El papa León XIV presentó este lunes “Magnifica Humanitas” (“Humanidad magnífica”), su primera encíclica desde que asumió el pontificado, centrada en los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la humanidad. El documento, firmado el pasado 15 de mayo en el marco del 135.º aniversario de la encíclica “Rerum Novarum” de León XIII, propone una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia frente al avance tecnológico.
A lo largo de más de 100 páginas, el pontífice sostiene que la inteligencia artificial “no puede considerarse moralmente neutra” y alerta sobre el riesgo de que la tecnología termine “dominando al ser humano”. En ese sentido, llamó a “desarmar” la IA y orientarla hacia el bien común, la justicia social y la paz.
León XIV, el primer papa estadounidense y con formación en matemáticas y derecho canónico, aclaró que la Iglesia no busca condenar la tecnología ni frenar el progreso científico, sino promover un desarrollo que respete la dignidad humana. “La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o construir una sociedad donde Dios y la humanidad habiten juntos”, expresa el texto.
La encíclica fue publicada oficialmente este 25 de mayo y está dividida en cinco capítulos, además de una introducción y una conclusión. En ella, el Papa insiste en que la tecnología “no es un mal en sí mismo”, aunque advierte sobre los efectos que puede generar cuando queda sometida únicamente a intereses económicos o políticos.
Uno de los ejes centrales del documento es la concentración del poder tecnológico en pocas empresas privadas. León XIV cuestionó que algoritmos, plataformas digitales, datos e infraestructuras estén “en manos de unos pocos”, capaces de definir condiciones de acceso, visibilidad y oportunidades económicas a escala global.
“Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a escapar del control público”, sostuvo el pontífice. Por ello, reclamó marcos jurídicos sólidos, supervisión independiente y usuarios mejor informados para evitar nuevas formas de desigualdad, manipulación y exclusión social.

Además, señaló que una inteligencia artificial “más moral” no alcanza si las decisiones siguen siendo tomadas por pequeños grupos con enorme poder económico y tecnológico. Según el Papa, los gobiernos deben intervenir para garantizar que la innovación esté orientada al bienestar colectivo y no únicamente al lucro.
En el plano económico, León XIV advirtió que la automatización y la robótica pueden profundizar la desigualdad social y afectar el empleo. Sostuvo que algunos modelos tecnológicos actuales “desespecializan” a los trabajadores, los someten a sistemas de vigilancia automatizada y los reducen a tareas repetitivas.
Por eso, pidió que cualquier proceso de automatización vaya acompañado de medidas concretas de protección laboral y capacitación profesional. “La búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente empleos”, afirmó.
El documento también dedica apartados específicos a la protección de menores en entornos digitales. El pontífice alertó sobre fenómenos de manipulación, explotación y chantaje potenciados por perfiles falsos, algoritmos y herramientas capaces de alterar imágenes y videos mediante inteligencia artificial.
En materia internacional, León XIV se mostró especialmente crítico con el uso militar de la IA. Consideró “inadmisible” delegar decisiones letales a sistemas automatizados y pidió superar el concepto tradicional de “guerra justa”. También reclamó un acuerdo internacional para frenar la carrera armamentística tecnológica y proteger a la población civil.
Otro de los temas abordados en la encíclica es el impacto de la inteligencia artificial sobre la democracia y la información pública. El Papa advirtió que la desinformación encuentra en la IA “un amplificador poderoso”, capaz de manipular contenidos y debilitar la búsqueda de la verdad.

En esa línea, sostuvo que las plataformas digitales y redes sociales deben actuar con responsabilidad y promover el pensamiento crítico, en lugar de transformarse en herramientas de dominación o distracción masiva.
León XIV retomó además la preocupación ambiental impulsada por Francisco en “Laudato si’”. En “Magnifica Humanitas”, alertó sobre el enorme consumo energético y de agua de los centros de datos que alimentan los modelos de inteligencia artificial, y pidió desarrollar soluciones tecnológicas más sostenibles.
La encíclica incluye también una histórica disculpa formal por el papel de la Iglesia en la legitimación de la esclavitud. “En nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”, escribió el pontífice, quien reconoció la responsabilidad de antiguos papas y recordó que la condena universal de la esclavitud tardó siglos en consolidarse.
Finalmente, León XIV vinculó aquellas prácticas del pasado con nuevas formas de explotación contemporánea, especialmente en la economía digital y en la extracción de minerales utilizados para la fabricación de chips y tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial.
Con “Magnifica Humanitas”, el Papa busca instalar un debate global sobre los límites éticos de la tecnología y el rol de los Estados, las empresas y la sociedad frente al crecimiento acelerado de la inteligencia artificial.
