El presidente Javier Milei participó este domingo del tradicional Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. El mandatario llegó caminando desde la Casa Rosada junto a integrantes de su gabinete y escuchó el mensaje del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien hizo un fuerte llamado al diálogo político y pidió terminar con la polarización.
La ceremonia religiosa estuvo encabezada por García Cuerva y, una vez finalizada, el jefe de Estado regresó a la sede presidencial para encabezar una reunión de Gabinete en medio de un clima de tensión interna. Antes, Milei pasó por el Cabildo y entonó el Himno Nacional junto a los presentes.
La actividad oficial comenzó temprano en Plaza de Mayo. Allí, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, encabezó el izamiento de la bandera. Más tarde arribó Milei acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el ministro del Interior, Diego Santilli; y el canciller Pablo Quirno.
Durante su homilía frente al Presidente, García Cuerva marcó diferencias entre la fortaleza social del pueblo argentino y el desempeño de la dirigencia política. Según expresó, la sociedad mantiene la fe, la cultura del esfuerzo y una reserva espiritual que no encuentra reflejo en quienes conducen el país. “Basta de arengar la polarización”, sostuvo el líder religioso en uno de los tramos más contundentes de su mensaje.
“Lo que nos falta es una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación; y que lo haga por los que no pueden más, por los que perdieron las ganas de seguir, por los que sufren la parálisis de la falta de trabajo, de educación, de oportunidades”, afirmó el arzobispo.

El religioso también describió a quienes se sienten abandonados o sin fuerzas para continuar, vinculando la reflexión religiosa con problemáticas sociales relacionadas al empleo, la educación y la falta de oportunidades.
En esa misma línea, remarcó que nadie debe ser excluido y mencionó especialmente a los adultos mayores, niños, personas enfermas, personas con discapacidad, jóvenes afectados por las adicciones y trabajadores precarizados como sectores que deben convertirse en prioridad para las políticas públicas.

Críticas a los “odiadores” y al “terrorismo de las redes”
Otro de los momentos más fuertes de la homilía estuvo dirigido a quienes participan del debate público desde la agresión y la descalificación. García Cuerva comparó a los escribas del Evangelio con usuarios actuales de redes sociales que critican desde la comodidad de una pantalla.
“Unos escribas que estaban sentados mirando el esfuerzo de aquellos hombres y el milagro de Jesús, se pusieron a hablar y criticar, apoltronados en su comodidad y en sus seguridades. Viven de privilegios; alejados del común de la gente, perdieron la sensibilidad con los que sufren, critican a los que intentan hacer el bien”, expresó.
En ese contexto, el arzobispo habló de los “haters de hoy” y del “terrorismo de las redes”, conceptos que relacionó con prácticas de difamación y ataques constantes en la discusión pública.
Además, advirtió que esa violencia puede terminar desalentando a quienes trabajan de manera silenciosa y comprometida por el país. Por eso pidió que “los violentos de hoy” no frenen a quienes buscan ayudar a la Argentina desde distintos ámbitos.

Ese tramo del mensaje estuvo acompañado por una cita del papa León XIV, a quien García Cuerva atribuyó un llamado reciente para dejar de lado las palabras hirientes, las calumnias y el hábito de hablar mal de quienes no están presentes. El arzobispo extendió esa reflexión al ámbito familiar, laboral, político, mediático y también a las redes sociales.
En la ceremonia también estuvo presente la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aunque no caminó junto al Presidente debido a que actualmente ocupa una banca como senadora nacional.
Las presencias y ausencias que marcaron el acto
El Tedeum también dejó expuestas algunas internas dentro del oficialismo. La gran ausente fue la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien no formó parte de la lista oficial de invitados en medio de su prolongado distanciamiento con Milei. Desde su entorno señalaron a Karina Milei como la responsable de la organización del evento y de la exclusión.
Por otra parte, el espacio conocido como “Las Fuerzas del Cielo” había decidido inicialmente no asistir a los actos oficiales, aunque finalmente se vio en el lugar al asesor presidencial Santiago Caputo.
Quien no pudo participar fue el ministro de Economía, Luis Caputo, debido a un fuerte cuadro gripal que le impidió asistir a las actividades oficiales por el 25 de Mayo.
