Un violento episodio de inseguridad generó momentos de tensión y pánico este sábado en el centro de la ciudad bonaerense de Zárate. Dos delincuentes armados asaltaron un comercio dedicado a la venta de teléfonos celulares y, cuando intentaron escapar, quedaron rodeados por efectivos policiales. La fuga derivó en una toma de rehén, varios disparos en plena vía pública y un enfrentamiento armado que terminó con ambos sospechosos detenidos.
El procedimiento comenzó después de que un vecino advirtiera que se estaba produciendo un robo y se comunicara con el servicio de emergencias 911. El hecho ocurrió en un local ubicado sobre la calle Independencia al 700, donde dos jóvenes ingresaron con intenciones de cometer un asalto.
Tras recibir el aviso, efectivos de la Policía Bonaerense que patrullaban la zona se dirigieron rápidamente hasta el establecimiento. La presencia de los uniformados sorprendió a los asaltantes cuando intentaban abandonar el comercio y les impidió continuar con el plan de escape.
De acuerdo con la reconstrucción del episodio, antes de salir del negocio los delincuentes golpearon al propietario del establecimiento. Luego, al verse rodeados, uno de ellos tomó por el cuello a una mujer de 40 años que trabajaba en un comercio lindero y la amenazó con un arma de fuego para utilizarla como escudo humano.

La dramática escena quedó registrada por las cámaras de seguridad municipales y por los teléfonos celulares de vecinos que presenciaron el episodio. En las imágenes se observó cómo el asaltante retrocedía por una peatonal mientras mantenía a la mujer delante suyo y apuntaba con un arma contra los policías que avanzaban para detenerlo.
Durante esa maniobra, el delincuente efectuó varios disparos contra los efectivos que lo perseguían a pie. Una de las grabaciones que se difundió rápidamente en las redes sociales fue realizada desde el interior de una peluquería cercana, donde se escucharon numerosas detonaciones mientras se desarrollaba la fuga.
El segundo sospechoso, que llevaba puesto un casco y transportaba una mochila en la que presuntamente habían guardado parte de los teléfonos sustraídos, también intentó escapar. En determinado momento se acercó a una de las motocicletas que estaban estacionadas en el lugar e intentó ponerla en marcha, pero no consiguió arrancarla.
Ante esa dificultad, comenzó a arrastrar el vehículo por la calle mientras su compañero continuaba avanzando con la mujer retenida. La secuencia siguió a pocos metros, donde el delincuente que tenía a la rehén se cruzó con un repartidor que caminaba junto a su motocicleta. Según quedó registrado en los videos, también le apuntó con el arma, aparentemente con la intención de apoderarse de su vehículo.
Sin embargo, el enfrentamiento tuvo un giro cuando su cómplice recibió disparos de los policías y cayó herido. El sospechoso sufrió dos impactos de bala: uno en un brazo y otro en una pierna.
Al advertir que su compañero había sido alcanzado por los disparos, el hombre que mantenía cautiva a la mujer depuso su actitud. Soltó el arma, liberó a la víctima y levantó las manos para entregarse. Los efectivos lo redujeron contra el suelo y concretaron su detención. En las imágenes posteriores se pudo observar que presentaba sangre en el rostro, aunque no se precisó en qué momento había sufrido esas lesiones.

Una vez recuperada su libertad, la mujer se mostró visiblemente afectada por lo ocurrido y abrazó al repartidor que se encontraba en el lugar. Posteriormente recibió asistencia médica. Por su parte, una ambulancia trasladó al delincuente herido, quien permanecía consciente y presentaba lesiones en la pierna izquierda y el brazo derecho.
Los detenidos fueron identificados por fuentes policiales como Julián Crespo y Eduardo Gómez Sosa. Sobre sus edades surgieron diferencias en las informaciones difundidas: uno de los reportes indicó que Crespo tenía 21 años, mientras que otro consignó 20. Gómez Sosa tenía 28 años.
Según los datos incorporados al parte policial, Crespo residía en la villa Cri Cri, ubicada en la localidad de Garín, partido de Escobar. En tanto, Gómez Sosa tenía domicilio en el barrio San Jerónimo, en Pilar. Las primeras informaciones sobre el procedimiento señalaron que ambos contaban con antecedentes penales, aunque también se difundió que hasta ese momento no se habían establecido antecedentes para ninguno de los dos.

Entre los elementos secuestrados durante el operativo, los investigadores encontraron una pistola calibre 9 milímetros con la numeración suprimida, 30.000 pesos, 1.400 dólares y 12 teléfonos celulares iPhone.
También quedó incautada una motocicleta Honda Transalp 750, que los sospechosos habían intentado utilizar para escapar, pero que no consiguieron poner en funcionamiento. Ninguno de los policías que intervino en el procedimiento resultó herido.
La causa fue caratulada como abuso de arma y lesiones y quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción N° 8 de Zárate. El fiscal Fernando Martín Reinas se encontraba de turno y dispuso que la investigación continuara bajo la intervención de la Policía Bonaerense y las autoridades policiales de la ciudad.
El episodio dejó como saldo dos detenidos, uno de ellos herido de bala, una mujer que logró recuperar su libertad y un importante despliegue policial en una zona céntrica de Zárate, donde el intento de robo terminó convertido en un violento enfrentamiento armado a plena luz del día.
