Interlagos volvió a hacer de las suyas. El autódromo José Carlos Pace, famoso por su clima impredecible y sus tormentas repentinas, le jugó una mala pasada a Franco Colapinto en la clasificación del Gran Premio de Brasil 2026. El piloto argentino de Alpine terminó en la decimoséptima posición (largará 15 por las penalizaciones que recibieron varios pilotos) y no pudo acceder a la Q2, en una sesión que se extendió casi una hora y media más de lo previsto por la lluvia y que dejó más preguntas que respuestas sobre el criterio de la FIA en condiciones extremas.

Colapinto detuvo el cronómetro en 1m33.327 en su mejor vuelta, un registro que, si bien fue mejor que el de su compañero de equipo, el francés Pierre Gasly, no le alcanzó para superar la primera barrera de eliminación. El Alpine A526, que el viernes había mostrado un ritmo de carrera prometedor, se quedó corto en una tanda donde el agua sobre el asfalto niveló para abajo y donde la estrategia de neumáticos fue más decisiva que el talento al volante.
La polémica de la FIA y las ruedas de lluvia extrema
El momento más discutido de la jornada llegó al inicio de la sesión. Con precipitaciones intensas cayendo sobre el circuito paulista, la FIA tomó la controversial decisión de no permitir el uso de los neumáticos de lluvia extrema (los famosos “monzones”), obligando a los equipos a esperar a que la pista mejorara mínimamente para salir con intermedios.
La medida, que ya había generado polémica en ediciones anteriores de Interlagos, dejó a los pilotos en una situación delicada: salir con intermedios en una pista encharcada o quedarse en boxes perdiendo tiempo valioso de adaptación. Colapinto, al igual que el resto de la grilla, tuvo que esperar pacientemente mientras los comisarios evaluaban las condiciones, perdiendo ritmo y sensibilidad con el auto.
Una mejora constante que no alcanzó
Una vez en pista, el argentino mostró la misma progresión que el resto del pelotón. A medida que la pista se secaba parcialmente, los tiempos caían de forma vertiginosa. Colapinto llegó a bajar su registro en más de seis segundos respecto a su primera vuelta, una muestra de lo volátil que estuvo la sesión. Sin embargo, esa mejoría no fue suficiente para escalar posiciones en una Q1 donde hasta los grandes equipos cometieron errores bajo la presión del agua.
El piloto pilarense, que el viernes había terminado 11º en la FP2 y había demostrado un ritmo de carrera sólido, se queda así sin la chance de pelear por los puntos desde una posición privilegiada. El domingo tendrá por delante una carrera de recuperación, donde la lluvia —si vuelve a aparecer— podría ser su mejor aliada.

Norris, la pole en medio del caos
Mientras Colapinto y Alpine luchaban contra las condiciones, Lando Norris demostró por qué es el vigente campeón del mundo. El británico de McLaren marcó un tiempo inalcanzable en la Q3 y se quedó con la pole position, la más importante del año para su equipo en un circuito donde la marca de Woking siempre fue fuerte.
Detrás de Norris, la grilla sufrió un movimiento inesperado por las penalizaciones de motor de varios pilotos. George Russell había clasificado segundo, pero una sanción lo relegará en la largada, cediendo esa posición a su compañero de Mercedes, el joven Kimi Antonelli. El italiano de 20 años, que viene de consagrarse como el campeón más joven de la historia de la F1, largará así en la primera fila junto a Norris, en una imagen que anticipa el futuro inmediato de la categoría.

La bandera roja por el accidente de Câmara
La Q2, que se había disputado con relativa normalidad e incluso con el uso de intermedios, tuvo un final abrupto. Rafael Câmara, el joven piloto brasileño que este fin de semana hace su debut oficial con Haas reemplazando a Esteban Ocon, sufrió un accidente que obligó a los comisarios a mostrar la bandera roja.
El incidente, que por fortuna no dejó consecuencias físicas para el debutante, interrumpió la sesión y generó una nueva demora para la Q3. Cuando la tanda final finalmente se reanudó, la lluvia había vuelto a arreciar sobre Interlagos, obligando a los equipos a tomar una decisión conservadora: una única vuelta rápida antes de guardar los autos en los boxes, priorizando la integridad de los monoplazas por sobre la búsqueda del tiempo perfecto.
En ese contexto de una sola oportunidad, Norris fue el más rápido. Liam Lawson, con el Racing Bulls, hizo una clasificación notable y se quedará con la tercera posición en la largada, aprovechando también las penalizaciones de Charles Leclerc (Ferrari), quien también cambió elementos de su unidad de poder.
El escenario para el domingo
La grilla de largada del Gran Premio de Brasil, que se disputará este domingo 8 de noviembre a las 14:00 (hora argentina), quedará entonces encabezada por Norris, seguido por Antonelli y Lawson. Colapinto, desde la 17ª posición, tendrá por delante una carrera larga y complicada, donde la estrategia, las paradas en boxes y, sobre todo, el clima, definirán si el Alpine puede recuperar el ritmo que mostró el viernes.
Interlagos, como siempre, tendrá la última palabra.
