El cantante y compositor Piero De Benedictis murió este miércoles a los 81 años. El artista, que había desarrollado una carrera de más de cinco décadas, dejó una obra atravesada por la canción popular, las historias cotidianas y una fuerte mirada social y política.
A lo largo de su trayectoria, Piero construyó un repertorio que permaneció vigente entre distintas generaciones. Entre sus canciones más reconocidas se encontraron “Mi viejo”, “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Llegando llegaste”, “Pedro Nadie” y “Que se vayan ellos”.
La noticia de su fallecimiento fue comunicada durante este miércoles a través de la cuenta oficial del músico. Según la información difundida, Piero atravesaba problemas de salud y permanecía internado en el Hospital Italiano.

“Con profundo dolor, comunicamos el fallecimiento de nuestro querido Piero. Su voz, sus canciones y su mensaje de paz quedarán para siempre con nosotros. Su luz va a seguir brillando en cada rincón donde su música siga llegando”, señaló el mensaje publicado en redes sociales.
“Su familia y amigos agradecemos los saludos. Buen viaje querido Piero”, agregó la publicación.
En 2023, el artista había atravesado otro episodio de salud que había requerido una internación de urgencia en Ecuador como consecuencia de una infección respiratoria.
De Italia a la Argentina: los primeros años de Piero
Piero Antonio Franco De Benedictis había nacido el 19 de abril de 1945 en Gallipoli, en la región italiana de Apulia. Cuando tenía apenas tres años llegó a la Argentina junto con su familia.
Sus primeros años en el país transcurrieron entre Banfield, en el sur del conurbano bonaerense, y Allen, Río Negro, donde cursó la escuela primaria y comenzó a acercarse a la música.
Más adelante ingresó al seminario y tuvo pasos por Viedma y Villa Devoto. Aquella formación religiosa convivió con sus inquietudes artísticas y con una sensibilidad que posteriormente quedó reflejada en buena parte de sus canciones.
Su debut profesional se produjo en 1964, cuando comenzó a participar en programas de televisión como Remates musicales. En esa primera etapa interpretaba principalmente canciones italianas, grababa sus primeros sencillos y se presentaba en diferentes escenarios de Buenos Aires.
El gran cambio en su carrera llegó hacia el final de aquella década, cuando conoció al periodista, escritor y poeta José Tcherkaski. La sociedad artística entre ambos resultó determinante para la construcción de uno de los repertorios más recordados de la música popular argentina.
En 1969 apareció el álbum Mi viejo, que incluyó la canción homónima y marcó el comienzo de una etapa de enorme popularidad para el cantante, tanto en Argentina como en otros países de América Latina.
“Mi viejo”, una canción que atravesó generaciones
La composición de “Mi viejo”, realizada junto a José Tcherkaski, se convirtió en uno de los grandes clásicos de la música popular.
La canción presentó una mirada afectiva sobre la figura paterna a través de una historia sencilla y cercana. Con el paso de los años, quedó incorporada a homenajes familiares y fue interpretada por numerosos artistas.
El éxito de aquel tema permitió que Piero ampliara rápidamente su llegada al público. Luego aparecieron canciones como “Juan Boliche”, “Vengo”, “Tengo la piel cansada de la tarde” y “Llegando llegaste”, que consolidaron su reconocimiento.
En 1970, Piero obtuvo el primer puesto y los tres Gallos de Oro del Festival Internacional da Canção de Río de Janeiro con “Pedro Nadie”. La canción incorporaba una mirada crítica sobre las diferencias y jerarquías sociales.
Ese mismo año llegó también su participación en el cine. Formó parte de la película El profesor patagónico, dirigida por Fernando Ayala y protagonizada por Luis Sandrini. Allí interpretó a un joven sacerdote cantante y aportó canciones para la banda sonora, entre ellas “Mi viejo” y “Llegando llegaste”.

