La Alcaidía 1 de Lavalle permanecerá cerrada temporalmente y todos los detenidos serán trasladados a otras dependencias luego del motín ocurrido este jueves al mediodía. La decisión fue anunciada por el ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Giménez, una vez que las autoridades recuperaron el control del establecimiento.
Giménez explicó que la situación quedó bajo control después de que un grupo de presos retuviera a integrantes del personal policial durante el incidente registrado en la dependencia porteña.
El funcionario adelantó que los detenidos que participaron del episodio serán acusados de robo, privación ilegítima de la libertad y amenazas. Según señaló, estas nuevas imputaciones podrían agravar la situación judicial de quienes ya se encontraban cumpliendo sus respectivas penas.
Uno de los puntos que formó parte de la investigación estuvo relacionado con el teléfono celular perteneciente al oficial mayor que permaneció retenido. De acuerdo con el ministro, los presos se apoderaron del dispositivo y realizaron movimientos que terminaron vaciando las cuentas del efectivo policial. Por ese motivo, también se incorporó la acusación por robo.
Según explicó Giménez, el conflicto se originó a partir de una disputa entre los propios reclusos. El funcionario indicó que existían problemas internos debido al comportamiento de uno de los detenidos con el resto de las personas alojadas en el lugar.
El ministro confirmó además que no hubo heridos como consecuencia del motín. Tanto los integrantes de la Policía de la Ciudad como los detenidos fueron examinados por personal del SAME después del episodio. A su vez, médicos legistas participaron del sumario para avanzar con las actuaciones correspondientes.
Giménez detalló que los presos no contaban con armas blancas y explicó que durante la negociación se priorizó preservar la integridad física de los policías que permanecían dentro de la alcaidía. También destacó el procedimiento desplegado para mantener aislada la dependencia y evitar posibles evasiones mientras se desarrollaba el operativo.
El incidente se había iniciado con una pelea entre los detenidos. Según reconstruyó el ministro, la Policía intervino para controlar la situación y separó a uno de los involucrados. A partir de ese momento, los otros nueve presos se dirigieron contra el personal que se encontraba trabajando en el establecimiento.
En ese contexto, un subcomisario, un inspector y un oficial mayor fueron tomados como rehenes. Dos de los efectivos consiguieron recuperar rápidamente la libertad, mientras que el oficial mayor continuó retenido durante varias horas.
Finalmente, el tercer policía fue liberado durante la tarde luego de la intervención del personal de la Fiscalía, con lo que concluyó la toma de rehenes y las autoridades consiguieron normalizar la situación dentro de la Alcaidía 1 de Lavalle.
El despliegue contó con la participación de efectivos y especialistas pertenecientes a Alcaidías, DUTIA, DOEM, Cibercrimen, Asuntos Internos, Policía Científica, Cuerpo de Negociadores, Comunal, Cuerpo de Psicólogos, Explosivos y Bomberos, además de personal del SAME.
En el lugar también estuvieron el ministro de Seguridad porteño y el jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló, quienes siguieron el desarrollo del procedimiento.
La causa quedó bajo intervención de la Unidad de Flagrancia Este de la Ciudad, a cargo de Federico Tropea. Tras recuperar completamente el control de la dependencia, las autoridades resolvieron cerrar temporalmente la Alcaidía 1 de Lavalle y trasladar a todos los detenidos a otros establecimientos.
