Un operativo policial destinado a investigar una serie de robos de vehículos cometidos mediante inhibidores de alarmas terminó con dos efectivos heridos luego de que un grupo de personas atacara a piedrazos al personal que realizaba un allanamiento en la ciudad de Córdoba. El procedimiento se desarrolló el viernes pasado en el sector conocido como La Favela, ubicado en el barrio Villa Urquiza, al norte de la capital provincial.
La investigación buscaba desarticular una presunta organización dedicada a sustraer automóviles utilizando dispositivos capaces de bloquear las señales de los controles remotos. El caso se originó a partir de distintas denuncias por robos de vehículos registrados en Villa Dolores, localidad del oeste cordobés.
A partir de esas presentaciones, los investigadores comenzaron a seguir una pista relacionada con un Peugeot de color bordó. Las averiguaciones permitieron avanzar hasta la ciudad de Córdoba, donde los efectivos consiguieron una orden judicial para ingresar a una vivienda y realizar un procedimiento.
El allanamiento comenzó alrededor de las 14, en las inmediaciones de Campichuelo y la avenida Intendente Ramón B. Mestre. Hasta ese lugar llegaron integrantes de la Dirección General de Investigaciones Criminales (DGIC) de Villa Dolores, junto con personal del Servicio de Emergencias y Operaciones Motorizadas (SEOM), después de seguir los movimientos de los sospechosos desde aquella localidad.
Durante el procedimiento, los uniformados detuvieron a una mujer que fue señalada como la propietaria del inmueble inspeccionado. Además, incautaron un Peugeot 208 de color borravino, que quedó a disposición de la investigación para determinar si tuvo participación en los hechos delictivos que se intentaban esclarecer.
Cómo comenzó el ataque contra los policías
La situación se complicó cuando los efectivos estaban terminando las tareas dentro de la propiedad. De acuerdo con las fuentes vinculadas al operativo, un grupo de personas, integrado principalmente por jóvenes, se había ubicado en la parte trasera de la vivienda allanada y permanecía oculto entre distintas casillas del asentamiento.
Poco después, comenzaron las agresiones contra los uniformados. Los atacantes arrojaron piedras y otros elementos contundentes, algunos de los cuales impactaron contra dos policías que participaban del procedimiento.
Uno de los heridos fue un subcomisario que recibió un fuerte golpe en la cabeza y sufrió un traumatismo de cráneo. El segundo efectivo lesionado presentó una herida en el pie izquierdo como consecuencia de los incidentes.
La investigación que motivó el allanamiento estaba relacionada con robos cometidos mediante inhibidores de alarmas, dispositivos electrónicos que interfieren las señales emitidas por los controles remotos de los automóviles.
Estos aparatos permiten que los delincuentes ingresen a los vehículos sin necesidad de forzar las cerraduras. El mecanismo consiste en bloquear la señal que envía el control cuando el propietario intenta activar el cierre centralizado. De esa manera, el conductor cree que dejó el automóvil cerrado, aunque el sistema de seguridad nunca llegó a funcionar.
Quiénes fueron los policías heridos
En cuanto a la situación de los efectivos lesionados, el subcomisario Javier Muñoz, integrante de la Brigada de Investigaciones de Villa Dolores, fue trasladado al Policlínico Policial del barrio Los Plátanos.
Luego de ser examinado, el personal médico dispuso que permaneciera internado durante 24 horas para controlar su evolución, debido al traumatismo de cráneo que había sufrido durante el ataque.
El otro policía herido fue el sargento Luis González, quien prestaba servicios en el SEOM. El efectivo sufrió un traumatismo en el pie izquierdo cuando sus compañeros intentaban asistir y retirar del lugar al subcomisario Muñoz.
Después de recibir atención médica por la lesión, González fue dado de alta.
Utilizaron armas Byrna para contener las agresiones
Ante la continuidad de los ataques, los uniformados recurrieron a armas Byrna, consideradas de menor letalidad, para intentar dispersar a las personas que arrojaban piedras y controlar la situación.
Además, el operativo recibió el respaldo de otros efectivos policiales, que se sumaron al procedimiento y reforzaron la presencia de las fuerzas de seguridad en el barrio Villa Urquiza.
De acuerdo con las fuentes consultadas, los jóvenes que habían participado de las agresiones finalmente abandonaron el lugar y buscaron refugio en distintas viviendas precarias ubicadas en los alrededores del sector donde se desarrollaba el allanamiento.
Hasta el momento, las autoridades no habían conseguido identificar a los responsables del ataque contra los policías. Por ese motivo, no se habían registrado detenciones ni imputaciones vinculadas específicamente con las agresiones a los efectivos.
Sin embargo, durante los incidentes también se produjo otro episodio de violencia. Una mujer policía recibió un golpe en el brazo izquierdo cuando intentaba detener a una vecina del barrio.
La mujer fue arrestada bajo sospecha de haber instigado las agresiones contra el personal policial. Su detención se sumó a la de la propietaria de la vivienda allanada, en el marco de una investigación que buscaba esclarecer los robos de vehículos mediante inhibidores de alarmas en Villa Dolores y determinar las posibles conexiones de los sospechosos con esos hechos.
