Una serie de amenazas de violencia en establecimientos educativos de la Ciudad de Buenos Aires generó preocupación en las últimas horas, con un fuerte despliegue de seguridad y la implementación de medidas preventivas. Entre los casos más resonantes, el Colegio Carlos Pellegrini y el Instituto Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield fueron escenario de mensajes intimidatorios que encendieron las alertas en sus comunidades educativas. La rápida difusión de estos episodios obligó a activar protocolos oficiales para garantizar la seguridad de alumnos y docentes.
En el caso del Carlos Pellegrini, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, la situación se desató tras la aparición de un grafiti con una amenaza explícita. La inscripción, que hacía referencia a un supuesto tiroteo, se viralizó rápidamente entre estudiantes y familias. Frente a esto, las autoridades emitieron un comunicado en el que manifestaron un “absoluto y categórico rechazo” a cualquier forma de violencia, odio o discriminación.
Desde la conducción del establecimiento señalaron que este tipo de expresiones no solo violan las normas internas, sino que también atentan contra los valores de respeto, diversidad e inclusión que sostienen la vida institucional. En esa línea, remarcaron que continuarán profundizando el trabajo basado en el diálogo, la escucha y la convivencia.
Además, informaron que los mensajes fueron documentados y eliminados, al tiempo que se reforzaron talleres y espacios de escucha activa orientados a prevenir situaciones de bullying y fortalecer la convivencia escolar. También destacaron que los equipos docentes se encuentran disponibles para atender inquietudes y acompañar a la comunidad en este contexto.

En paralelo, un hecho similar se registró en el Instituto Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, en el barrio porteño de Liniers. Allí, una amenaza escrita en el baño del establecimiento advertía sobre un supuesto ataque programado, acompañada por una frase de fuerte contenido intimidatorio.
Tras el hallazgo, los estudiantes dieron aviso a las autoridades, que rápidamente notificaron a la policía e iniciaron una denuncia formal. La puerta del baño fue retirada para su peritaje y se solicitó la revisión de las cámaras de seguridad.
Como parte del operativo, personal de seguridad y equipos del Ministerio de Educación de la Ciudad realizaron una inspección integral del edificio. Durante ese procedimiento, las clases fueron suspendidas de manera preventiva hasta confirmar que no existía riesgo. Luego, la actividad se retomó bajo supervisión técnica y con presencia policial en el establecimiento.

El club que alberga al colegio también participó del operativo a través de su seguridad privada, colaborando con las fuerzas públicas.
Desde el inicio de estos episodios, el Gobierno porteño puso en marcha distintas acciones para reforzar la seguridad en las escuelas. Según informaron fuentes oficiales, se intensificaron los controles internos y se promovieron actividades con estudiantes para reflexionar sobre el uso responsable de la palabra y la convivencia.
Asimismo, se comunicó a las familias la importancia de dialogar con los alumnos y de informar de inmediato cualquier situación sospechosa o comentario vinculado a este tipo de amenazas.
La problemática no se limitó a la Ciudad de Buenos Aires. Casos similares se registraron en provincias como Tucumán, Córdoba y Mendoza, lo que abrió una línea de investigación sobre una posible conexión con desafíos virales difundidos en redes sociales como TikTok, además de posibles situaciones de acoso escolar.
En Tucumán, la alerta se hizo pública luego de que el vicerrector del Colegio Guillermina presentara una denuncia por una pintada en los baños que anunciaba un presunto ataque. Poco después, una advertencia similar apareció en el colegio San Francisco.

En la provincia de Buenos Aires, la Escuela N°26 de Villa Elisa también fue escenario de un mensaje intimidatorio, escrito con corrector sobre una pared, que advertía sobre un tiroteo en una fecha determinada.
En Córdoba, fuentes policiales confirmaron la aparición de inscripciones similares en distintos establecimientos, tanto en la capital como en el interior. Allí, se investiga si estos episodios están vinculados a un reto viral, aunque las actuaciones se mantienen bajo reserva debido a la participación de menores.
En Mendoza, la Escuela 4-143 El Algarrobal, en Las Heras, también registró una amenaza escrita en los baños con fecha específica. El hecho motivó la intervención de la Policía Científica y la activación de protocolos de seguridad.
La reiteración de estos casos en distintos puntos del país encendió las alarmas en el sistema educativo, que ahora busca determinar si se trata de hechos aislados o de una tendencia impulsada por redes sociales, mientras se refuerzan las medidas para prevenir cualquier situación de riesgo.