También tuvo otras participaciones audiovisuales, entre ellas el cortometraje Bang Bang, dirigido por Raúl Perrone.
La canción social y el compromiso político
Durante los primeros años de la década de 1970, el repertorio de Piero adquirió una orientación política y social cada vez más marcada.
Los discos Coplas de mi país, de 1972, y Para el pueblo lo que es del pueblo, de 1973, reunieron canciones vinculadas con problemáticas como la desigualdad, la persecución política, la violencia estatal y las dictaduras que atravesaban distintos países de la región.
De aquella etapa surgieron canciones como “Coplas de mi país”, “Los americanos”, “Las cosas que pasan” y “Que se vayan ellos”.
En particular, “Para el pueblo lo que es del pueblo” quedó identificada con las luchas sociales y con la tradición de la canción de protesta latinoamericana. El tema se convirtió en uno de los grandes clásicos de la carrera del artista.
El exilio durante la dictadura
La exposición pública de sus ideas y el contenido de sus canciones tuvieron consecuencias durante los años previos al golpe de Estado de 1976.
Piero había denunciado situaciones de hostigamiento y también había sufrido un intento de secuestro. Tras el inicio de la dictadura militar, decidió abandonar el país y comenzó un período de exilio.
Durante esos años pasó por Italia y España. En territorio español vivió cerca de Madrid y se dedicó durante parte de ese período al trabajo rural y al desarrollo de una huerta orgánica.
Aunque permaneció alejado de los escenarios, continuó trabajando en nuevas canciones. Ese material formó parte posteriormente del disco Y mi gente dónde va, que fue editado inicialmente fuera de la Argentina.
El regreso al país se produjo en 1981, cuando la dictadura militar atravesaba su etapa final. Su vuelta quedó registrada en una serie de presentaciones que dieron origen al álbum en vivo Calor humano.
Después de su retorno publicó trabajos como Canto de la ternura, Un hombre común, Qué generosa sos, mi tierra, El regalao y Las galaxias nos miran.
La música infantil y el trabajo comunitario
La producción de Piero no se limitó a las canciones de contenido político y social. El artista también desarrolló una importante propuesta destinada al público infantil.
Dentro de esa faceta se destacó La sinfonía inconclusa en la mar, una obra que tuvo distintas presentaciones y reposiciones a lo largo de los años.

En abril de 2026, pocos meses antes de su muerte, Piero había vuelto a presentar ese espectáculo durante una gira por Colombia, acompañado por actores, bailarines y su banda.
Colombia ocupó un lugar especial en su trayectoria. El país fue durante décadas uno de los principales espacios para su actividad artística y también para distintos proyectos sociales.
En 1994, el músico recibió la ciudadanía colombiana y mantuvo desde entonces una relación estrecha con ese país y con sus actividades culturales.
Durante la segunda mitad de la década de 1980 también impulsó proyectos vinculados con granjas educativas y ecológicas para adolescentes de sectores vulnerables. Aquellas iniciativas estuvieron relacionadas con su interés por la agricultura orgánica, la educación y la soberanía alimentaria.
En 1985, Piero recibió el Diploma al Mérito de la Fundación Konex en la categoría de baladista.
Una trayectoria compartida con grandes artistas
A lo largo de su extensa carrera, Piero compartió escenarios y proyectos con importantes nombres de la música latinoamericana.
Entre ellos estuvieron Mercedes Sosa, León Gieco, Fito Páez, Lito Vitale, Pablo Milanés, Juan Carlos Baglietto y Marilina Ross.
El reconocimiento a su trayectoria también llegó desde la industria internacional. En 2016, recibió el Latin Grammy a la Excelencia Musical, una distinción que reconoció sus más de cinco décadas de trabajo artístico.
Hasta sus últimos meses, Piero había mantenido una actividad pública vinculada con la música.
Días antes de su muerte, incluso había celebrado que una de sus interpretaciones en italiano formara parte de un desfile de Saint Laurent correspondiente a la colección de verano 2027. El episodio representó para el cantante una nueva muestra de cómo una canción podía atravesar distintos ámbitos y generaciones.
La trayectoria de Piero había recorrido numerosos territorios: comenzó con la balada, avanzó hacia la canción social y de protesta, pasó por el cine, incluyó propuestas destinadas a los niños y se extendió durante décadas por Argentina y distintos países de América Latina.
Su figura quedó ligada a una generación de artistas que encontraron en la música una manera de contar historias familiares, expresar preocupaciones sociales y reflejar los conflictos políticos de su época.
Con su muerte, la canción popular perdió a una de sus voces más reconocibles. Sin embargo, composiciones como “Mi viejo”, “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Pedro Nadie” y “Llegando llegaste” quedaron como parte de un repertorio que continuó presente en distintas generaciones y en la memoria de quienes hicieron de esas canciones parte de sus propias historias.
