Una jubilada de 82 años fue víctima de una violenta entradera en su vivienda de El Dique, en el partido bonaerense de Ensenada, luego de caer en una maniobra de engaño que comenzó a través de WhatsApp. Dos hombres utilizaron el número telefónico de una amiga de la mujer para comunicarse con ella, ganarse su confianza y conseguir la dirección de su domicilio, donde finalmente concretaron el robo.
De acuerdo con la denuncia, la secuencia comenzó cuando la víctima recibió un mensaje desde un número que tenía agendado como perteneciente a una amiga. La persona que estaba detrás de la comunicación le explicó que atravesaba un supuesto inconveniente para operar con su cuenta bancaria y le pidió que le prestara $420.000.
En un primer momento, la jubilada respondió que no tenía disponible esa cantidad de dinero y que debía esperar hasta cobrar sus haberes. Sin embargo, tiempo después retomó el contacto con quien creía que era su amiga y le comunicó que podía entregarle el monto solicitado en efectivo.
La conversación continuó con una propuesta para retirar el dinero. La persona que se hacía pasar por la conocida de la mujer le aseguró que mandaría a unos supuestos sobrinos en un taxi para buscarlo. Para organizar el encuentro, le solicitó que le indicara dónde vivía.
Sin sospechar que estaba siendo engañada, la jubilada compartió la dirección de su casa. De esa manera, los responsables consiguieron el dato que necesitaban para avanzar con el plan y llegar hasta la propiedad de la víctima.
El episodio dejó al descubierto una modalidad delictiva que aprovechó la confianza de la mujer en un contacto telefónico conocido. Los delincuentes utilizaron un número que ella ya tenía registrado para darle credibilidad al pedido de dinero y conseguir información personal.
La engañaron con una transferencia y después anunciaron el asalto
Poco después de que la jubilada proporcionara su domicilio, dos hombres de entre 20 y 30 años llegaron a la vivienda. Una vez dentro, uno de ellos le facilitó un alias bancario para que realizara una transferencia por el dinero que le habían solicitado durante el intercambio de mensajes.
La mujer concretó el envío de los $420.000. Sin embargo, cuando posteriormente preguntó por el efectivo que había ofrecido entregar, uno de los visitantes cambió de actitud y dejó en claro cuáles eran sus verdaderas intenciones. Según consta en la denuncia, el hombre le dijo: “Esto es un asalto”.
A partir de ese momento, la situación se transformó en un robo dentro de la casa. Los dos sospechosos comenzaron a exigirle dólares y otros elementos de valor, especialmente objetos de oro.
Los delincuentes revisaron las pertenencias de la jubilada y se apoderaron de una alianza de oro. De esta manera, además del dinero que habían conseguido mediante la transferencia bancaria, también se llevaron una joya que pertenecía a la mujer.
Antes de abandonar el domicilio, uno de los asaltantes tuvo un último episodio de violencia contra la víctima: la tomó de los brazos, la empujó y la obligó a sentarse en un sillón. Después de que ambos hombres se retiraran, la jubilada quedó sola en su vivienda.
Investigan el engaño y buscan identificar a los responsables
Tras el episodio, la mujer formalizó la denuncia en la comisaría Tercera de Ensenada, dependencia en la que quedó radicada la investigación del hecho.
Hasta el momento, no se informaron detenciones vinculadas con el robo ni se dieron a conocer datos que permitan establecer la identidad de los dos hombres que ingresaron a la propiedad de El Dique.
La investigación deberá establecer quiénes estuvieron detrás de la utilización del número telefónico asociado a la amiga de la jubilada, de qué manera organizaron el engaño y cuál fue el recorrido de los sospechosos antes y después de ingresar a la vivienda.
Uno de los elementos que podría resultar importante para avanzar en la causa será el alias bancario que los delincuentes utilizaron para recibir los $420.000. Su identificación y el seguimiento de la transferencia podrían aportar información para determinar quién recibió el dinero y orientar las medidas destinadas a encontrar a los responsables.
El caso volvió a poner en evidencia los riesgos de las estafas que utilizan identidades de contactos conocidos para obtener dinero y datos personales. En esta oportunidad, el engaño virtual fue el primer paso de una maniobra que terminó con dos hombres dentro de la casa de una jubilada de 82 años y con el robo de sus pertenencias.
