La Policía Federal Argentina (PFA) secuestró 52 kilos de MDMA, también conocida como éxtasis, de máxima pureza durante un operativo que permitió desarticular una maniobra vinculada con el tráfico internacional de drogas sintéticas. De acuerdo con la investigación, se trató del mayor decomiso de esta sustancia registrado hasta el momento en la Argentina.
El procedimiento fue denominado “Operación Trasatlántica” y comprendió distintos allanamientos realizados en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Salta. Como resultado de las medidas, tres hombres vinculados con la organización investigada quedaron detenidos.
La investigación determinó que el cargamento ingresó al país oculto dentro de una camioneta que fue trasladada en un buque procedente de Europa. El destino final de la droga era el circuito de distribución de sustancias sintéticas.
El caso comenzó a partir de una serie de alertas emitidas por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). La información advertía sobre una organización de origen mexicano que intentaría introducir grandes cantidades de estupefacientes mediante una operación marítima.

La pesquisa quedó bajo la intervención de la PROCUNAR y fue llevada adelante por agentes del Departamento Federal de Investigaciones (DFI) de la Policía Federal.
Como parte de las tareas de inteligencia, los investigadores incorporaron a un agente encubierto. El efectivo asumió el rol de supuesto facilitador logístico dentro de la estructura investigada, lo que permitió conocer parte del funcionamiento de la organización y establecer quiénes intervenían en la operación.
A partir de ese trabajo fue identificado un ciudadano mexicano conocido con el apodo de “Buen Rostro”. Los investigadores determinaron que había llegado a la Argentina para encargarse de recibir el cargamento. El hombre era oriundo de Zapopan, en el estado mexicano de Jalisco, y había ingresado al territorio argentino junto con un ciudadano argentino nacido en Salta.
La investigación avanzó cuando los agentes detectaron que la organización necesitaba recuperar un vehículo que permanecía en una zona franca luego de su llegada desde Europa. La camioneta había comenzado su recorrido en Bélgica y ocultaba en su interior una primera parte del cargamento, estimada en 20 kilos de MDMA.
Con autorización judicial, efectivos de la Policía Federal y agentes de la Dirección de Narcotráfico de ARCA localizaron el vehículo. Para revisarlo utilizaron equipos de escaneo no intrusivo, mediante los cuales detectaron densidades anormales en diferentes sectores de la camioneta.
Ante esos indicios, los investigadores profundizaron la inspección con el objetivo de determinar si el rodado contaba con espacios especialmente acondicionados para esconder la droga.

La primera parte del cargamento fue encontrada en el tanque de combustible. Allí aparecieron 38 botellas plásticas que contenían una sustancia granulada y cristalina. Un test orientativo realizado en el lugar confirmó que se trataba de MDMA.
El contenido de esas botellas alcanzaba aproximadamente los 20 kilos. Sin embargo, la revisión del vehículo continuó y permitió descubrir más droga en otros sectores.
Los agentes desmontaron los paneles laterales y las puertas de la camioneta y encontraron otros 49 paquetes rectangulares. Los envoltorios estaban confeccionados con nylon y cinta adhesiva negra.
En esos paquetes se encontraban otros 32 kilos de MDMA. De esta manera, el peso total del cargamento secuestrado llegó a 52 kilos de la misma sustancia.
Después de retirar la droga del vehículo, los investigadores instalaron dispositivos GPS en la camioneta. El objetivo fue continuar con una entrega vigilada y seguir los movimientos de las personas que intentaran recuperar el rodado.
De acuerdo con la pesquisa, la organización había previsto que un emisario venezolano entregara dinero en efectivo mediante el sistema informal conocido como Hawala para completar la operación.
Posteriormente, el ciudadano mexicano se presentó en la Zona Resguardo de ARCA, ubicada en Zárate, con la intención de revisar la camioneta y trasladarla hacia un taller situado en Villa Urquiza.
El siguiente paso consistía en desarmar el vehículo dentro de ese establecimiento. Sin embargo, la operación no pudo concretarse porque los integrantes de la organización no disponían en ese momento del dinero necesario para realizar el pago.
Los análisis de laboratorio determinaron además que los 52 kilos de MDMA presentaban un elevado grado de pureza. Según los resultados, esa cantidad de sustancia podría haber permitido elaborar aproximadamente un millón de pastillas de éxtasis.
Por el volumen del cargamento, la investigación estableció que se trató del mayor decomiso de MDMA registrado hasta ese momento en la Argentina. El valor estimado de la droga fue calculado en unos 18 millones de dólares.
Con las pruebas reunidas durante la investigación, el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N°2 ordenó la realización de ocho allanamientos. Siete de ellos se llevaron a cabo en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el restante tuvo lugar en la provincia de Salta.
Los procedimientos finalizaron con tres detenidos. Entre ellos quedó un ciudadano mexicano señalado como integrante de la organización, un argentino al que se vinculó con tareas de seguridad y logística y un ciudadano venezolano que habría intervenido en la entrega del dinero.
Durante los allanamientos también fueron secuestrados cinco teléfonos celulares, tickets de viaje, documentación y otros elementos considerados relevantes para avanzar con la causa.
Los tres detenidos quedaron a disposición de la Justicia, mientras la investigación continuó para determinar el alcance total de la organización, identificar a otros posibles integrantes y establecer sus eventuales conexiones internacionales.
