Un control vehicular realizado en el norte del Conurbano bonaerense terminó con un resultado excepcional. Durante la madrugada del domingo, un conductor fue sometido a un test de alcoholemia en la autopista Panamericana y el dispositivo alcanzó su límite máximo de medición: 3 gramos de alcohol por litro de sangre (g/l).
El procedimiento se desarrolló a la altura del peaje Tigre, en el marco de un operativo desplegado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) para controlar a los vehículos que circulaban por uno de los principales accesos de la región.
El caso se registró en el kilómetro 34,8 de la Panamericana, donde los agentes detuvieron a un hombre que manejaba un Toyota Etios blanco en dirección hacia Carapachay.
Antes de realizarse la prueba, el automovilista les manifestó a los agentes que el resultado del control “le iba a dar bien”. Sin embargo, el test terminó arrojando un resultado completamente diferente al que había anticipado.
Cuando el hombre sopló la boquilla del alcoholímetro digital, el indicador aumentó rápidamente hasta llegar a los 3 g/l, que representaban el máximo valor que podía registrar el aparato. La pantalla quedó titilando en ese nivel, por lo que el dispositivo no logró establecer cuál era la concentración exacta de alcohol que tenía el conductor.
De esta manera, el resultado indicó que la cantidad de alcohol en sangre era superior a los 3 gramos por litro, aunque el equipo utilizado durante el procedimiento no tenía capacidad técnica para precisar la cifra.
Los especialistas en seguridad vial advierten que una concentración de alcohol de semejante magnitud afecta seriamente las capacidades necesarias para conducir. Entre las consecuencias se encuentran la pérdida de reflejos, dificultades para calcular distancias y una marcada reducción de la capacidad de reacción frente a situaciones imprevistas.
El riesgo adquiere una dimensión todavía mayor cuando se trata de una autopista como la Panamericana, donde los vehículos circulan a velocidades elevadas y cualquier demora en una maniobra puede provocar consecuencias graves.
En la provincia de Buenos Aires rige la normativa de alcohol cero al volante, por lo que no está permitido conducir vehículos motorizados luego de consumir alcohol.
Ante el resultado obtenido en el control, los agentes de la ANSV realizaron el acta de infracción correspondiente, retuvieron la licencia de conducir del automovilista y procedieron al secuestro del Toyota Etios.
El vehículo fue retirado del lugar mediante una grúa y trasladado hasta un playón municipal, mientras que el conductor quedó a disposición del Juzgado de Faltas provincial.
A partir de la infracción, el automovilista deberá afrontar las sanciones correspondientes, que podrían incluir una inhabilitación para conducir durante un período prolongado, además del pago de las multas previstas por la normativa vigente.
El operativo en el que se detectó al conductor no se limitó a ese caso. Formó parte de un despliegue de control y prevención realizado en distintos puntos estratégicos de los accesos viales.
En total, durante esa jornada los agentes fiscalizaron más de 3.600 automóviles y motocicletas. Como resultado de los controles, se detectaron 85 casos positivos de alcoholemia.
