Un joven de 29 años fue asesinado de un disparo en la espalda en Mar del Plata, luego de ser interceptado por un grupo de al menos diez personas que lo acusó de haber robado una bicicleta. Sus allegados rechazaron de manera contundente esa versión y reclamaron que se esclareciera el crimen.
El hecho ocurrió durante la noche del lunes en la esquina de Grecia y Peña, en las cercanías del barrio Regional y del asentamiento Villa La Palangana. Por ese sector caminaban Maximiliano Marcel Zabala, de 29 años, y un hombre de 36, quienes regresaban de comprar comida para la cena.
En ese momento, un grupo de personas les bloqueó el paso y comenzó a increparlos. Según la acusación de los agresores, ambos habrían participado del robo de una bicicleta. Sin embargo, los familiares y personas cercanas a Zabala negaron esa versión.
La situación se volvió cada vez más violenta y los jóvenes no tuvieron oportunidad de explicar lo ocurrido. El acompañante consiguió escapar del lugar, mientras que Zabala quedó rodeado por el grupo.
Durante la agresión, el joven recibió un disparo en la zona lumbar. La bala quedó alojada en su cuerpo y no tuvo orificio de salida.
De acuerdo con el relato de testigos, los atacantes también rodearon el establecimiento del sector con la intención de continuar con la agresión hasta que llegaron los servicios de emergencia.
Zabala fue trasladado de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) de Mar del Plata. Pese a la atención médica recibida, los profesionales constataron su fallecimiento.
La víctima era padre de un niño de 9 años y trabajaba como vendedor ambulante de medias en distintos puntos de la zona céntrica de la ciudad balnearia. Su entorno lo describió como una persona honesta y trabajadora, y negó que tuviera relación con hechos delictivos.
Sus allegados insistieron en que la acusación que desencadenó el ataque había sido falsa y reclamaron que se identificara a todos los responsables del homicidio.
La causa quedó caratulada de manera preventiva como homicidio. Los investigadores aguardaban los resultados definitivos de la autopsia para establecer con precisión las características del disparo y avanzar con la investigación.
Mientras tanto, la Justicia analizaba las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona y reunía testimonios de vecinos y testigos con el objetivo de identificar a los integrantes del grupo que atacó a Zabala y determinar quién efectuó el disparo que terminó con su vida.
