Una profunda conmoción sacudió a la localidad chaqueña de Quitilipi luego del hallazgo de cinco personas asesinadas en el interior de una vivienda que se había incendiado. Las víctimas fueron una joven de 22 años y cuatro niños. Por el hecho, la Policía detuvo a la pareja de la mujer, quien quedó bajo sospecha de haber cometido los crímenes.
El procedimiento comenzó durante la jornada del domingo 1 de noviembre, cuando las autoridades acudieron a un domicilio ubicado en Islas Malvinas al 1200 por un incendio. Sin embargo, a medida que avanzaron las primeras actuaciones y los especialistas examinaron el inmueble, encontraron indicios que modificaron por completo el rumbo de la investigación.
Lo que inicialmente parecía tratarse de un siniestro terminó revelando una escena de extrema violencia. Los investigadores comenzaron a considerar que el fuego habría sido iniciado intencionalmente con el propósito de encubrir los asesinatos de los integrantes de la familia.
De acuerdo con la información proporcionada por la Policía, las primeras pericias detectaron lesiones de distinta gravedad en los cuerpos. Tres de los menores presentaban cortes en el cuello y quemaduras en diferentes partes del cuerpo. En tanto, la mujer tenía escoriaciones en la zona lumbar.
Por su parte, el bebé de seis meses presentaba livideces en las regiones del cuello y dorsal, según los primeros informes de los especialistas que trabajaron en el lugar.
Quiénes eran las cinco víctimas del crimen en Chaco
Las personas asesinadas fueron identificadas como Rocío Aranda, de 22 años; su hijo Franco Aranda, de cuatro años; sus sobrinos Adriana Barrios, de cinco, y Bruno Barrios, de cuatro; y Bernardo Ávalos, un bebé de apenas seis meses.
La identidad de las víctimas fue confirmada. El caso generó una fuerte conmoción entre los habitantes de Quitilipi, especialmente por la cantidad de personas fallecidas y las circunstancias en las que fueron encontradas.
En el mismo domicilio, los efectivos también encontraron a A.L.Á., de 25 años, pareja de Rocío Aranda. El hombre estaba desvanecido e inconsciente, por lo que fue trasladado de urgencia a un centro de salud.
Una vez en el hospital, los profesionales determinaron que presentaba un cuadro de psicosis aguda, múltiples lesiones y signos compatibles con una posible intoxicación por consumo de drogas.
Tras las primeras actuaciones, el hombre quedó detenido y pasó a ser el principal sospechoso de los cinco asesinatos.
La investigación quedó a cargo de la Fiscalía N° 1 de Sáenz Peña

La causa quedó bajo la intervención de la Fiscalía N° 1 de Sáenz Peña, encabezada por el fiscal Gustavo Valero. Entre las primeras medidas dispuestas por el funcionario judicial estuvieron la detención del sospechoso, la realización de las autopsias correspondientes a las cinco víctimas y el secuestro de los elementos encontrados durante el procedimiento.
Mientras avanzaban las actuaciones judiciales, el jefe de la Policía de Chaco, Fernando Romero, brindó detalles sobre la secuencia que los investigadores reconstruyeron a partir de los primeros elementos reunidos en la escena.
En declaraciones al medio local, el funcionario explicó que la División Homicidios estableció una posible secuencia de los hechos. Según esa reconstrucción, el hombre habría estrangulado primero a la mujer y posteriormente habría degollado a los tres menores que permanecían dentro de la vivienda.
Luego, de acuerdo con el relato policial, tomó al bebé, que era el único hijo que tenía en común con Aranda, y prendió fuego el inmueble.
Romero también describió lo que habría ocurrido después. El principal sospechoso habría intentado ahorcarse mientras sostenía al pequeño en brazos. La intervención de los vecinos permitió rescatar al hombre, que fue encontrado inconsciente.
Sin embargo, el bebé no sobrevivió. Según explicó el jefe policial, el niño murió como consecuencia de la inhalación de humo, mientras que el acusado también perdió el conocimiento debido al intento de ahorcamiento.
El estado del principal sospechoso tras los cinco asesinatos
En el tramo final de sus declaraciones, Romero profundizó sobre las condiciones en las que fue encontrado el detenido y su comportamiento durante las horas posteriores al hecho.
El jefe de la Policía señaló que, según los efectivos que estuvieron en contacto con el hombre durante toda la mañana y hasta su ingreso al Complejo Penitenciario N° 2 de Sáenz Peña, el sospechoso continuaba mostrando signos de una alteración importante de su estado mental.
De acuerdo con el funcionario, el acusado mantenía la mirada perdida y aparentaba no comprender lo que sucedía a su alrededor. También indicó que presentaba un posible brote psicótico, con episodios de violencia y un comportamiento fuera de sí.
La investigación continuaba bajo la órbita de la Fiscalía, con las autopsias y los resultados de las pericias como elementos centrales para determinar las circunstancias de las cinco muertes y avanzar en el esclarecimiento de uno de los hechos más conmocionantes registrados en Chaco.
