El mundo de la Fórmula 1 está de luto. Alan Jones, el audaz piloto australiano que se consagró campeón mundial en 1980 con Williams, falleció este 5 de noviembre a los 80 años, tras una breve enfermedad, según confirmó su familia a través de un comunicado.
“Estamos profundamente entristecidos por el fallecimiento de Alan Jones. Una verdadera leyenda de Williams, Alan construyó una relación extraordinaria con Frank Williams y Patrick Head e hizo historia al conquistar nuestro primer Campeonato Mundial de Pilotos, en 1980”, expresó el equipo Williams a través de sus redes sociales.
“Marcó el estándar para los campeones de Williams: un piloto rápido e implacable, con una mentalidad competitiva, que amaba el automovilismo y le dedicó su vida. Lo vamos a extrañar muchísimo. Enviamos todo nuestro cariño y acompañamos a su familia y amigos en este momento”, concluyó.
Más allá de sus 12 victorias y su lugar en la historia como uno de los dos únicos campeones mundiales de Australia (junto a Jack Brabham), el nombre de Jones quedará grabado de manera indeleble en la memoria de los fanáticos argentinos por una de las páginas más tensas y recordadas de la categoría: su histórica polémica con Carlos “Lole” Reutemann.

El incidente de Jacarepaguá: La orden de equipo que Reutemann ignoró
La historia se escribió el 29 de marzo de 1981 en el circuito de Jacarepaguá, en Río de Janeiro. Ambos eran compañeros en Williams, pero llegaban con roles definidos: Jones era el campeón vigente y el piloto número uno del equipo; Reutemann, el desafiante que buscaba su consagración definitiva.
A solo siete vueltas del final, y con Reutemann liderando la carrera bajo la lluvia, desde los boxes de Williams apareció el famoso cartel con la orden: “JONES-REUT”. El mensaje era claro: el equipo le pedía al argentino que cediera la primera posición a su compañero australiano.
Reutemann, con su característica frialdad y determinación, decidió ignorar la instrucción. Mantuvo el ritmo, cruzó la meta en primer lugar y celebró la victoria. Sin embargo, el clima dentro del box de Williams era un glaciar.

El podio vacío y la declaración que marcó una era
El malestar de Jones fue tan profundo que decidió no subir al podio junto a su compañero de equipo, dejando una de las imágenes más elocuentes y comentadas en la historia de la escudería británica.
Interrogado después de la carrera, Reutemann sostuvo con su habitual calma: “Nunca vi ningún cartel. La carrera fue difícil porque llovía todo el tiempo y había que concentrarse en el auto para no cometer el más mínimo error”.
Jones, enfurecido, nunca aceptó esa explicación y disparó una declaración que resonó en todo el paddock: “Creo que Carlos tomó una decisión de muy corto alcance con tal de ganar la carrera. Yo esperaba la decisión del equipo y por eso no ataqué en ningún momento su posición. Ahora sé que, desde esta carrera, Reutemann es para mí lo mismo que correr contra Nelson Piquet, Gilles Villeneuve o Jacques Laffite. Es un enemigo más”.

Un rival respetado, una rivalidad legendaria
Aquel episodio marcó un antes y un después en la relación entre ambos. A pesar de la tensión, la historia terminó de escribirse ese mismo año: Jones se retiró sorpresivamente a finales de 1981, dejando a Reutemann como líder absoluto de Williams, aunque el santafesino terminaría perdiendo el campeonato por un solo punto en la dramática definición de Las Vegas.
Con el fallecimiento de Alan Jones a los 80 años, se cierra el capítulo de uno de los pilotos más valientes de la “vieja escuela” de la Fórmula 1. Y con él, se lleva también un pedazo de esa rivalidad legendaria que, décadas después, sigue siendo motivo de debate, admiración y respeto en la Argentina.
Descanse en paz, campeón.
