Boca Juniors empató 1-1 ante Vélez y volvió a dejar la sensación de que hizo méritos suficientes para quedarse con los tres puntos. A lo largo de los 90 minutos, el equipo de La Boca fue el que más propuso, el que tomó la iniciativa y el que mostró una mayor intención de ir en búsqueda del triunfo.
El comienzo había mostrado a Boca con una tenencia de pelota muy buena durante los primeros diez minutos. El equipo había manejado el partido y buscado instalarse en campo rival, pero Vélez encontró la ventaja en una acción inesperada.
A partir de una falta cercana al área, cuando la mayoría esperaba un centro al área, la pelota terminó yendo directamente hacia el arco y Vélez consiguió ponerse 1-0 arriba. Boca tuvo que reaccionar desde atrás y logró hacerlo para volver a meterse en partido.
En ese contexto, Montero volvió a quedar bajo la lupa. El arquero todavía había mostrado algunas dudas, especialmente al momento de decidir cuándo salir y cuándo quedarse bajo los tres palos. Sin embargo, también había tenido actuaciones importantes y volvió a responder en distintos momentos del encuentro.

Entre los puntos más altos de Boca apareció Leandro Paredes, quien volvió a demostrar que era un futbolista diferente dentro del equipo. Aranda también había tenido una actuación fundamental, mientras que Ascacibar había sido otro de los nombres destacados.
Además del gol y de sus intentos desde afuera, Ascacibar había sido importante porque había llegado permanentemente a posiciones ofensivas y había tenido posibilidades concretas de convertir. El delantero había jugado a su ritmo y había pisado el área de manera constante, convirtiéndose en una de las principales amenazas de Boca.
Delgado también había completado una gran actuación, mientras que Blanco se había destacado por el enorme desgaste realizado durante el partido. El mediocampista había corrido durante buena parte del encuentro y había sido otro de los puntos altos del equipo.
No todos habían tenido el mismo nivel. Costa había mostrado una actuación floja y había atravesado algunos momentos de mucha incertidumbre. Di Lollo también había dejado dudas en distintos pasajes del encuentro.

La situación había cambiado durante el segundo tiempo, especialmente después del ingreso de Pellegrino en lugar de Costa. Con esa modificación, Boca había conseguido otra dinámica y había encontrado mejores respuestas para intentar lastimar a Vélez.
Además, el conjunto de Liniers prácticamente había dejado de atacar durante la segunda mitad. Boca había tomado el protagonismo, había presionado y había buscado por diferentes caminos la manera de quedarse con los tres puntos.
El problema había vuelto a ser la falta de contundencia. Boca había sido intenso y había intentado atacar por todos los sectores, pero atravesaba un momento muy complicado y no conseguía marcar la diferencia que necesitaba.
Uno de los principales déficits había estado nuevamente en la falta de un delantero capaz de resolver las jugadas dentro del área. En ese sentido, la expectativa había quedado puesta en la llegada del delantero ecuatoriano, con la esperanza de que pudiera aportarle a Boca mayor presencia ofensiva.

Giménez, mientras tanto, había generado mucho movimiento, pero poco peligro concreto. Había protagonizado bastante barullo, aunque sin conseguir traducirlo en situaciones determinantes.
Velasco también había intentado aportar desde su ingreso o participación, aunque sus intervenciones habían terminado muchas veces sin generar verdadero peligro. Esa situación también explicaba, según el análisis, por qué había quedado como suplente.
El principal cuestionamiento había estado relacionado con la dirección de sus pases: en reiteradas oportunidades había elegido jugar hacia atrás o hacia los costados, sin conseguir darle profundidad a los ataques de Boca.
A pesar de todo, Boca había insistido hasta el final y había tenido oportunidades para quedarse con la victoria. El equipo había mostrado actitud, había buscado el triunfo y había generado los argumentos necesarios para merecer algo más, pero finalmente todo había quedado reducido a una sensación clara: quiso ganar, pero no pudo.
Ahora, Boca había quedado enfocado en su próximo compromiso. El martes debía enfrentarse a Recoleta, partido en el que necesitaba mejorar especialmente la definición y la terminación de las jugadas para poder transformar su dominio y sus intenciones en resultados.
