La Ciudad de Buenos Aires clausuró dos corralones de materiales que funcionaban dentro del asentamiento “La Carbonilla”, ubicado en el barrio de La Paternal, como parte de una estrategia destinada a frenar el crecimiento de construcciones irregulares y reducir los riesgos vinculados con el hacinamiento y la falta de seguridad estructural.
Un relevamiento realizado por el Gobierno porteño sobre la evolución de la altura de las construcciones mostró que el asentamiento continuó creciendo de manera vertical. El estudio registró nuevas edificaciones levantadas sobre estructuras preexistentes, con ampliaciones que partieron de los 3 metros y llegaron a situaciones consideradas críticas, con construcciones de entre 12 y 20 metros.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, sostuvo que el objetivo era impedir que continuara el crecimiento en altura dentro del asentamiento. “En La Carbonilla no se construye un metro cuadrado más. Clausuramos dos corralones que abastecían construcciones ilegales. No vamos a permitir edificaciones que ponen en riesgo la vida de los vecinos y que rompen las normas urbanísticas”, afirmó.
Macri también remarcó que las normas debían cumplirse en todos los sectores de la Ciudad y señaló: “En la Ciudad el respeto a la ley rige para todos”.
Los dos corralones estaban ubicados sobre la calle Manuel Trelles al 2600. Las clausuras se concretaron durante un amplio operativo de ordenamiento urbano que contó con la participación de más de 100 agentes policiales y equipos de distintas áreas porteñas.
En el procedimiento intervinieron personal de Desarrollo Humano, de la Agencia Gubernamental de Control, del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), de Fiscalización, de Higiene y de la Comuna 15, además de efectivos de la Policía de la Ciudad.
Por qué fueron clausurados los corralones
Las medidas se llevaron adelante después de una resolución del Instituto de Vivienda de la Ciudad que encomendó a la Secretaría de Hábitat e Integración Social porteña la elaboración de un “Protocolo para el Ingreso, Registro, Control y Autorización de Materiales de Construcción”.
El protocolo comenzó a aplicarse de manera coordinada con las áreas encargadas de la fiscalización, el control urbano y la Policía de la Ciudad.
La finalidad fue restringir el ingreso y el almacenamiento de materiales de construcción dentro del asentamiento para impedir que siguieran avanzando las edificaciones en altura.

El operativo no se limitó a los dos establecimientos clausurados. También incluyó controles en los accesos a “La Carbonilla”, el retiro de chatarra y vehículos abandonados y distintas inspecciones en los comercios instalados en la zona.
El crecimiento de La Carbonilla
“La Carbonilla” comenzó a formarse hacia fines de 2001 sobre terrenos nacionales ubicados junto a las vías del ferrocarril San Martín. El asentamiento quedó delimitado por las calles Perú, Manuel Trelles, Añasco y Espinosa.
La situación dominial de los terrenos generó dificultades vinculadas con la jurisdicción y el control urbano. Con el paso del tiempo, la población creció rápidamente hasta superar los 4.000 residentes.
El desarrollo del asentamiento también modificó sus características edilicias. Las primeras construcciones, principalmente casillas de chapa, dieron paso progresivamente a edificaciones de mayor altura. Ese crecimiento vertical fue considerado por las autoridades como una situación alarmante debido a los riesgos que podía generar.
Antecedente en la Villa 31
La administración de Jorge Macri ya había aplicado medidas similares de ordenamiento urbano en la Villa 31, ubicada en el barrio porteño de Retiro.
En ese sector, las autoridades retiraron chatarra equivalente a 40 camiones, clausuraron seis corralones que funcionaban de manera ilegal durante la noche y dispusieron el cierre de 25 edificaciones que no estaban permitidas.
Además, diez de esas construcciones fueron demolidas como parte de las acciones de ordenamiento. También se colocaron carteles destinados a identificar las edificaciones que no estaban autorizadas.
Con las clausuras realizadas en La Carbonilla, la Ciudad buscó replicar ese esquema de control para limitar el ingreso de materiales y evitar que continuara el crecimiento de construcciones en altura dentro del asentamiento de La Paternal.
