El senador Flávio Bolsonaro, principal candidato de la oposición en las elecciones presidenciales de Brasil, votó este domingo en Río de Janeiro y afirmó que el país necesita modificar su rumbo político. El dirigente apuntó contra la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y manifestó su expectativa de que los brasileños expresen un voto de protesta en las urnas.
El hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro concurrió a votar a la escuela municipal Barão Homem de Mello, ubicada en el barrio de Vila Isabel, en Río de Janeiro. Llegó acompañado por su esposa, Fernanda Bolsonaro, y fue uno de los primeros candidatos presidenciales en emitir su sufragio, apenas 20 minutos después de la apertura de los centros electorales.
Flávio Bolsonaro se presentó con una camisa amarilla de manga corta y llevó sobre el pecho un adhesivo con el número 22, correspondiente a su candidatura en la urna electrónica. Tras sufragar, dialogó con los periodistas, aunque se mostró afónico como consecuencia de los últimos días de actividad proselitista.
Luego de votar, el senador expresó su confianza en conseguir un resultado favorable y sostuvo que las encuestas muestran, según su interpretación, un crecimiento de su candidatura durante la recta final de la campaña. En ese contexto, planteó la posibilidad de alcanzar la Presidencia sin necesidad de una segunda vuelta.
“Brasil necesita un cambio”, sostuvo Bolsonaro, al tiempo que vinculó su mensaje con un rechazo a la gestión de Lula da Silva. También afirmó: “Espero que Brasil dé un voto de protesta contra la era del atraso”.

El dirigente opositor manifestó además su deseo de que la elección pueda definirse durante esta misma jornada. “Quiero que Brasil elija a su presidente hoy”, afirmó ante la prensa.
La expectativa de Bolsonaro se produjo luego de la publicación de la última encuesta de Datafolha, difundida el sábado por la noche. El sondeo ubicó a Lula con el 45% de intención de voto, mientras que Flávio Bolsonaro alcanzó el 42%, una diferencia que mantiene a ambos postulantes en un escenario de fuerte paridad.
El candidato opositor, sin embargo, aseguró que observa un “movimiento muy claro” de crecimiento a su favor y consideró que ese comportamiento podría permitirle imponerse en la primera vuelta.
Para evitar una segunda elección, uno de los candidatos debe conseguir más de la mitad de los votos válidos. Si ninguno alcanza ese porcentaje, los dos postulantes más votados deberán enfrentarse nuevamente en una segunda vuelta, prevista para el domingo 25 de octubre.
El Tribunal Superior Electoral comenzará a difundir los primeros resultados oficiales una vez que finalice el horario de votación y cierren los colegios electorales de todo el país.

Los comicios comenzaron a las 8:00 y los centros de votación permanecerán abiertos hasta las 17:00, hora local. En total, alrededor de 158,7 millones de brasileños están habilitados para participar de la elección, aproximadamente dos millones más que en los comicios de 2022.
Además de elegir al próximo presidente y vicepresidente, los ciudadanos definirán a los gobernadores de los 27 estados, a los 513 diputados, dos tercios de los integrantes del Senado y a los representantes de las distintas asambleas legislativas regionales.
El proceso electoral se desarrolla mediante un sistema de aproximadamente medio millón de urnas electrónicas, distribuidas en unos 92.000 lugares de votación a lo largo de los 5.570 municipios brasileños.
El estado de San Pablo concentra el mayor número de electores, con más de 34 millones de personas habilitadas, equivalentes al 21% del padrón nacional. En segundo lugar aparece Minas Gerais, con más de 16 millones de votantes, mientras que Río de Janeiro cuenta con casi 13 millones.
A su vez, cerca de 919.000 brasileños residentes en el exterior se registraron para participar de la elección, lo que representa un incremento del 32% respecto de 2022.

El sistema electrónico utilizado por Brasil desde hace tres décadas permite prever que los primeros resultados completos se conozcan pocas horas después del cierre de los centros de votación.
La campaña electoral estuvo atravesada por acusaciones de corrupción, enfrentamientos verbales y circulación de noticias falsas entre los sectores que respaldan a Lula da Silva y a Flávio Bolsonaro. A diferencia de otros procesos electorales, ninguno de los dos principales candidatos participó de debates públicos para confrontar directamente sus propuestas.
Mientras los brasileños acudían a las urnas, Bolsonaro buscó instalar la idea de que existe una posibilidad concreta de definir la elección en primera vuelta y volvió a insistir en que su candidatura representa una alternativa al actual Gobierno.
El resultado de la jornada determinará si Brasil consigue definir a su próximo presidente este domingo o si, finalmente, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro deberán volver a enfrentarse en las urnas el 25 de octubre.
