Cristiano Ronaldo anunció este jueves su retiro de la selección de Portugal y puso punto final a una de las etapas más importantes de su extraordinaria trayectoria deportiva. Después de 23 años defendiendo la camiseta de su país, el delantero de 41 años comunicó su decisión a través de una emotiva carta que compartió en un video publicado en sus redes sociales.
El mensaje estuvo acompañado por la canción O Amor a Portugal, de Dulce Pontes, y se extendió durante aproximadamente cinco minutos. En sus primeras palabras, el futbolista hizo referencia al significado que tuvo para él vestir la camiseta número siete del seleccionado y explicó que llegó el momento de darle paso a las nuevas generaciones.
“Ha llegado el día de devolver la camiseta número siete de nuestra selección nacional. Nunca la sentí exclusivamente mía. Pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirla, defenderla y llevarla conmigo a estadios de todo el mundo. Hoy ha llegado el momento de cederla al futuro”, expresó.
La decisión del atacante se conoció semanas después de un episodio conflictivo durante una concentración del combinado portugués por la Liga de Naciones de la UEFA. Su salida anticipada del grupo terminó con una sanción disciplinaria y un distanciamiento con el entrenador Jorge Jesus, una situación que profundizó las diferencias entre ambas partes.
De esta manera, Ronaldo cerró su recorrido internacional con números históricos: disputó 234 encuentros oficiales y convirtió 146 goles, una marca que lo mantiene como el máximo artillero de todos los tiempos entre las selecciones masculinas. Además, consiguió tres títulos con Portugal: la Eurocopa 2016 y dos ediciones de la Liga de Naciones de la UEFA, correspondientes a 2019 y 2025.

Durante la lectura de su despedida, el delantero también dedicó palabras de agradecimiento a sus compañeros, entrenadores, integrantes del cuerpo técnico, dirigentes y trabajadores que lo acompañaron durante más de dos décadas. Su familia ocupó un lugar especial en el mensaje, especialmente por los sacrificios y las ausencias que implicó su carrera internacional.
“He dedicado mi vida a ser el mejor jugador del mundo. Hoy comprendo que la mayor victoria merecía representar al mejor país del mundo. Gracias por estos 23 años. Gracias por creer en mí”, concluyó.
Los comienzos de Cristiano Ronaldo con la selección de Portugal
La historia de Ronaldo con el seleccionado absoluto comenzó el 20 de agosto de 2003. Con apenas 18 años, el futbolista debutó en un encuentro frente a Kazajistán, que terminó con victoria portuguesa por 1 a 0. En aquella oportunidad ingresó en reemplazo de Luís Figo, bajo la conducción del entrenador brasileño Luiz Felipe Scolari.
Su primera gran competencia internacional llegó en 2004, cuando Portugal organizó la Eurocopa. El joven atacante consiguió marcar dos goles durante el certamen y alcanzó la final con su equipo, aunque el conjunto anfitrión perdió por 1 a 0 ante Grecia en Lisboa. Aquella derrota representó uno de los primeros momentos de tristeza de Cristiano con la camiseta nacional.
Dos años más tarde, el delantero participó en el Mundial de Alemania 2006, donde Portugal alcanzó las semifinales y terminó en el cuarto puesto. Tras la salida de Figo y el proceso de renovación del plantel, Ronaldo asumió de manera definitiva la capitanía del equipo.
Desde entonces, se convirtió en uno de los principales referentes del seleccionado y encabezó al conjunto portugués en las distintas ediciones de la Copa del Mundo, desde Sudáfrica 2010 hasta su última participación en el torneo disputado en Norteamérica.
La histórica consagración en la Eurocopa 2016
El momento más importante de la historia de Cristiano Ronaldo con Portugal llegó durante la Eurocopa de Francia 2016. Bajo la dirección técnica de Fernando Santos, el equipo consiguió avanzar hasta la final, donde enfrentó al seleccionado anfitrión en el Stade de France.
El partido tuvo un comienzo complicado para el capitán portugués, quien sufrió una lesión en la rodilla izquierda que lo obligó a abandonar el campo de juego a los 25 minutos del primer tiempo.
Sin embargo, Ronaldo continuó acompañando a sus compañeros desde un costado del terreno y asumió un papel activo en el aliento al equipo. Finalmente, un gol de Éder durante el tiempo suplementario le dio a Portugal una victoria por 1 a 0 y el primer título internacional de su historia.
La conquista representó un antes y un después para el fútbol portugués y significó el primer gran trofeo de Cristiano con su selección.

