Los envoltorios utilizados para comercializar droga tenían una particularidad que llamó la atención de los investigadores: estaban identificados con cintas verdes, rojas y negras. Esas marcas funcionaban como una forma de distinguir los distintos puntos de venta que una organización narco había instalado en diferentes zonas del partido de Merlo.
El grupo era conocido como “La banda de los colores” y terminó desarticulado después de una serie de ocho allanamientos realizados durante las últimas horas. Como resultado de los procedimientos, la Policía detuvo a seis personas y secuestró distintas cantidades de estupefacientes, más de 1,7 millones de pesos y armas.
Según indicaron fuentes policiales, la organización se dedicaba al abastecimiento de diferentes lugares de venta de drogas al menudeo dentro del partido del Gran Buenos Aires. La investigación permitió establecer que los paquetes eran preparados con cintas de diferentes colores, que, de acuerdo con la hipótesis de los investigadores, servían para identificar las zonas hacia las cuales eran destinadas las sustancias.
Para avanzar sobre la estructura de la banda, los detectives de la Dirección de Investigaciones de Delitos Federales de la Policía Bonaerense llevaron adelante distintas tareas de inteligencia. Entre ellas realizaron vigilancias encubiertas, seguimientos, relevamientos en el territorio, análisis de información y operativos con drones, que fueron utilizados especialmente durante la noche para ampliar el área de búsqueda.
Con esos elementos, los investigadores lograron determinar que ocho domicilios eran utilizados presuntamente como lugares de acopio, distribución y comercialización de drogas.
Durante las tareas también se logró identificar al supuesto líder de la organización. Se trataba de Carlos Antonio Salinas, conocido dentro de su entorno con los apodos de “El Napo” y “El Patrón del mal”.
Además, los investigadores señalaron a otras tres personas como los principales vendedores de la estructura. Se trataba de individuos conocidos como “Pato”, “Mecha” y “Fede”, quienes, según la pesquisa, desarrollaban sus actividades en distintas localidades.
Uno de los procedimientos se realizó en una vivienda situada sobre la calle Leopoldo Lugones al 4900, donde residía Salinas. Al momento del allanamiento, el hombre no se encontraba en el domicilio. En el lugar estaba su pareja, quien brindó a los efectivos una información que quedó sujeta a verificación dentro de la causa.
La mujer aseguró que “El Napo” había muerto luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio. Esa versión quedó bajo análisis de los investigadores mientras avanzaba el expediente.

Los procedimientos permitieron secuestrar una importante cantidad de drogas. En total, los efectivos encontraron 584 gramos de cocaína, distribuidos en 1.319 dosis, además de un trozo compacto de la misma sustancia.
También fueron incautados 189 gramos de marihuana, que estaban repartidos en 110 envoltorios, junto con otro fragmento compacto. A eso se sumaron 11,6 gramos de pasta base, divididos en 40 dosis.
Entre los elementos considerados de interés para la investigación también aparecieron 10 teléfonos celulares, tres balanzas de precisión, un cuaderno con anotaciones y documentación.
El operativo incluyó además el secuestro de varias armas de fuego y municiones. Entre ellas se encontró una pistola calibre 9 milímetros que tenía un pedido de secuestro activo por robo.
Los policías también localizaron un fusil automático calibre 22, que contaba con un pedido de secuestro vinculado con una causa tramitada en San Martín. A ese armamento se sumaron revólveres, una escopeta y municiones de diferentes calibres.
Como consecuencia de los ocho allanamientos, tres hombres y tres mujeres, de entre 26 y 66 años, fueron detenidos y quedaron a disposición de la Justicia.
La investigación estuvo a cargo de la Dirección de Investigaciones de Delitos Federales de la Policía Bonaerense y la causa quedó encuadrada en una infracción a la Ley 23.737, vinculada con la comercialización de estupefacientes.
