Dos montañistas argentinos sufrieron un grave accidente mientras realizaban una ascensión en una cumbre de más de 3.000 metros de altura en el macizo de los Écrins, ubicado en los Alpes franceses. Como consecuencia de la caída, uno de ellos murió en el lugar, mientras que el otro sufrió múltiples heridas y tuvo que ser asistido y evacuado por equipos especializados en rescates de alta montaña.
El episodio se registró en un sector considerado técnicamente exigente, donde las condiciones meteorológicas podían modificarse de manera repentina y aumentar las dificultades para quienes realizaban actividades de montaña. Según la información proporcionada por las autoridades francesas, los dos argentinos avanzaban unidos en una cordada cuando uno de ellos perdió el equilibrio y terminó arrastrando a su compañero.
La caída tuvo lugar sobre una pendiente pronunciada, en un terreno que combinaba sectores de hielo y roca. Esta característica complicó las tareas de asistencia y obligó a los rescatistas a extremar las precauciones durante la intervención.
Ante la emergencia, integrantes del Pelotón de Gendarmería de Alta Montaña (PGHM) se trasladaron hasta el lugar en helicóptero. Una vez allí, los efectivos constataron que uno de los montañistas argentinos había fallecido como consecuencia de la caída.
El segundo escalador fue encontrado con múltiples lesiones. Los equipos de rescate lograron estabilizarlo en el lugar antes de trasladarlo a un hospital de Grenoble. Allí quedó internado bajo atención médica y, de acuerdo con las autoridades, su estado era delicado, aunque permanecía estable.
Medios de comunicación franceses señalaron que durante esta época del año se había registrado un incremento de los accidentes en esa región montañosa. Entre los factores mencionados aparecieron el deshielo, la presencia de grietas que podían permanecer ocultas y los desprendimientos de rocas, situaciones que incrementaban los riesgos durante los ascensos.
Los especialistas también remarcaron que el macizo de los Écrins, pese a ser un destino frecuentado por montañistas con experiencia, presentaba importantes exigencias técnicas. Para atravesar sus sectores glaciares resultaba necesario contar con equipamiento adecuado y conocimientos específicos para avanzar en ese tipo de terreno.
Tras conocerse el accidente, la Embajada argentina en Francia fue informada y comenzó a mantener contacto con las autoridades locales y con los familiares de los afectados. El objetivo era brindar asistencia y coordinar las distintas gestiones consulares derivadas del hecho.
Mientras el sobreviviente continuaba bajo observación médica en Grenoble, se indicó que el cuerpo del montañista fallecido sería repatriado a la Argentina durante los días siguientes.
El accidente volvió a poner de manifiesto los peligros que implicaban las actividades de escalada y montañismo en zonas de alta montaña. En ese contexto, los especialistas insistieron en la importancia de analizar previamente las condiciones meteorológicas y las características técnicas del recorrido antes de iniciar un ascenso en sectores de elevada complejidad.
