El volcán Mayon volvió a registrar intensa actividad en Filipinas y obligó a evacuar a más de 300 familias luego de expulsar grandes cantidades de ceniza durante el fin de semana. El fenómeno se produjo tras el colapso de depósitos de lava en sus laderas, según informaron autoridades locales el lunes.
De acuerdo con el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología, no se trató de una erupción explosiva. Sin embargo, el volcán —que mantiene actividad leve e intermitente desde enero— generó un flujo piroclástico en su ladera suroeste. Este tipo de fenómeno consiste en una avalancha de rocas calientes, ceniza y gases que descendió antes del anochecer del sábado, explicó su director, Teresito Bacolcol.
Aunque no se reportaron víctimas fatales ni heridos, el impacto fue significativo: densas nubes de ceniza alcanzaron a 87 aldeas en tres municipios, afectando la visibilidad y complicando la circulación vehicular.

“El nivel de ceniza era tan espeso que no se veía absolutamente nada, ni siquiera en la ruta nacional”, describió el alcalde Caloy Baldo, del municipio de Camalig, ubicado en las cercanías del volcán.
Las consecuencias también se hicieron sentir en la producción local. Cultivos de hortalizas sufrieron daños por la caída de ceniza, mientras que en la zona se registró la muerte de cuatro búfalos de agua y una vaca. Las autoridades iniciaron tareas de limpieza en ese distrito de unos 8.000 habitantes, perteneciente a la provincia de Albay.
Según el informe oficial, la actividad del volcán continúa con extrusión de magma y procesos efusivos, lo que mantiene latente el riesgo de flujos de lava, explosiones moderadas y otros eventos peligrosos en los próximos días.

Ante este escenario, el nivel de alerta 3 —que indica agitación magmática— sigue vigente. Esta categoría implica evacuaciones obligatorias en zonas de riesgo, además de la prohibición de ingreso y de vuelos en las inmediaciones del volcán.
El Mayon, con sus 2.462 metros de altura, es reconocido tanto por su forma cónica casi perfecta como por su intensa actividad. Se trata del volcán más activo entre los 24 que existen en Filipinas.
Cabe recordar que el sistema de alertas del país contempla cinco niveles: el nivel 5 corresponde a una erupción explosiva en curso, con peligros extremos como flujos piroclásticos letales y caída masiva de ceniza.

La región forma parte del denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una franja con alta actividad geológica donde se registran cerca de 7.000 sismos al año, en su mayoría de intensidad moderada.
Mientras la situación se mantiene estable por el momento, los especialistas advierten que el peligro no ha desaparecido y que el comportamiento del volcán seguirá siendo monitoreado de cerca en los próximos días.

