Al menos 111 gallos que eran utilizados en peleas clandestinas fueron rescatados de un boliche del partido bonaerense de Brandsen, durante un operativo realizado por la Policía Federal. En el procedimiento, además, 27 hombres fueron aprehendidos por una presunta infracción a la Ley 14.346, que contempla el maltrato y la crueldad contra los animales.
La investigación se inició luego de que la fiscal Mariana Albiazu, titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones y Juicio Descentralizada de Brandsen, convocara al Departamento Delitos Ambientales de la Policía Federal para verificar si en un local bailable se desarrollaban actividades relacionadas con riñas de gallos.
A partir de las tareas realizadas, los agentes constataron que el inmueble estaba ubicado sobre la Ruta Provincial 215, a la altura del kilómetro 44. Según pudieron determinar los investigadores, en el lugar cientos de gallos eran sometidos a enfrentamientos, mientras que las peleas también estaban vinculadas con apuestas y premios económicos para quienes resultaban ganadores.
Ante esta situación, el Juzgado de Garantías N.º 1 del Departamento Judicial de La Plata, a cargo del magistrado Guillermo Atencio, dispuso una serie de allanamientos en el establecimiento.
Durante el ingreso al lugar, los efectivos concretaron el rescate de 111 animales, que posteriormente fueron trasladados a una granja especialmente acondicionada para brindarles recuperación, atención y cuidados.
Además, 27 hombres fueron aprehendidos durante el procedimiento. Entre ellos se encontraba quien sería el presunto organizador de las peleas de gallos. Todos quedaron a disposición de la Justicia en el marco de una causa por infracción a la Ley 14.346 de Maltrato de Animales.
Como parte del operativo, los efectivos de la Policía Federal también secuestraron dos teléfonos celulares, nueve millones de pesos, cuatro trofeos correspondientes a competencias de riñas de gallos y documentación considerada de interés para la investigación judicial.
De esta manera, el procedimiento permitió desarticular la actividad clandestina que se desarrollaba en el local de Brandsen y poner a resguardo a los animales que eran utilizados en los enfrentamientos.
