La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena a prisión perpetua contra Diego Fernando Grollino e Ivana Isabel Toledo, quienes habían sido responsabilizados por torturar y asesinar con “ensañamiento y alevosía” a Uriel Cisneros, un niño de cuatro años que se encontraba bajo su cuidado en Mar del Plata.
La decisión fue firmada por los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. El máximo tribunal declaró inadmisible el recurso presentado por la defensa de Grollino, mientras que Toledo había desistido de la presentación mediante la cual pretendía que la Corte revisara la condena.
El crimen había ocurrido en septiembre de 2015, luego de que Uriel permaneciera durante varios meses al cuidado de la pareja. De acuerdo con lo establecido durante la investigación, entre julio y septiembre de ese año el niño había permanecido en condiciones de abandono y aislamiento y había sido sometido a graves episodios de tortura.
La causa había determinado que el menor había sufrido cortes, quemaduras provocadas con cigarrillos y otras formas de extrema violencia. Finalmente, el 11 de septiembre, había sido ahorcado con un lazo.
Por el crimen habían llegado a juicio Grollino, Toledo y Romina Hernández, madre de Uriel, quien había sido acusada por el delito de abandono de persona seguido de muerte.
Durante el desarrollo de la investigación también habían sido imputadas otras personas, a partir de la hipótesis de que el niño había sido torturado y asesinado en el marco de un ritual umbanda. Sin embargo, la Fiscalía había desistido de esas acusaciones al momento de presentar los alegatos.
El Tribunal Oral de Mar del Plata había condenado a Toledo y Grollino a prisión perpetua, mientras que Hernández había recibido una pena de cinco años de prisión.
La condena impuesta a la pareja había sido posteriormente revisada y confirmada tanto por el Tribunal de Casación Penal bonaerense como por la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires.
Luego de esas decisiones, las defensas habían acudido a la Corte Suprema de la Nación como última instancia para intentar revertir las condenas. Toledo había retirado su presentación durante el trámite, mientras que el recurso interpuesto por Grollino había sido declarado inadmisible por el máximo tribunal.
De esta manera, las condenas a prisión perpetua contra Grollino y Toledo habían quedado firmes por el crimen de Uriel Cisneros.
