La Justicia de Neuquén imputó este martes a cuatro policías por el procedimiento que terminó con la muerte de José Galeano, un hombre de 47 años que había ingresado con un cuchillo al hospital Horacio Heller durante una situación de crisis y en busca de asistencia. Los efectivos quedaron acusados de homicidio simple con dolo eventual y exceso en el cumplimiento de un deber.
La formulación de cargos alcanzó a Marcelo Alejandro Orellana, Gino Edgardo Facci, Tomás Francisco Ontiveros y Milton Félix Adrián Torrico, quienes participaron del operativo realizado el 18 de noviembre de 2025. La fiscal del caso, Lorena Juárez, sostuvo que los policías estaban habilitados para intervenir ante la situación que se presentó, pero consideró que durante el procedimiento utilizaron un nivel de fuerza que superó los límites establecidos.
La investigación se concentró en lo ocurrido durante la madrugada de aquel día, cuando Galeano llegó al hospital Horacio Heller con un cuchillo en la mano y atravesaba un estado de alteración luego de haber consumido cocaína. El hombre golpeó puertas y ventanillas, gritó que necesitaba ayuda y manifestó que querían matarlo.
Cuando llegaron los primeros policías, Galeano dejó el arma blanca sobre el mostrador de la guardia. Todo ese momento quedó registrado por las cámaras de seguridad del establecimiento, cuyas imágenes fueron incorporadas a la investigación.
Según la acusación fiscal y las imágenes analizadas durante la causa, Orellana apuntó inicialmente hacia Galeano y luego se acercó para tomar el cuchillo que había quedado en el lugar. El efectivo arrojó el arma hacia un sector en el que se encontraban otras personas y posteriormente comenzó la maniobra para reducir al hombre.
Durante ese procedimiento, Orellana derribó a Galeano y apoyó en distintas oportunidades una de sus rodillas sobre el torso y la espalda de la víctima mientras ejercía presión con el peso de su cuerpo. Facci también intervino en la reducción y se encargó de sujetarle las piernas.
Las cámaras de la sala de espera mostraron además que otros efectivos se incorporaron después al procedimiento. Ontiveros se arrodilló sobre la espalda de Galeano y, junto con Torrico, lo mantuvo inmovilizado boca abajo.
El forcejeo se extendió durante aproximadamente dos minutos, en medio de un momento de tensión, hasta que los policías lograron colocarle las esposas.
La Fiscalía sostuvo que la posición en la que quedó Galeano se mantuvo durante su traslado hacia el sector de ambulancias, ubicado en el exterior del hospital. El hombre continuaba esposado y boca abajo, mientras realizaba movimientos y pedía ayuda. En ese momento también manifestó que no podía respirar.
Aproximadamente 15 minutos después de haber sido reducido, Galeano quedó inconsciente.
Posteriormente, otros dos policías, identificados como D.A.R. y S.S.B., volvieron a ingresar al edificio con el cuerpo del hombre. Según la investigación, lo trasladaron tomándolo de los brazos y de las axilas, mientras permanecía esposado y boca abajo, con la cabeza colgando.
Los efectivos dejaron a Galeano en el piso del hall de ingreso del hospital y, después, le retiraron las esposas.
Quince minutos después de la reducción, Galeano quedó inconsciente
El hombre fue colocado en una camilla y llevado hasta el sector de atención médica. Allí, los profesionales intentaron reanimarlo mediante maniobras de RCP, pero no lograron revertir su estado.
La autopsia determinó posteriormente que Galeano murió como consecuencia de un traumatismo cerrado grave de tórax. El estudio también detectó fracturas bilaterales de costillas y neumotórax.
Para la Fiscalía, las lesiones que provocaron la muerte se produjeron durante las maniobras utilizadas para reducir a Galeano y durante los traslados que realizaron los efectivos policiales.
La fiscal Lorena Juárez sostuvo que los cuatro imputados no habían actuado con la intención directa de provocar la muerte del hombre. Sin embargo, consideró que los policías debieron representarse que la manera en que inmovilizaron y trasladaron a Galeano podía derivar en un desenlace fatal.
Por ese motivo, la acusación quedó encuadrada como homicidio simple con dolo eventual, en exceso del cumplimiento de un deber y en carácter de coautores.
La acusación inicial también había alcanzado a los policías D.A.R. y S.S.B. Sin embargo, el juez Luciano Hermosilla entendió que en esta etapa de la investigación no existían elementos suficientes para formalizar cargos contra ellos.
El magistrado también rechazó, por el momento, la posibilidad de encuadrar el hecho como torturas seguidas de muerte, una calificación que había sido solicitada por la querella que representa a los hijos de Galeano.
Hermosilla declaró al expediente como caso complejo y estableció un plazo de un año para avanzar con la investigación. Además, dispuso que los cuatro policías imputados no mantuvieran contacto entre sí y les fijó una restricción de acercamiento respecto de los testigos.
Finalmente, el juez rechazó el pedido de la acusación para suspender a los efectivos de sus funciones. No obstante, ordenó comunicar la situación a la Jefatura de Policía para que se dispusiera un cambio de tareas mientras continuaba el proceso judicial.
