La Policía Bonaerense detuvo en el partido de Merlo a C. J. R., un hombre de 34 años que trabajaba como changarín y que había sido acusado de raptar a una niña de ocho años y posteriormente someterla a exhibiciones obscenas. El análisis de las cámaras de seguridad resultó fundamental para establecer su identidad.
El caso había salido a la luz luego de que la madre de la menor realizara la denuncia. Según relató ante los efectivos, el jueves 28 de agosto, alrededor de las 21, había perdido de vista a su hija mientras la niña se encontraba en la vereda de su vivienda.
Poco después, la menor había aparecido junto a una vecina del barrio. La propia niña fue quien contó lo que había sucedido durante el lapso en el que permaneció alejada de su casa.
De acuerdo con el relato de la víctima, un hombre la había llevado en brazos hasta un descampado ubicado a pocas cuadras de su domicilio. En ese lugar, según había contado la menor, el sospechoso le había exhibido sus partes íntimas.
La investigación avanzó con el relevamiento de las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad instaladas en el sector. En una de las grabaciones se había podido observar al sospechoso, quien vestía un buzo negro y vivía en una propiedad lindera a la casa de la víctima.
El hombre había salido de su domicilio y durante varios minutos había recorrido la zona. Luego, después de que la niña ingresara a su vivienda, el sospechoso la había seguido.

Una de las cámaras había registrado el momento en que el acusado había tomado a la menor del brazo y la había llevado en dirección al descampado.
El hombre le habría ofrecido una fruta a la niña y habría conseguido acercarse a ella mediante el engaño de que era amigo de su madre.
Durante el episodio, la menor habría conseguido soltarse y escapar corriendo del lugar. Una vecina del barrio la había encontrado y decidió ponerla a resguardo.
Posteriormente, la mujer había acompañado a la niña hasta su domicilio, donde se encontraba esperándola su madre.
Con la información obtenida a partir del análisis y relevamiento de las cámaras de seguridad municipales, los investigadores de la Policía Bonaerense habían logrado identificar al sospechoso.
Finalmente, efectivos del Grupo Táctico Operativo (GTO) de la Comisaría Cuarta de Merlo habían realizado el procedimiento que terminó con la aprehensión del acusado.
La causa había quedado a cargo de los fiscales Claudio Oviedo y Ezequiel Lovillo, integrantes de la Unidad Funcional de Instrucción N° 5 del Departamento Judicial de Morón.
Los investigadores habían imputado al hombre por los delitos de rapto, sustracción de menores y exhibiciones obscenas. Además, habían dispuesto que fuera trasladado a la sede fiscal para ser indagado.
Si bien las cámaras de seguridad municipales habían permitido reconstruir el momento en que la menor había sido llevada hacia el descampado, la investigación todavía debía establecer si durante el episodio había ocurrido algún tipo de abuso.
