Boca consiguió un resultado que terminó siendo casi milagroso por las circunstancias en las que afrontó el partido. Con 11 suplentes en cancha, el equipo logró imponerse 3-1 ante Central Córdoba y obtuvo una victoria que, por el contexto y la diferencia conseguida, resultó mucho más alentadora de lo que podía imaginarse antes del encuentro.

El triunfo tuvo como uno de sus protagonistas a Romero, quien marcó dos goles y fue determinante para que Boca pudiera construir la diferencia. Sin embargo, más allá de esas dos conquistas, su actuación no encontró demasiado más para destacar durante el desarrollo del partido. Los goles fueron su principal aporte en una noche en la que el conjunto xeneize consiguió resolver el encuentro con contundencia.
Otro de los nombres que quedó bajo la lupa fue Valencia. El delantero mostró voluntad y, al menos en esta oportunidad, dejó una imagen de mayor entrega dentro del campo de juego. Además, consiguió marcar un gol para contribuir al triunfo. Sin embargo, su rendimiento volvió a dejar la sensación de que se trató de ese mismo Valencia que todavía no terminó de convencer de manera sostenida.
La situación de Palacios también generó cuestionamientos. El futbolista no consiguió desplegar su mejor versión frente a un Central Córdoba que fue considerado un equipo limitado. La actuación no terminó de estar a la altura de lo que se esperaba de él en una oportunidad en la que Boca necesitaba respuestas de sus jugadores.

Central Córdoba, en ese contexto, terminó sufriendo la superioridad de Boca y quedó expuesto ante un equipo que, pese a presentar una formación alternativa, encontró rápidamente los caminos para sacar una ventaja considerable.
De todos modos, lo más importante para Boca pasó por otro lado. El equipo consiguió llegar al martes con un triunfo que nadie esperaba y, mucho menos, con una diferencia tan amplia. El 3-1 terminó adquiriendo todavía más valor por la manera en la que se consiguió y por el escenario previo al encuentro.


El resultado también permitió establecer una comparación llamativa con lo que le había ocurrido al equipo cuando había contado con sus principales figuras. Boca no había conseguido habitualmente sacar una diferencia de tantos goles con sus titulares, ni tampoco había logrado ponerse 2-0 cuando apenas habían transcurrido diez minutos del primer tiempo.
Por eso, la victoria ante Central Córdoba dejó una conclusión sencilla. Boca ganó y eso alcanzó. En un partido en el que presentó 11 suplentes, consiguió un resultado amplio, recuperó confianza y llegó al martes con una victoria que terminó siendo mucho más importante de lo que podía suponerse antes del comienzo del encuentro.
El análisis individual dejó cuestiones para revisar, especialmente en los casos de Romero, Valencia y Palacios. Pero por encima de todo eso quedó el resultado: Boca se impuso 3-1 y consiguió exactamente lo que necesitaba para afrontar lo que venía con otro ánimo.
