La Corte Suprema de Justicia rechazó el recurso presentado por la defensa de un entrenador de fútbol que en 2021 había sido condenado por abusar sexualmente de tres niños a los que entrenaba en una cancha del Barrio 31, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con la decisión del máximo tribunal, la sentencia quedó firme.
Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti consideraron inadmisible el recurso de queja presentado por la defensa y, por ese motivo, desestimaron la presentación. De esta manera, quedó confirmada la pena de 24 años y 6 meses de prisión que había impuesto el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29.
Durante el juicio intervino el fiscal Sandro Abraldes, quien había solicitado la misma pena para el acusado. En su alegato, el representante del Ministerio Público había sostenido que el hombre ejerció un avasallamiento total sobre las víctimas y había señalado que no las reconoció como personas, sino como objetos utilizados para satisfacer sus deseos sexuales.
Como parte de la sentencia, el tribunal también había dispuesto que, una vez que la condena quedara firme, se realizara la extracción del perfil genético del condenado para enviarlo al Banco de Datos Genéticos. La medida se encuadró en la Ley N° 26.879, que creó el Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual.
El caso y los abusos cometidos contra los niños
En marzo de 2021, los jueces Juan Ramos Padilla, Cecilia Maiza y Gustavo Goerner habían determinado la responsabilidad del entrenador por distintos delitos de abuso sexual y corrupción de menores, con agravantes vinculados con su condición de encargado de la educación de las víctimas.
La condena incluyó un abuso sexual simple agravado en grado de tentativa; abusos sexuales con acceso carnal agravados y reiterados en al menos tres oportunidades, además de corrupción de menores agravada. También se contemplaron otros episodios de abuso sexual simple y abuso sexual con acceso carnal, todos vinculados con la posición que ocupaba el acusado frente a los niños.
Los hechos ocurrieron mientras el hombre trabajaba como entrenador de fútbol en una cancha ubicada en el Barrio 31. De acuerdo con lo que pudo acreditarse durante el proceso, el 30 de marzo de 2018 intentó abusar de un niño de 11 años. Para hacerlo, lo llevó hacia un sector aislado y trató de forzarlo a cambio de dinero.
El niño se resistió al ataque y, horas después, le contó a su madre lo sucedido.
La investigación también estableció que entre 2011 y 2015 el entrenador había abusado y amenazado a otros niños. Al mismo tiempo, les realizaba regalos, entre ellos teléfonos celulares, camisetas de fútbol y botines, con el objetivo de conseguir que mantuvieran silencio sobre los hechos.
Durante su alegato, el fiscal había señalado que el acusado mantenía un patrón de comportamiento. Según explicó, trasladaba a las víctimas hacia los mismos lugares para concretar los abusos y elegía esos espacios con la intención de garantizarse impunidad.
El representante del Ministerio Público también había detallado las amenazas utilizadas por el hombre para evitar que los niños contaran lo ocurrido. Incluso, en uno de los episodios, les había manifestado que padecía una enfermedad en la cabeza y que solamente podía curarse si una de las víctimas mantenía relaciones sexuales con él.
Para llegar a la condena, tanto el tribunal como la fiscalía analizaron las declaraciones realizadas durante las entrevistas en Cámara Gesell. A ese material se sumaron los informes psicológicos y psiquiátricos elaborados por profesionales del Cuerpo Médico Forense.
Esos estudios dieron cuenta de la consistencia de los relatos aportados por los niños y también permitieron establecer las consecuencias que los abusos habían provocado en las víctimas.
Con el rechazo del recurso de queja por parte de la Corte Suprema, la condena de 24 años y 6 meses de prisión quedó definitivamente firme.
