El 23 de julio, alrededor de las 11 de la mañana, Eduardo Alberto Young, un jubilado de 67 años de Cañuelas, perdió la vida en un violento accidente de tránsito cuando se dirigía en moto a pescar. El hecho ocurrió en el kilómetro 81 de la Ruta 3, donde una camioneta Audi Q5 lo impactó desde atrás y lo desplazó varios metros sobre el asfalto.

El motociclista murió como consecuencia del impacto y, más de un mes después del episodio, su familia continuaba reclamando avances en la investigación. Además, solicitaba la aparición de personas que hubieran presenciado el choque y pudieran aportar información para determinar con precisión cómo ocurrió.
La causa quedó en manos del fiscal Javier Berlingieri, titular de la UFI N°1 descentralizada de Cañuelas. El funcionario judicial imputó, hasta el momento, al conductor de la camioneta por el delito de homicidio culposo.
La investigación todavía se encontraba a la espera de la pericia accidentológica, cuyo resultado podía demorar varios meses. Fuentes vinculadas al expediente explicaron que la mecánica del accidente aún no había podido establecerse y que, por ahora, se contaba únicamente con los elementos objetivos obtenidos durante las pericias realizadas en el lugar.
La calificación legal tampoco era definitiva. Desde la Justicia señalaron que podía modificarse, tanto para agravarse como para atenuarse, de acuerdo con lo que surgiera de los estudios pendientes y de la eventual existencia de una violación al deber de cuidado por parte de la víctima.
Quién era el conductor de la camioneta
Ernesto José Ciantini, de 80 años, era un empresario dedicado al rubro de la papa y padre del ex corredor de Turismo Carretera José “Bocha” Ciantini.
Hasta ese momento, el empresario no había sido indagado formalmente debido a que la Justicia aguardaba los resultados de las pericias. En cambio, la mujer que lo acompañaba en la camioneta al momento del accidente sí había prestado declaración.
Según las fuentes consultadas, su testimonio había sido breve y se había limitado a brindar algunos detalles sobre lo ocurrido. La relación que mantenía con Ciantini todavía no había podido ser establecida dentro de la investigación.
La familia pidió testigos y puso en duda quién manejaba

Solange Young, hija de Eduardo, reclamó que se acelerara la investigación y pidió especialmente que aquellas personas que hubieran estado en la zona durante el accidente se presentaran para brindar su testimonio.
La mujer sostuvo que el horario en el que ocurrió el choque era de mucho movimiento y que, al tratarse de una autovía, había una circulación constante de vehículos.
Además, planteó una de las principales dudas que mantenía la familia: quién estaba efectivamente al volante de la camioneta al momento del impacto.
Hasta ese momento, el único dato incorporado al expediente indicaba que Ciantini era quien conducía. Sin embargo, Solange contó que habían recibido mensajes de personas de Balcarce que aseguraban que el empresario no habría estado manejando.
Por ese motivo, la familia reclamó que se obtuvieran cuanto antes las imágenes de las cámaras de seguridad ubicadas tanto en la ruta como en las inmediaciones del lugar donde ocurrió el accidente.
Qué buscaban determinar con la camioneta
Otro de los pedidos realizados por la familia estuvo relacionado con la computadora interna de la Audi Q5. Según explicó Solange, ese dispositivo podía aportar información relevante sobre las condiciones en las que circulaba el vehículo, entre ellas la velocidad.
La hija de Young también señaló que la camioneta contaba con un sistema de frenado autónomo y que, de acuerdo con lo que observaban, aparentemente no habría logrado frenar antes del impacto.
Además, describió la violencia del choque y sostuvo que la moto había sido arrastrada una importante distancia y que su padre permaneció sobre el capó durante parte del recorrido posterior al impacto.
De todos modos, esos aspectos todavía debían ser confirmados mediante la pericia accidentológica que llevaba adelante la investigación.
La violencia del impacto
De acuerdo con el acta de defunción mencionada por la familia, Young había sufrido una fractura de cráneo.
Solange explicó que, según su interpretación de lo ocurrido, la lesión se habría producido cuando su padre cayó al asfalto, después de que la violencia del impacto provocara que se desprendiera el casco que llevaba colocado.
La mujer también sostuvo que su padre había sufrido lesiones en distintas partes del cuerpo debido a la fuerza del choque y porque no había tenido posibilidad de reaccionar ante la embestida.
La polémica por el test de alcoholemia
Otro de los puntos cuestionados por la familia estuvo relacionado con el examen de alcoholemia realizado al conductor.

Según denunció Solange, la prueba se había efectuado alrededor de las 19 de aquel 23 de julio, casi ocho horas después del accidente. La hija de la víctima aseguró que ese análisis había dado negativo, aunque todavía aguardaban los resultados correspondientes a los estudios de sangre realizados a Ciantini.
Sin embargo, desde fuentes vinculadas al expediente señalaron que el resultado del test de alcoholemia todavía no había sido informado oficialmente a la causa.
La familia también había realizado presentaciones ante la Justicia para solicitar explicaciones sobre ese procedimiento y reclamaba que los distintos elementos probatorios fueran incorporados con mayor rapidez.
Mientras tanto, tanto la camioneta de Ciantini como la moto que conducía Young permanecían bajo custodia judicial. La familia del empresario había solicitado en distintas oportunidades que el vehículo fuera restituido.
El pedido de la familia para agravar la acusación

A partir de la imputación por homicidio culposo, Solange Young pidió que la situación procesal de Ciantini fuera revisada y que la calificación pudiera elevarse a homicidio con dolo eventual.
La hija de la víctima sostuvo que, si se confirmaba que el empresario había circulado a una velocidad elevada por el carril lento de la autovía, como la familia presumía, podría haberse representado la posibilidad de provocar un hecho fatal.
Además, reclamó que, al menos, se evaluara la posibilidad de que el empresario cumpliera una eventual medida de prisión domiciliaria.
La respuesta definitiva de la Justicia, sin embargo, quedaba supeditada a los resultados de las pericias y al avance de la investigación. Hasta que esos elementos fueran incorporados al expediente, la causa continuaba bajo la calificación de homicidio culposo y con la mecánica exacta del accidente todavía pendiente de determinar.
