La Justicia de Córdoba condenó este viernes a Carlos Caligaris, de 62 años, a 14 años de prisión por el homicidio de Mateo Ochoa, un adolescente de 15 años que murió luego de recibir un disparo durante una persecución ocurrida en el barrio Villa Rivera Indarte.
El ex policía fue declarado responsable del delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego. Sin embargo, los jueces lo absolvieron por la acusación de tentativa de homicidio contra el joven que conducía la motocicleta en la que viajaba Mateo, debido a que consideraron que no existían pruebas suficientes para atribuirle responsabilidad penal por ese hecho.
Caligaris ya había atravesado un proceso judicial décadas atrás. En 1996 había sido absuelto por el beneficio de la duda en una causa vinculada con el asesinato de su esposa, Graciela Comas, y de sus tres hijos, ocurrido en 1994.
Antes de que se conociera la sentencia, la querella había solicitado una pena de 17 años de prisión. Aunque el tribunal finalmente estableció una condena menor, el abogado que representó a la familia, Mariano Astiz Campos, calificó la resolución como una “condena ejemplificadora”.
Durante su exposición ante el tribunal, el representante de la querella había señalado que Caligaris trabajaba como guardia de seguridad privada y que, pese a haber pertenecido a la Policía, no contaba con autorización para llevar armas.
Astiz Campos también había puesto el foco en la corta edad de la víctima. “Mateo tenía quince años y la promesa, hecha esa misma tarde a su hermana, de cambiar de vida. No se le dio la oportunidad”, sostuvo el abogado. Luego había remarcado que “nadie tiene derecho a decidir que un chico que huye merece morir”.
La familia del adolescente había reclamado una condena elevada. Su madre, Lidia, había definido a Mateo como “una persona hermosa”, mientras que su hermana Rocío había contado que sus familiares habían atravesado “un proceso muy duro” desde el asesinato.
Los allegados también habían reconstruido algunos aspectos de la vida del joven. Mateo asistía a la escuela Ricardo Rojas y se había formado como peluquero. Después de finalizar sus estudios, había comprado sus primeras herramientas para trabajar con dinero correspondiente a la Asignación Universal por Hijo (AUH) que su madre había guardado para él.
Cómo ocurrió el crimen de Mateo Ochoa
El asesinato ocurrió durante la noche del 11 de junio de 2025. De acuerdo con la información recopilada por El Doce.tv, Mateo se desplazaba en una motocicleta junto a otro joven cuando ambos quedaron involucrados en una persecución en la zona de Villa Rivera Indarte.
Durante ese episodio, el adolescente recibió un disparo que impactó en el pómulo derecho y murió en el lugar.
Según el relato aportado por la familia, Mateo y su amigo se dirigían a un asado. En el trayecto habían tomado un atajo que acostumbraban utilizar y, en ese sector, se habían cruzado con Caligaris. Después de un intercambio verbal, el hombre había comenzado a seguirlos.

La persecución había continuado y el acusado había efectuado varios disparos. Uno de los proyectiles alcanzó a Mateo en el pómulo derecho. El impacto provocó que el adolescente cayera de la motocicleta y muriera en el lugar antes de que pudiera recibir atención médica.
En ese momento, la madre y la hermana de Mateo habían terminado de cenar y esperaban que el adolescente regresara a su casa. La noticia había llegado de manera inesperada, cuando un joven del barrio se presentó para avisarles lo ocurrido.
“Le pegaron un tiro a Mateo”, había recordado su madre al contar cómo se enteró del crimen.
Luego de recibir la noticia, Rocío se había trasladado hasta el lugar del ataque. Allí había encontrado a su hermano tendido en el suelo, mientras efectivos policiales preservaban la escena.
Desde el comienzo, la investigación había sido caratulada como homicidio agravado por el uso de arma de fuego y había quedado bajo la responsabilidad de la fiscal Liliana Copello.
Tras el crimen, el entonces ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, había pedido esperar los resultados de la investigación judicial y del trabajo realizado por la División Homicidios.
El funcionario también había informado que algunos efectivos que habían participado del operativo posterior al asesinato habían sido agredidos en la zona. Ninguno de los agentes había sufrido heridas de gravedad.
En paralelo, los vecinos del sector habían planteado reclamos por problemas de seguridad y falta de iluminación en distintos espacios públicos del barrio.
La sentencia contra Caligaris cerró así el proceso judicial por el asesinato de Mateo Ochoa, aunque la resolución también estableció su absolución respecto de la acusación de tentativa de homicidio contra el conductor de la motocicleta.
