Un violento atentado sacudió este domingo a Pakistán luego de que una bomba explotara al paso de un tren que trasladaba personal militar en la provincia de Baluchistán, en el suroeste del país. El ataque dejó al menos 24 muertos y más de 50 heridos, según informaron fuentes oficiales.
El hecho ocurrió en la ciudad de Quetta, capital provincial, y se convirtió en uno de los episodios más graves registrados en la región durante los últimos meses, en medio de una creciente ola de violencia contra fuerzas de seguridad, trenes e infraestructura estatal.
La acción fue reivindicada por el Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), un grupo separatista considerado organización terrorista por Estados Unidos y señalado por numerosos atentados en la zona fronteriza con Irán.
De acuerdo con autoridades locales, entre las víctimas fatales había miembros del Ejército pakistaní. Tras la explosión, equipos de emergencia y efectivos armados se desplegaron rápidamente en el lugar para asistir a los sobrevivientes y asegurar el área.

Las imágenes posteriores al ataque mostraron un escenario devastador: uno de los vagones quedó completamente destruido y volcado sobre las vías, mientras civiles y rescatistas intentaban sacar heridos entre los restos del tren. Varias personas fueron trasladadas en camillas cubiertas de sangre, en medio de un fuerte operativo de seguridad.
Baluchistán es la provincia más grande y también una de las más pobres de Pakistán. La región presenta importantes problemas estructurales vinculados a la educación, el empleo y el desarrollo económico, y desde hace años es escenario de conflictos separatistas y ataques armados.
Los grupos baluches acusan al gobierno central de explotar los recursos naturales de la provincia —especialmente gas y minerales— sin que los beneficios lleguen a la población local. Esa tensión alimentó durante décadas una insurgencia que mantiene en alerta permanente a las autoridades pakistaníes.
