Los restos de una recién nacida encontrados en un basural de la ciudad de Caleta Olivia, Santa Cruz, eran investigados por la Justicia, mientras se intentaba determinar qué había ocurrido y cómo el cuerpo de la niña había llegado hasta ese lugar.
El hallazgo se produjo en la zona de las calles Máximo Berezoski y Misionero Beauvoir. Según las primeras informaciones, una mujer que transitaba por el sector observó que un perro callejero revolvía una bolsa negra en busca de comida. Al acercarse, advirtió que en el interior se encontraba el cuerpo de una bebé y dio aviso de inmediato a las autoridades.
Tras la denuncia, se desplegó un operativo en el lugar. En el procedimiento intervinieron efectivos de la Comisaría Segunda y personal de Criminalística, quienes realizaron las primeras tareas para preservar la zona y avanzar con la investigación.
De acuerdo con los primeros análisis realizados, se confirmó que se trataba de una bebé que había alcanzado entre 37 y 40 semanas de gestación. El dato permitió establecer que se trataba de un embarazo que había llegado prácticamente a término.
A su vez, los investigadores determinaron que el cuerpo presentaba lesiones que serían compatibles con la acción de fauna animal. Esa circunstancia quedó bajo análisis de los especialistas, debido a que el cuerpo había sido encontrado dentro de una bolsa que estaba siendo manipulada por un perro callejero.
Luego del procedimiento inicial, el cuerpo fue trasladado al Hospital Zonal “Padre Pedro Tardivo”, donde se realizó la autopsia correspondiente. Los estudios forenses buscaban aportar información que permitiera determinar las circunstancias de la muerte y establecer otros elementos relevantes para la causa.
La investigación quedó a cargo del juez Marcos Pérez Soruco, titular del Juzgado de Instrucción Penal N°1. El magistrado dispuso una serie de medidas destinadas a reconstruir lo sucedido y establecer de qué manera el cuerpo de la recién nacida había terminado en el basural.
Entre las medidas ordenadas se encontraba el análisis de las cámaras de seguridad ubicadas en las inmediaciones del lugar del hallazgo. Los registros podían aportar imágenes que permitieran identificar movimientos o personas que hubieran estado en la zona antes de que se encontraran los restos.
Además, los investigadores comenzaron a realizar entrevistas con vecinos del sector para obtener información que pudiera resultar útil para esclarecer el caso y determinar si alguien había observado movimientos sospechosos en las inmediaciones.
Por otra parte, las autoridades emitieron alertas a hospitales de la zona para que informaran ante la eventual llegada de una mujer que presentara signos compatibles con un parto reciente o con un aborto. La medida apuntaba a obtener nuevos datos que permitieran avanzar en la identificación de la persona que habría dado a luz y establecer qué sucedió posteriormente.
Mientras se aguardaban los resultados de la autopsia y del resto de las medidas ordenadas por la Justicia, el caso permanecía bajo investigación y se mantenía el hermetismo respecto de las circunstancias que rodearon el hallazgo.
