El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, emitió este domingo su voto en São Bernardo do Campo, en el estado de São Paulo, y convocó a los ciudadanos a participar de las elecciones con una mirada puesta en el futuro del país y en las próximas generaciones. “Votemos pensando en nuestros hijos”, pidió el mandatario.
Lula llegó a la Escuela Estatal Doutor João Firmino Correia de Araújo acompañado por dirigentes y funcionarios de su espacio político. Entre ellos estuvieron el vicepresidente y compañero de fórmula, Geraldo Alckmin, y los ministros Fernando Haddad, Marina Silva y Simone Tebet. También estuvo presente su esposa, Rosângela “Janja” Lula da Silva.

El ingreso del mandatario al establecimiento estuvo acompañado por un importante operativo de seguridad. Antes de ingresar al lugar de votación, Lula se acercó a saludar a los simpatizantes que se habían reunido en las inmediaciones.
Luego de sufragar, el presidente protagonizó una de las imágenes de la jornada al posar ante los fotógrafos con una bandera brasileña. Antes de dirigirse a la escuela, había participado de un encuentro en el Sindicato de los Metalúrgicos, en el marco de una jornada decisiva para el futuro político de Brasil.

Tras emitir su voto, Lula manifestó su confianza en el resultado electoral y atribuyó esa expectativa tanto a la gestión realizada durante su gobierno como al trabajo desarrollado durante la campaña.
“Ya veremos qué tipo de Brasil escogió el pueblo. Estoy con mucha confianza”, afirmó inicialmente el mandatario.

Más tarde, profundizó su evaluación y sostuvo: “Estoy muy confiado, no solo por el Gobierno que hicimos, sino también por el trabajo que realizamos durante la campaña. Estoy seguro de que tendremos una participación muy alta y estoy seguro de que vamos a ganar estas elecciones”.
El presidente también defendió el desempeño de su administración y destacó, entre otros aspectos, la reducción de la inflación y el crecimiento de la economía brasileña como algunos de los resultados que, según su evaluación, respaldan su búsqueda de la reelección.
Lula planteó una elección entre democracia y barbarie
Después de votar, Lula presentó la elección presidencial como una definición entre dos modelos de país y vinculó directamente el resultado con el futuro institucional de Brasil.
“Lo que está en juego es la definición de un proyecto de Brasil. El pueblo va a tener que elegir entre fortalecer el régimen democrático o la barbarie, entre desarrollo o atraso”, sostuvo.
Los comicios se desarrollan en un escenario de fuerte polarización entre el actual mandatario, representante del Partido de los Trabajadores, y el senador Flávio Bolsonaro.
Más de 158 millones de brasileños están habilitados para participar de la jornada electoral, en la que además de la fórmula presidencial se eligen 27 gobernadores, 513 diputados, dos tercios del Senado y representantes de las asambleas legislativas regionales.
Los centros de votación abrieron a las 8 de la mañana y tienen previsto cerrar a las 17, de acuerdo con el horario local.
La ventaja de Lula antes de las elecciones
Las últimas mediciones difundidas antes de la apertura de las urnas mostraban una disputa ajustada entre los principales candidatos.
Una de las encuestas mencionadas otorgaba a Lula el 43,1% de la intención de voto, frente al 38% de Flávio Bolsonaro. Si se toman solamente los votos válidos, sin contabilizar sufragios en blanco, nulos ni a los indecisos, el presidente alcanzaba el 47,8%, mientras que su principal rival llegaba al 42,1%.
Ese escenario dejaba a Lula a 2,2 puntos porcentuales de alcanzar una victoria directa en primera vuelta.
Otra medición de Datafolha, publicada el sábado, ubicaba al presidente con el 45% de intención de voto y al senador Bolsonaro con el 42%, una diferencia que se encontraba dentro del margen considerado como empate técnico.
Flávio Bolsonaro fue el primer candidato presidencial en emitir su voto. Lo hizo en una escuela de Río de Janeiro, apenas veinte minutos después de la apertura de los centros electorales.
Lula habló del tiempo que necesitaría Brasil para superar sus problemas
Durante sus declaraciones posteriores al sufragio, Lula también se refirió a las dificultades estructurales que enfrenta Brasil y advirtió que una eventual continuidad de su gobierno no permitiría resolver de manera inmediata problemas que, según señaló, tienen una larga historia.
“Son 500 años de atraso. No se resuelven 500 años en 10, 15 o 20 años. Necesitamos mucho tiempo para arreglar este país”, afirmó al salir del establecimiento educativo.
El mandatario utilizó de esta manera su discurso para defender la continuidad de su proyecto político y remarcar que considera necesario contar con más tiempo para avanzar sobre cuestiones que exceden a una administración presidencial.
La propuesta de Lula para reformar el Tribunal Supremo
Otro de los ejes planteados por el presidente brasileño estuvo relacionado con el funcionamiento del Tribunal Supremo Federal.
Lula sostuvo que, en caso de avanzar con una reforma judicial, deberían modificarse aspectos vinculados con la elección y la duración de los cargos de los integrantes del máximo tribunal. Según explicó, esas modificaciones deberían ser discutidas junto con juristas especializados.
Entre sus propuestas mencionó establecer un período determinado para el mandato de los jueces del Supremo y fijar condiciones vinculadas con su situación económica.
“Quiero definir el tiempo de mandato de los jueces del Tribunal Supremo. Quiero definir que quien sea ministro del Tribunal Supremo no pueda ser rico. Es incompatible. Es como el sacerdocio”, manifestó.
Además, reclamó una mayor representación femenina dentro del máximo tribunal brasileño. En ese sentido, afirmó que el Supremo “necesita más mujeres”.
Críticas a sectores vinculados con Bolsonaro
En el tramo final de sus declaraciones, Lula también apuntó contra sectores cercanos al espacio político de Bolsonaro y mencionó el caso de la financiación del Banco Master de una película biográfica sobre el expresidente Jair Bolsonaro.
El mandatario cuestionó ese tipo de vínculos y sostuvo que Brasil necesita avanzar bajo criterios de mayor institucionalidad y seriedad.
“Brasil no avanzará con milicias, con la orgía de la banda del Banco Master. Brasil avanza con seriedad”, expresó.
La jornada electoral se desarrolla así bajo una fuerte disputa política, con Lula buscando la continuidad de su administración y Flávio Bolsonaro intentando imponerse como alternativa frente al oficialismo. El resultado definirá no solamente quién ocupará la Presidencia, sino también el rumbo político e institucional que tomará Brasil durante los próximos años.
