasta ese lugar había llegado utilizando el DNI de una vecina, con el objetivo de solicitar asistencia para poder regresar a San Pablo.
El documento que presentó Albornoz ya era buscado por el Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, circunstancia que permitió avanzar con su identificación. Según explicó la vocera de esa cartera provincial, Virginia Couddanes, la identidad de la mujer fue posteriormente confirmada mediante sus huellas dactilares.
Con el regreso de Micaela a Rosario, la Justicia deberá ahora avanzar sobre las circunstancias que rodearon el tiempo que permaneció fuera de su hogar y determinar la veracidad de los hechos de maltrato y supuesto abuso sexual que, según su hermana, la mujer habría manifestado haber sufrido.