Otro título continental y un récord que superó a Ali Daei
Tres años después de aquella consagración, Ronaldo volvió a conducir a Portugal hacia un título. En 2019, el país organizó la fase final de la primera edición de la Liga de Naciones de la UEFA y el delantero tuvo una participación determinante.
En las semifinales frente a Suiza, convirtió tres goles y permitió que su equipo alcanzara el partido decisivo. Allí, Portugal derrotó por 1 a 0 a Países Bajos en Oporto y sumó una nueva conquista internacional.


En paralelo, su producción goleadora continuó creciendo hasta alcanzar otra marca histórica. En 2021, el portugués superó los 109 tantos que pertenecían al iraní Ali Daei y se convirtió en el máximo goleador de todos los tiempos en selecciones masculinas.
Las dificultades en sus últimos Mundiales y el cambio de entrenador
Durante la última parte de su recorrido internacional, Cristiano también atravesó momentos de discusión por su participación dentro del equipo y su función en el esquema táctico.
En el Mundial de Qatar 2022, el entrenador Fernando Santos tomó la determinación de dejarlo entre los suplentes durante los octavos de final frente a Suiza y los cuartos contra Marruecos. Portugal quedó eliminado en esta última instancia y el delantero se retiró del campo de juego en soledad, rumbo a los vestuarios.
La llegada de Roberto Martínez al banco de suplentes modificó parcialmente ese escenario. El nuevo seleccionador volvió a darle protagonismo y mantuvo al atacante como titular durante las eliminatorias y la Eurocopa de Alemania 2024.
En aquella competencia, Portugal alcanzó los cuartos de final, aunque quedó eliminado sin que Ronaldo pudiera convertir goles durante el torneo.
Posteriormente, el equipo disputó el Mundial de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. La participación portuguesa terminó en los octavos de final, instancia en la que cayó frente a España.

Después de aquella eliminación, el delantero preparó una primera carta de despedida, aunque la dirigencia de la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), encabezada por Pedro Proença, le solicitó que continuara para acompañar el proceso de transición del seleccionado.
El conflicto con Jorge Jesus que terminó de definir su salida
La llegada de Jorge Jesus a la conducción técnica de Portugal terminó de profundizar las diferencias entre Ronaldo y el cuerpo técnico.
El conflicto se produjo durante la ventana internacional de septiembre, en un partido de la Liga de Naciones disputado en Oslo frente a Noruega. En aquella oportunidad, el entrenador decidió dejar al capitán en el banco de suplentes y no le dio minutos en la victoria portuguesa por 2 a 1.
La situación empeoró cuando el delantero recibió la información de que tampoco sería titular en el siguiente compromiso frente a Dinamarca, en Copenhague. Ante ese escenario, Ronaldo decidió abandonar la concentración sin contar con autorización.
Días después, el futbolista manifestó públicamente que el entrenador no había cumplido con el acuerdo que ambos mantenían respecto de la administración de sus minutos en el campo de juego.
La Federación Portuguesa de Fútbol inició entonces un expediente disciplinario que terminó con una suspensión de 30 días y una sanción económica por abandonar las instalaciones del seleccionado.
A comienzos de octubre, Ronaldo aseguró que estaría nuevamente disponible una vez cumplida la suspensión. Sin embargo, el distanciamiento entre las partes y la falta de una solución al conflicto terminaron de definir su decisión de ponerle punto final a su carrera internacional.

