El Senado aprobó este jueves una serie de modificaciones al proyecto que reformaba la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), por lo que la iniciativa regresó a la Cámara de Diputados. La Cámara baja deberá definir si acepta los cambios introducidos por los senadores o si intenta insistir con el texto que había aprobado previamente.
Uno de los principales cambios estuvo relacionado con el mecanismo para designar y remover al presidente y a los integrantes del directorio del Banco Central. El Senado eliminó el requisito de los dos tercios de ambas cámaras del Congreso y estableció que esas decisiones quedarán bajo la órbita exclusiva de la Cámara alta y requerirán mayoría absoluta.
La modificación representó un cambio respecto del esquema que había aprobado Diputados, donde se contemplaba una mayor exigencia para la remoción de las autoridades del BCRA. El nuevo mecanismo también se aplicará a la aprobación de los candidatos que proponga el Poder Ejecutivo para integrar el directorio.
El proyecto obtuvo 46 votos a favor y 22 en contra en la votación en general. Esa cantidad representó los dos tercios de los votos emitidos y reflejó el respaldo de distintos sectores políticos al avance de la iniciativa. En la votación en particular, las modificaciones centrales fueron aprobadas por 66 votos contra 2.
Por tratarse de una iniciativa que recibió modificaciones durante su tratamiento en el Senado, el proyecto deberá volver a Diputados. La Cámara baja tendrá entonces la posibilidad de aceptar los cambios introducidos por los senadores o insistir con el texto que había sancionado originalmente, para lo cual deberá reunir la mayoría correspondiente.
El nuevo objetivo del Banco Central
La reforma estableció como objetivo central del Banco Central la preservación del valor de la moneda. De esta manera, el proyecto modificó el esquema de objetivos múltiples que había incorporado la Carta Orgánica en 2012.
Aquella reforma había ampliado las funciones del BCRA y había incluido, además de la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. La nueva iniciativa planteó concentrar la misión principal de la autoridad monetaria en el cuidado del valor de la moneda.
El texto también buscó reforzar la separación entre el Banco Central y las necesidades de financiamiento del Tesoro. Para ello, estableció restricciones al financiamiento directo e indirecto del Estado y eliminó la posibilidad de que la entidad otorgara adelantos transitorios al Tesoro.
Además, se incorporó la prohibición de adquirir de manera directa títulos públicos en el mercado primario. La reforma también contempló que las ganancias contables o provenientes de diferencias de cambio no pudieran ser transferidas libremente al Tesoro.
Según el proyecto, los resultados del BCRA deberán destinarse prioritariamente a absorber pérdidas acumuladas, recomponer el patrimonio de la entidad o cancelar deuda pública. También se planteó eliminar instrumentos de deuda como las Letras Intransferibles y actualizar las normas vinculadas con la administración y protección de las reservas internacionales.
El debate por las reservas y las autoridades

Durante el debate, el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, Agustín Monteverde, explicó los cambios acordados entre los bloques. El legislador sostuvo que la reforma buscaba modificar las reglas institucionales del Banco Central y establecer un mandato concentrado en la preservación del valor de la moneda.
Monteverde cuestionó el funcionamiento que, según su interpretación, había tenido el BCRA durante distintos períodos desde 2003. En su exposición, vinculó esa situación con el financiamiento del Tesoro y con el crecimiento de la emisión monetaria. También hizo referencia a las reservas internacionales y a diferentes mecanismos utilizados durante administraciones anteriores.
Desde el peronismo, Jorge Capitanich expresó su rechazo a la iniciativa y planteó la necesidad de discutir de manera integral las reglas fiscales, monetarias, cambiarias e institucionales. El senador sostuvo que las modificaciones propuestas podían resultar insuficientes y cuestionó el tratamiento de las reservas.
La senadora Flavia Royón, de Primero los Salteños, manifestó que acompañaba en términos generales la reforma, aunque objetó determinados artículos. Entre sus cuestionamientos mencionó el artículo referido a la utilización de las reservas como garantía y reclamó mayores precisiones sobre los activos que podrían comprometerse y sobre los mecanismos de información al Congreso.
Uno de los puntos discutidos fue precisamente la posibilidad de utilizar activos y reservas del Banco Central como garantía colateral en determinadas operaciones propias, entre ellas mecanismos de financiamiento internacional o acuerdos de tipo REPO.
Las posiciones durante la sesión
El debate también incluyó fuertes diferencias entre los distintos bloques sobre el funcionamiento del Banco Central y el rol que debía tener frente al Tesoro.
Desde el oficialismo y sectores aliados se defendió la necesidad de limitar el financiamiento monetario del Estado y establecer reglas de mayor previsibilidad para la autoridad monetaria. Entre los argumentos expuestos apareció la necesidad de evitar que el Banco Central fuera utilizado como fuente de recursos para cubrir desequilibrios fiscales.

En esa línea, Martín Goerling, jefe del bloque del PRO en el Senado, destacó la modificación como un paso para reforzar la autonomía de la entidad y señaló como ejes la limitación del financiamiento al Estado, el tratamiento de las utilidades contables y el establecimiento de un mandato único.
El jefe de la bancada radical, Eduardo Vischi, también se refirió al impacto de la inflación y sostuvo que la estabilidad monetaria debía formar parte de una política económica integral. Al mismo tiempo, planteó que el equilibrio fiscal debía estar acompañado por crecimiento económico.
Desde el sector peronista, José Mayans cuestionó la reforma y advirtió sobre posibles consecuencias vinculadas con el uso de las reservas y los depósitos bancarios. El senador también cuestionó los argumentos utilizados por el oficialismo para justificar los cambios en la Carta Orgánica.
Patricia Bullrich, presidenta del interbloque de La Libertad Avanza en el Senado, cerró el debate en defensa de la iniciativa. La legisladora vinculó el fortalecimiento del Banco Central con la capacidad de preservar el valor de la moneda y con los efectos que la inflación tenía sobre los ingresos, los ahorros y el consumo de los hogares.

La sesión fue presidida por Bartolomé Abdala, titular provisional del Senado, debido a que Victoria Villarruel se encontraba a cargo del Poder Ejecutivo durante el viaje del presidente Javier Milei a Estados Unidos.
Qué establece el proyecto sobre el directorio
El texto aprobado establece que los directores del Banco Central serán designados por el Poder Ejecutivo, pero sus nombramientos deberán contar con el aval exclusivo del Senado. Los integrantes tendrán mandatos de seis años y podrán ser reelegidos.
La Cámara alta también tendrá la responsabilidad exclusiva de aprobar la eventual remoción de las autoridades, que deberá producirse por determinadas causales y requerirá mayoría absoluta, equivalente a 37 senadores.
El proyecto también plantea eliminar funciones vinculadas con el direccionamiento del crédito y las políticas crediticias diferenciadas. A la vez, habilita al Banco Central a utilizar determinados activos y reservas como garantía en operaciones propias.
Con las modificaciones aprobadas este jueves, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central no quedó convertida en ley. La iniciativa deberá regresar a la Cámara de Diputados, donde se definirá el próximo paso del trámite parlamentario.
