La Unidad Fiscal Rosario y la querella solicitaron la elevación a juicio de la causa contra Olga Concepción Artale de Silva, una médica obstetra de 87 años acusada de alterar la filiación de dos mujeres que actualmente buscan conocer su verdadera identidad.
La profesional quedó acusada por los delitos de supresión y alteración del estado civil de menores de diez años y falsedad ideológica de instrumento público.
De acuerdo con la investigación, Artale de Silva extendió certificados médicos que contenían información falsa, documentación que posteriormente permitió inscribir a dos mujeres con filiaciones que no coincidían con su verdadero origen biológico.
El pedido para llevar el expediente a juicio fue presentado por el Ministerio Público Fiscal y la querella, representada por la abogada Julia Giordano. La solicitud se produjo después de que quedara firme el procesamiento sin prisión preventiva que el Juzgado Federal N°3 de Rosario, encabezado por Carlos Vera Barros, había dispuesto en agosto.
La investigación comenzó a partir de las denuncias realizadas en 2022 y 2023 por Ana Carolina Alzugaray y Romina Elisabet Lobos. Ambas descubrieron que no eran hijas biológicas de las personas que aparecían registradas como sus progenitores en sus respectivas partidas de nacimiento, correspondientes a 1981 y 1982.
En un primer momento, las dos causas avanzaron por separado. Sin embargo, posteriormente fueron acumuladas luego de que los investigadores detectaran que en ambos casos aparecía involucrada la misma profesional.
El caso de Ana Carolina Alzugaray

Alzugaray creció en la localidad santafesina de Maciel junto a Clorinda Carolina Ceresole y José Manuel Alzugaray, quienes estuvieron a cargo de su crianza.
Desde que era pequeña sabía que no era hija biológica de la pareja. Sin embargo, esa situación no aparecía reflejada en su documentación oficial.
En su partida de nacimiento, Artale de Silva certificó que Alzugaray nació el 11 de junio de 1981 y dejó asentado un vínculo biológico con sus padres de crianza que, según determinó posteriormente la investigación, no existía.
La mujer relató además que su padre de crianza le contó que el contacto para concretar su entrega se estableció mediante una hermana de la médica, quien mantenía una relación con Ceresole.
También señaló que fue entregada a su familia en una vivienda situada en Richieri al 2000, en la ciudad de Rosario.
El caso de Romina Elisabet Lobos
La situación de Romina Elisabet Lobos presentó características similares. La mujer descubrió cuando ya era adulta que tampoco era hija biológica de quienes la criaron, Esther Candusso y José Francisco Lobos.
En este caso, Artale de Silva también certificó en la partida de nacimiento una filiación biológica que no se correspondía con la realidad y consignó que Lobos nació el 5 de agosto de 1982.

Según reconstruyó la investigación, en los dos casos la obstetra habría entregado a las familias un “certificado de nacido vivo” firmado por ella. Esos documentos fueron utilizados posteriormente para realizar la inscripción de las niñas ante el Registro Civil.
Los estudios genéticos descartaron los vínculos biológicos
Con el objetivo de esclarecer las circunstancias de ambos nacimientos, la fiscalía consideró necesario obtener los perfiles genéticos de las denunciantes y de las personas que figuraban oficialmente como sus progenitores.
El juzgado autorizó la extracción de las muestras biológicas, que fueron enviadas al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) para realizar los correspondientes análisis.
Los resultados de las pericias descartaron que existiera un vínculo biológico entre las mujeres y quienes aparecían registrados como sus padres.
En mayo de 2025, cuando Artale de Silva fue convocada para prestar declaración indagatoria por el caso de Lobos, se negó a declarar y manifestó que padecía “olvidos involuntarios y déficit cognitivo de memoria”.
La obstetra atribuyó esas dificultades a las consecuencias de un antiguo accidente laboral y a un traumatismo que había sufrido recientemente.
A partir de ese planteo intervino el Gabinete Interdisciplinario de Diagnóstico Psico-Físico y Social de los Tribunales Federales de Rosario. Una primera evaluación estableció que la acusada presentaba un deterioro cognitivo que le impedía comprender el proceso judicial que se desarrollaba en su contra.
La querella cuestionó las conclusiones del informe debido a que no especificaba si esa condición era transitoria o permanente.
En diciembre de 2025, el juzgado suspendió el trámite de la causa y ordenó realizar una nueva evaluación, según la información difundida por el portal Fiscales.
Un segundo examen realizado en marzo de 2026 determinó que la médica presentaba un “deterioro cognitivo leve”, aunque conservaba las condiciones necesarias para comprender el proceso penal en su contra.
A partir de esa conclusión, el juzgado reanudó las actuaciones y el 2 de julio de 2026 recibió la declaración indagatoria de Artale de Silva por el caso de Alzugaray.
Tras esos avances, el 3 de agosto, el juez Vera Barros resolvió procesarla sin prisión preventiva por el delito de supresión y alteración del estado civil de un menor de diez años, en concurso real con falsedad ideológica de instrumento público.
Desde la fiscalía aclararon, además, que este expediente no estaba relacionado con otra investigación penal que había tomado estado público recientemente, en la cual quedó imputada una partera de 88 años identificada como D.E.V. y conocida como “Dolly”.
En esa otra causa se investigaba un presunto caso de supresión de identidad, además de otros hechos que permanecían bajo investigación.
Buscan identificar a las madres biológicas
Mientras el proceso judicial avanzaba, la Unidad Fiscal Rosario pidió la colaboración de los medios de comunicación y de la población para conseguir información que permitiera identificar o localizar a las posibles madres biológicas de Alzugaray y Lobos.
La convocatoria estuvo dirigida especialmente a mujeres que hubieran dado a luz en fechas cercanas a las registradas oficialmente en las partidas de nacimiento de las dos denunciantes.
Los investigadores buscaron de esta manera obtener nuevos datos que permitieran reconstruir las circunstancias en las que ocurrieron ambos nacimientos y avanzar en la determinación de la verdadera identidad y filiación biológica de las dos mujeres.