La carta completa de despedida de Cristiano Ronaldo
En su mensaje, el delantero repasó los momentos más importantes de su trayectoria, recordó a las personas que lo acompañaron y destacó el orgullo que sintió durante los 23 años en los que representó a Portugal.
A continuación, el texto completo que publicó en sus redes sociales:
Para el pueblo portugués:
Ha llegado el día de devolver la camiseta número siete de nuestra selección nacional. Nunca la sentí exclusivamente mía. Pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirla, defenderla y llevarla conmigo a estadios de todo el mundo. Hoy ha llegado el momento de cederla al futuro.
No fue una decisión fácil, porque hay decisiones que no se toman solo con la cabeza, sino también con el corazón.
Un viaje que comenzó en agosto de 2003 y que cambió mi vida para siempre ha llegado a su fin. Cuando miro hacia atrás y pienso en todo lo que viví con la selección nacional, no solo veo partidos, goles, récords o trofeos. Veo personas. Veo inmigrantes que, durante 90 minutos, sintieron Portugal un poco más cerca.
Veo a millones de portugueses a quienes nunca he conocido personalmente, pero que han formado parte de mi vida. Porque, al fin y al cabo, el fútbol es mucho más que un juego. El fútbol se trata de personas.
A lo largo de mi carrera con la selección nacional, busqué superar mis límites. Quería ganar, quería ser el mejor, quería hacer historia.
Siempre he sido muy exigente conmigo mismo. Siempre he querido más, siempre he creído que podíamos llegar más lejos. Y lo di todo por esta camiseta.
Hubo tardes y noches perfectas, hubo victorias que jamás olvidaré. Hubo derrotas que aún me cuesta recordar. También fallé, también sufrí, también hubo momentos en los que no pude darle al pueblo portugués lo que tanto anhelaba. Pero nunca me rendí. Y, sobre todo, nunca dejé de sentirme orgulloso de representar a Portugal.
A lo largo de estos años he aprendido cosas muy sencillas. Los objetivos se desvanecen, los trofeos se quedan en los museos, los récords acaban rompiéndose. Pero hay algo que el tiempo jamás podrá borrar: el lugar que ocupamos en el corazón de la gente.
Si alguna vez te hice feliz, si alguno de mis goles te hizo abrazar a alguien, olvidar una preocupación y sentir solo orgullo por nuestro país, entonces todo habrá valido la pena. Porque ser portugués también se trata de eso. Sufrimos juntos, nos levantamos juntos.
Volvemos a creer. Portugal siempre necesitará jóvenes soñadores, jugadores que nunca se rindan, nuevas generaciones que crean que es posible llegar donde nadie ha llegado antes. Porque un país que sigue creando nuevos héroes es un país que nunca deja de creer en sí mismo.
A mis compañeros de equipo de esta temporada, quiero dedicarles unas palabras muy especiales. Gracias por cada carrera, por cada abrazo, por cada conversación, por cada momento de silencio antes de salir a la pista. Por cada victoria que celebramos juntos y por cada derrota que nos hizo más fuertes.
Tuve el privilegio de ser su capitán. Pero ningún capitán camina solo. Y ustedes son parte de mi historia.
A todos los entrenadores, directivos, médicos, fisioterapeutas, personal de equipamiento, empleados y a tantas otras personas que han trabajado conmigo a lo largo de estos años, les doy las gracias. Muchos de ustedes no aparecen en estas fotografías, pero sin ustedes, ninguna de ellas habría sido posible.
A mi familia, gracias por compartir este sueño conmigo. Gracias por comprender mis ausencias, mis sacrificios y los momentos en que la selección nacional tuvo que ocupar un espacio que también les pertenecía. Si he llegado hasta aquí, es porque siempre hemos estado juntos.
Y al pueblo portugués, a todos los portugueses dispersos por el mundo, quiero decirles una última cosa.
Hay una imagen que siempre llevaré conmigo. El momento en que empieza el himno nacional. Miro a mi alrededor, veo a mis compañeros, veo las gradas, veo niños, madres, padres y abuelos. Veo portugueses que vinieron de tan lejos solo para estar allí.
Y durante esos minutos, dejamos de ser diferentes. No hay clubes, ni colores, ni clases sociales, ni profesiones, ni opiniones. Solo hay una pasión. Portugal.
Este es el sentimiento que llevaré conmigo el resto de mi vida. Hoy termina mi trayectoria en el campo con la Selección Nacional. Me marcho con la frente en alto, orgulloso del camino recorrido y consciente de haberlo dado todo por Portugal.
Pero nunca dejaré de ser uno de ustedes; seguiré sufriendo, emocionándome y celebrando cada victoria de Portugal con un «Sí».
He dedicado mi vida a ser el mejor jugador del mundo. Hoy comprendo que la mayor victoria merecía representar al mejor país del mundo.
Gracias por estos 23 años. Gracias por creer en mí. Gracias por permitirme vivir un sueño que comenzó cuando era solo un niño en Madeira, persiguiendo un balón.
La camiseta que llevo siempre estará conmigo, el orgullo de haberla vestido será mío para siempre. Portugal siempre estará en mí.
Adiós.
Cristiano Ronaldo se despidió así de la selección portuguesa, con 146 goles, 234 partidos y tres títulos que marcaron una época. Su salida representa el cierre de una etapa histórica para el fútbol de su país y deja un legado difícil de igualar para las próximas generaciones.
