Un centro de estética que funcionaba en un departamento del barrio porteño de Liniers fue allanado luego de que una investigación detectara la presunta realización de prácticas médicas sin las habilitaciones correspondientes. En el lugar se ofrecían distintos tratamientos estéticos y procedimientos que requerían intervención profesional.
El operativo estuvo a cargo de la Policía de la Ciudad, cuyos efectivos incautaron instrumental quirúrgico, aparatología, productos utilizados en tratamientos estéticos y documentación vinculada con pacientes.

La investigación se inició a partir de una denuncia anónima que alertó sobre la actividad de una mujer que presuntamente realizaba tratamientos médicos sin contar con el título ni las facultades profesionales necesarias. El establecimiento funcionaba en un inmueble ubicado sobre la calle Cuzco al 100.
De acuerdo con lo denunciado, entre los servicios ofrecidos figuraban tratamientos con plasma rico en plaquetas (PRP), utilizados para estimular el crecimiento del cabello, además de procedimientos estéticos en el rostro y diferentes zonas del cuerpo. También se mencionaban aplicaciones de toxina botulínica y rellenos con ácido hialurónico.

A partir de esa presentación, integrantes de la División Delitos contra la Salud y Seguridad Personal comenzaron una serie de tareas investigativas. Los trabajos incluyeron relevamientos, recopilación de información y análisis de publicaciones en redes sociales y otras fuentes abiertas.

Con esos elementos, los investigadores lograron identificar el establecimiento y solicitaron una orden judicial para ingresar al inmueble. La medida fue autorizada y posteriormente ejecutada por los efectivos policiales.
Durante el procedimiento, los policías identificaron a una mujer de 44 años que manifestó trabajar como dermatocosmiatra. En el departamento encontraron un espacio acondicionado para realizar tratamientos estéticos, equipado con una camilla, diferentes dispositivos y materiales de uso médico.
Entre los elementos secuestrados se encontraron herramientas para realizar punciones y extracciones de sangre, agujas hipodérmicas, hojas de bisturí y dispositivos de microneedling. También había una centrífuga de laboratorio, máquinas destinadas a tratamientos corporales, ampollas, ácidos utilizados en estética y recipientes que contenían residuos patogénicos.
Uno de los hallazgos que llamó la atención de los investigadores fue la presencia de plasma que ya había sido preparado y permanecía almacenado en heladeras. Además, los efectivos incautaron equipos médicos y estéticos cuyo ingreso al país se presume irregular.
A esto se sumaron distintos productos que, según las primeras verificaciones, no contarían con la documentación respaldatoria correspondiente ni con el registro sanitario ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).
El relevamiento también permitió encontrar una importante cantidad de documentación relacionada con la actividad del establecimiento. Entre los materiales había fichas de pacientes, recetas médicas con firmas y sellos, recetarios sin completar, sellos profesionales, certificados, diplomas, agendas y papeles comerciales.
Como parte del operativo, los policías también secuestraron dos teléfonos celulares, una computadora portátil y distintos dispositivos de almacenamiento. Estos elementos quedaron incorporados a la investigación para avanzar con el análisis de la información que pudieran contener.

La causa quedó bajo la intervención de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°30, a cargo del fiscal Diego Mariano Espada. También participó el Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°16, encabezado por Ezequiel Martín Quaine, con la Secretaría N°32, a cargo de María Mercedes Rubio.
Luego del allanamiento, la Justicia convalidó los elementos secuestrados y ordenó notificar a la mujer involucrada por el presunto delito de ejercicio ilegal de la medicina.
La investigación quedó encuadrada en el artículo 208, inciso 1°, del Código Penal, que contempla la realización de actividades propias de la medicina sin contar con la autorización o habilitación profesional correspondiente.
De esta manera, el procedimiento permitió retirar de circulación distintos insumos y equipos utilizados en el establecimiento, mientras la Justicia avanza para determinar las responsabilidades por las prácticas que presuntamente se realizaban en el departamento de Liniers.
