La casa en la que residía Mariela Altamirano, madre biológica de Ángel López, el niño de 4 años asesinado en Comodoro Rivadavia, quedó completamente destruida por un incendio y el episodio comenzó a ser investigado por la Justicia. Al momento del hecho, la mujer no se encontraba en la propiedad debido a que cumple prisión preventiva en una cárcel por la muerte de su hijo.
El incendio se produjo durante la noche del sábado 5 de septiembre, a cinco meses del crimen que conmocionó al país. La vivienda había sido alquilada por Altamirano antes de su detención y allí residía junto con su pareja y sus dos hijos.
El inmueble estaba ubicado en la zona conocida como Zona de Quintas, en Comodoro Rivadavia. Según confirmó el propietario de la vivienda, el fuego se habría iniciado en el quincho, una estructura construida principalmente con madera. Las características del lugar favorecieron la rápida expansión de las llamas.
A raíz del incendio, se inició una investigación destinada a establecer cómo y por qué se originó el fuego.

Bomberos llegaron hasta la propiedad luego de que una vecina se comunicara con el servicio de emergencias y advirtiera que desde el lugar salía una importante cantidad de humo. Una vez que el foco fue controlado, se constató que los daños habían sido totales y que la vivienda había quedado completamente destruida.
Pese a la magnitud del incendio, no hubo personas heridas ni víctimas fatales. Después de controlar las llamas, integrantes de la División Criminalística (D.P.C.) realizaron las pericias técnicas correspondientes para aportar elementos a la investigación.
El incendio ocurrió mientras continuaba la investigación por el asesinato de Ángel López, ocurrido el 5 de abril de este año. Tras el crimen, la autopsia determinó que el niño había recibido más de 20 golpes en la cabeza.
A partir de esos resultados, la Justicia ordenó las detenciones de Mariela Altamirano, madre biológica del niño, y de su padrastro, Maicol González, quienes quedaron vinculados a la investigación por la muerte del menor.
