La Policía de Córdoba detuvo a un hombre de 65 años acusado de haber atacado a una mujer que se encontraba en la sala de espera de un centro médico de la ciudad de Río Tercero. La investigación quedó a disposición de la Justicia y el sospechoso fue imputado por el delito de lesiones leves calificadas por el odio a la identidad de género de la víctima.
El hecho había ocurrido durante la tarde del jueves anterior, alrededor de las 15.30, dentro de un centro asistencial de esa ciudad cordobesa. La mujer estaba sentada en la sala de espera junto a una amiga cuando, de manera repentina, fue atacada.
Una de las cámaras de seguridad del establecimiento registró toda la secuencia. En las imágenes se observó al hombre, que llevaba una campera negra, pantalón marrón, gorro negro y anteojos, acercarse y arrojar, sin que mediara una discusión previa, un objeto contundente que sería similar a una piedra.
El elemento impactó contra el abdomen de la mujer, que sufrió lesiones como consecuencia de la agresión.
Luego del ataque, el hombre abandonó el establecimiento. La amiga de la víctima salió detrás de él y lo siguió hasta la vía pública. En ese momento, según quedó incorporado a la investigación, el acusado realizó expresiones discriminatorias dirigidas contra la mujer por su identidad de género.
La agresión también tuvo consecuencias físicas que fueron constatadas posteriormente. De acuerdo con el certificado médico confeccionado por una médica policial, las heridas sufridas por la damnificada demandaron tres días de curación e inhabilitación laboral.
La causa quedó en manos de la Fiscalía de Instrucción de Fuero Múltiple 2 de Río Tercero, a cargo del fiscal Nicolás Torres. Desde esa dependencia judicial se ordenaron distintas medidas destinadas a reconstruir lo ocurrido y establecer la responsabilidad del sospechoso.
En una primera instancia, la Fiscalía había dispuesto una restricción perimetral contra el acusado, por lo que inicialmente no había quedado detenido.
La decisión generó malestar en la víctima, quien manifestó su preocupación a través de sus redes sociales. “Es de no creer, Dios mío, sigue en libertad esta basura, hdmp, no lo puedo creer, casi nos mata”, había expresado. En la misma publicación también cuestionó la efectividad de este tipo de medidas y recordó: “Cuántas mujeres murieron con restricción, con botón antipánico”.
Sin embargo, la investigación avanzó a partir de la declaración de la mujer atacada, los testimonios aportados por distintos testigos y las imágenes obtenidas de las cámaras de seguridad del centro asistencial.
Con ese conjunto de elementos, el fiscal Torres dispuso una medida más severa y ordenó la detención del acusado. La decisión se fundamentó en la existencia de un riesgo concreto de que el hombre pudiera entorpecer el desarrollo de la investigación.
Tras su arresto, el hombre quedó formalmente imputado por lesiones leves calificadas por el odio a la identidad de género de la víctima. Según se informó, se esperaba que en las horas siguientes prestara declaración ante el fiscal que intervenía en el expediente.
Luego de conocer la detención, la mujer volvió a utilizar sus redes sociales para referirse a lo ocurrido. En esta oportunidad, expresó su agradecimiento con un breve mensaje: “Gracias a Dios y a la Justicia”.
Una de sus amigas también reaccionó públicamente a la captura del sospechoso y celebró la decisión judicial. “Que se pudra en la cárcel y que no salga nunca más”, escribió en sus redes sociales.
Mientras tanto, la investigación continuaba en trámite y todavía quedaban por realizar distintas medidas probatorias destinadas a completar el expediente y determinar las circunstancias del ataque ocurrido en el centro de salud de Río Tercero.
