El Ministerio Público del Departamento Judicial de Morón resolvió archivar la investigación que se había iniciado contra un exprofesor de música acusado de haber abusado sexualmente de niñas y niños de un jardín de infantes de Ituzaingó. El expediente había comenzado en junio de 2019 y terminó involucrando 31 denuncias, además de generar una fuerte movilización entre las familias de la comunidad educativa.
La decisión se tomó el 21 de agosto, después de casi siete años de investigación. De acuerdo con la resolución judicial, no se habían reunido elementos probatorios sólidos ni relatos suficientemente consistentes que permitieran sostener los hechos denunciados. Por ese motivo, el expediente quedó archivado al considerar que no existía evidencia suficiente sobre la ocurrencia de los episodios denunciados.
El caso había comenzado cuando la madre de una nena de 5 años denunció un supuesto juego que se realizaba durante la hora de música y que, según su relato, era conocido como “chocar lenguas”.
A partir de esa primera denuncia, la situación comenzó a circular rápidamente entre las familias. En el grupo de WhatsApp de las madres se compartieron audios, testimonios y distintas situaciones que algunas de ellas consideraban extrañas y que vinculaban con lo que ocurría dentro del aula.
En pocos días, el número de denuncias llegó a 31. Las acusaciones incluían referencias al supuesto juego de “chocar lenguas”, otro denominado “juego del tiburón” y relatos relacionados con presuntos tocamientos.
Mientras la investigación avanzaba, las madres organizaron reuniones en sus propias casas, registraron testimonios de sus hijas e hijos y buscaron respuestas tanto entre los docentes como en las autoridades del establecimiento.
Como parte del expediente, varios menores fueron entrevistados por cuatro equipos periciales diferentes. Sin embargo, las evaluaciones realizadas no permitieron obtener elementos concluyentes para confirmar las acusaciones.
Según la resolución que dispuso el archivo de la causa, en la mayoría de los casos los relatos de los chicos habían resultado ambiguos, cambiantes o insuficientes para sostener los hechos denunciados.
De esta manera, después de casi siete años de investigación, el Ministerio Público del Departamento Judicial de Morón decidió cerrar el expediente por falta de pruebas suficientes que permitieran acreditar la existencia de los hechos denunciados.
